La justicia para Yang Borrego tardó 9 años; sentenciaron a “El Matanovias” a 52 años de prisión

Jorge Humberto Martínez, mejor conocido como “El Matanovias”, fue condenado por el feminicidio de Yang Borrego, una de sus víctimas a quien asesinó en 2014 e intentó pasar el crimen como un suicidio

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Jorge Humberto Martínez Cortés, “El
Jorge Humberto Martínez Cortés, “El Matanovias” (Foto: Twitter@PNCdeGuatemala)

Los encargados de la procuración de justicia le dijeron a la madre de Yang Kyung Jun Borrego que “era una madre histérica, que no aceptaba que su hija se había suicidado y que se fuera a llorar a su casa”, pero ello no desistió hasta que la justicia alcanzara al feminicida de su hija, “El Matanovias”, a quien esta semana sentenciaron a 52 años y seis meses de prisión.

Cuando los policías llegaron hasta el domicilio de la pareja en la colonia Doctores de la alcaldía Cuauhtémoc, Jorge Humberto Martínez Cortés -”El Matanovias”- se veía desconsolado porque su novia se había “suicidado”; el cuerpo estaba colgado en una de las habitaciones y las autoridades compraron -sin investigar- la hipótesis del feminicida.

Era el 21 de septiembre del año 2014; Yang Borrego sólo tenía 21 años, era estudiante de psicología, le gustaba el deporte y tenía dos años de haberse independizado. Después del feminicidio, “El Matanovias” quedó en libertad.

Dos años después del feminicidio de Yang Borrego, “El Matanovias” conoció a Campira Camorlinga Alanís, a quien asesinó el 31 de diciembre de 2016 en un departamento de Coyoacán; las llaves de gas estaban abiertas -quizá esa era su coartada- pero la causa de su muerte se debió a estrangulamiento.

Cuando las autoridades encontraron el cuerpo de Campira comprobaron que tenía ciertas similitudes con el caso Yang Borrego: ambas habían sido estranguladas, ambas se acababan de bañar cuando fueron asesinadas, a las dos les faltaba un mechón de su cabello y ambas eran novias de Jorge Humberto.

El "matanovias" y sus dos
El "matanovias" y sus dos parejas asesinadas

Nueve años de impunidad

El feminicidio de Campira Alanís revivió el caso de Yang cuando su madre -que siempre sostuvo que a su hija la asesinaron- vio en televisión la imagen de Jorge Humberto: “Me impactó mucho. Quería gritar a todos, en especial a las autoridades corruptas ‘se los dije, él mató a mi hija’”.

Margarita Alanís intentó llamó a su hija en repetidas ocasiones pero ella no le respondió nunca así que decidió marcarle a Jorge Humberto, éste le dijo que se había peleado con Campira y que no sabía nada de ella; sin embargo, la cámara de seguridad de una vecina confirmó que “El Matanovias” estaba en el departamento de su víctima al momento de recibir la llamada. Luego huyó a Centroamérica.

No fue hasta octubre de 2017 cuando detuvieron a “El Matanovias” en Guatemala por el feminicidio de Campira, pero que gracias a la presión de colectivas feministas y de los familiares de Yang se logró que llevara también este proceso.

A pesar de ello el camino no fue fácil y tardó cuatro años (2021) para que la Fiscalía de Feminicidios de la Ciudad de México decidiera reclasificar la muerte de Yang Borrego como feminicidio y para junio del mismo año se le dictó auto de formal prisión.

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Jorge Humberto Martínez Cortés, “El Matanovias” (Foto: Twitter@SoyKaricatura)

Justicia, sólo para Yang Borrego

La madre de Yang Borrego aseguró que los abogados del feminicida de su hija implementaron una serie de amparos para frenar su sentencia; algo que tardó nueve años para alcanzar la justicia y escuchar la sentencia de 52 años y seis meses de prisión.

Sin embargo, el feminicidio de Campira Camorlinga Alanís sigue impune y a la espera de una sentencia para el hombre que la asesinó, la recostó en su cama, le cortó las venas y abrió las llaves del gas para simular un suicidio.

De acuerdo con el perfil de “El Matanovias”, éste trabajaba en bares de las colonias Condesa y Roma, en la Ciudad de México, donde conocía a sus víctimas, las “enamoraba” y después violentaba; en su cuerpo lucían varios tatuajes pero dos llamaban la atención: un corazón partido por la mitad, supuestamente en alusión a la muerte de una exnovia; y la frase “Cada quien es dueño de su propio infierno”.