Esta es la verdadera pequeña Italia mexicana, a tan sólo dos horas de CDMX

Este pueblo tiene raíces italianas que conserva hasta el día de hoy en su gastronomía, idioma y costumbres

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Foto de Chipilo de Francisco Javier Mina, poblado ubicado en Puebla
Chipilo, en Puebla, es un pueblo con raíces italianas ubicado a tan solo dos horas de las CDMX Crédito: Google Maps/Leslie Castillo

En México se han popularizado destinos turísticos que evocan ciudades europeas, tal como Val’Quirico, un pueblo enclavado en Tlaxcala que es conocido como la “Toscana mexicana” por su estilo inspirado en Italia.

Lo cierto es que Val’Quirico es un desarrollo turístico de reciente creación y aunque tiene sus atractivos, no es la única opción para sentirse cerca del viejo continente sin salir de territorio mexicano.

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La verdadera pequeña Italia de México lleva por nombre Chipilo de Francisco Javier Mina y se ubica en el municipio de San Gregorio Atzompa, Puebla. Se trata de un imperdible para los amantes de la gastronomía italiana, ya que en este pueblo sus habitantes conservan el sazón de sus antepasados, migrantes que llegaron desde el país europeo durante el Porfiriato.

Los visitantes son recibidos con un letrero que deja claro sus orígenes: “Chipilo, ciudad hermanada con Segusino Treviso, Italia”. Una vez inmersos en su calles, podrán encontrar trattorias, pizzerías, heladerías, panaderías y queserías.

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Foto de Chipilo de Francisco Javier Mina, poblado ubicado en Puebla
Chipilo tiene su origen en el Porfiriato, cuando personas del norte de Italia migraron a México Crédito: Google Maps/David Carrillo

En Chipilo no sólo se puede degustar pizza y pasta, los platillos italianos más conocidos, sino que los negocios tienen una amplia variedad de risotto, ensaladas, filetes, postres y más.

El pueblo es conocido también por sus quesos. Los productores locales preparan diferentes variantes de este producto lácteo: asadero, parmesano, provolone, crescenza, añejo y requesón, por mencionar algunos. Además, debido a la mezcla de su gastronomía con la mexicana, producen también el queso Oaxaca, conocido también como quesillo o queso de hebra.

Más allá de la experiencia gastronómica, una actividad imperdible es visitar la Parroquia de la Inmaculada Concepción, disfrutar de las vistas desde el Cerro de Grappa o simplemente caminar por sus calles y descubrir detalles como las farolas con banderas italianas.

La tradición italiana ha sido conservada por los descendientes de los primeros colonos, algunos de los cuales aún hablan véneto, un dialecto del noreste de Italia.

En Chipilo, no sólo se puede comer pizza, sino decenas de platillos italianos más 

REUTERS/Wolfgang Rattay
En Chipilo, no sólo se puede comer pizza, sino decenas de platillos italianos más REUTERS/Wolfgang Rattay

Chipilo está a dos horas de la Ciudad de México en automóvil, para llegar es necesario tomar la carretera 150D Viaducto Río de la Piedad y seguir por la Autopista México-Puebla. Una vez en el municipio San Gregorio Atzompa hay que continuar por la carretera internacional 190, que pasa justo al lado del pueblo.

En autobús el trayecto tiene una duración aproximada de 1 hora con 42 minutos. Para ello hay que tomar el camión que lleva a Cholula desde la Terminal de Autobuses de Pasajeros de Oriente (TAPO) y desde la ciudad antes mencionada tomar un taxi o utilizar el transporte público.

La historia de Chipilo, la comunidad italiana que lleva más de 100 años en México

El origen de Chipilo se remonta a la época en que Porfirio Díaz gobernaba el país, en específico al año 1882 cuando un alrededor de 3 mil italianos llegaron a México. La compra de los terrenos en que se asentaron estuvo a cargo del general Carlos Pacheco, quien se desempeñaba como secretario de Fomento, Colonización e Industria.

Las familias italianas provenían de Segusino, en la provincia de Treviso y formaron parte de un programa migratorio impulsado en su país de origen luego de que en 1880 el Río Pave arrasó con la región de Véneto.

A su llegada a México se dedicaron a la agricultura y la ganadería tal como lo hacían en su país de origen. Con el paso de los años se especializaron en la producción de quesos, actividad por que la aún hoy son famosos.

En un inicio fueron una comunidad apartada celosa de sus tradiciones. Pero la situación cambio y actualmente la población es mestiza, aunque todavía conservan su conexión con Italia e incluso hablan véneto, un inusual dialecto.

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