Cómo la adopción de animales de laboratorio está conquistando corazones y cambiando la ciencia

Organizaciones y familias abren sus puertas a perros, gatos y pequeños mamíferos que antes solo conocían la rutina experimental, impulsando una ola de adopciones que transforma vidas y desafía prejuicios

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Desde la perspectiva del dueño, un perro de pelaje dorado apoya una pata en su muslo vestido con jeans, mirando directamente a la cámara en una sala.
La adopción de animales de laboratorio se convierte en una tendencia creciente en Estados Unidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque la mayoría de los animales empleados en experimentación científica son sacrificados al terminar los estudios, en Estados Unidos crece la tendencia a la adopción de mascotas provenientes de laboratorios. National Geographic informa que perros, gatos, conejos, ratas y otras especies comienzan una nueva vida tras abandonar las instalaciones de investigación.

Tras la investigación, algunos animales de laboratorio pueden ser adoptados como mascotas, aunque la mayoría aún es sacrificada. Organizaciones en Estados Unidos facilitan la adopción de perros, gatos, conejos, ratas y otros animales domésticos usados en estudios, gestionando su transición a hogares seguros y permitiendo que vivan como mascotas lejos del ambiente experimental.

En Estados Unidos, más de 100 millones de animales participan anualmente en investigaciones científicas, según el Departamento de Agricultura. Entre ellos, figuran 40.000 perros, 12.000 gatos y unos 100.000 primates solo en 2024, de acuerdo con cifras recopiladas por el medio citado.

La mayoría es sacrificada tras los experimentos, aunque algunos —especialmente usados en estudios poco invasivos o criados como reproductores— consiguen ser adoptados luego de finalizar los ensayos.

Un veterinario y un ingeniero miran un gran monitor con datos genéticos y gráficos médicos. Una perra yace en una camilla con un monitor de signos vitales.
Perros, gatos, conejos y ratas encuentran una nueva vida fuera de los laboratorios científicos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante los últimos 12 años, 17 estados norteamericanos aprobaron leyes para promover la adopción de perros y gatos tras concluir la investigación. Un caso notable ocurrió en 2022, cuando más de 4.000 beagles fueron adoptados después del cierre de un criadero en Virginia.

Santuarios como Kindness Ranch en Wyoming proporcionan hogar cada año a aproximadamente 250 beagles y a decenas de gatos. Otras instituciones, como Peaceable Primate Sanctuary en Indiana y Project Chimps en Georgia, cuidan de primates retirados de laboratorios.

Historias de adopción y sus protagonistas

Cada adopción implica un proceso de adaptación, tanto para los animales como para las personas que los reciben. Mallory Cormier, especialista en medicina veterinaria en Connecticut, adoptó a Chickpea, un conejo blanco que iba a ser sacrificado en el laboratorio a causa de una lesión en la pata. Al llegar a casa, el animal mostró nuevas conductas como saltar y explorar espacios amplios, algo imposible durante su vida anterior.

Perro dorado comiendo de un plato azul sobre el suelo de una cocina con gabinetes de madera.
Organizaciones especializadas facilitan la transición de animales de investigación a hogares seguros. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con el tiempo, Chickpea —ahora conocido como Chickie— desarrolló una personalidad propia: se volvió territorial, disfruta de las ensaladas y expresa su desagrado gruñendo. Esta experiencia llevó a Cormier a fundar Save the Buns, entidad dedicada a rescatar conejos de laboratorio. Hasta el momento, la organización ha ayudado a reubicar a 17 ejemplares, algunos todavía bajo el cuidado de Cormier mientras esperan ser adoptados.

Un periodista de National Geographic también relató la adopción de Hammy, un beagle que pasó casi cuatro años en un laboratorio de Virginia. El perro logró, tras una década, adaptarse a la vida doméstica y superar parte de sus temores iniciales, fortaleciendo el vínculo afectivo con su adoptante.

Elizabeth Hamilton, residente en el estado de Washington, adoptó a dos ratas rescatadas de un laboratorio por medio de una organización local. Hamilton resaltó el carácter curioso y amigable de estos animales y valoró la posibilidad de ofrecerles una vida fuera del entorno experimental.

Organizaciones y desafíos en la adopción de animales de laboratorio

Vista de un perro bóxer atigrado con orejas caídas, apoyando su pata en el muslo de su dueña, ambos en un sofá. El perro mira fijamente.
Santuarios y refugios ofrecen cuidado y rehabilitación a mascotas retiradas de estudios científicos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Diversas organizaciones han surgido para facilitar la adopción de pequeños mamíferos después de la investigación. Washington Adoption Center for Retired Research Animals (WACRRA), fundada por la investigadora Holly Nguyen, gestiona hogares para ratas, ratones, hámsteres y hurones.

Nguyen señaló al medio que muchas ratas y ratones son sacrificados al terminar los estudios, aunque podrían ser adoptados. WACRRA tuvo su primer caso de adopción en agosto de 2024, con dos ratas llamadas Fritz y Ernst.

Desde su creación, WACRRA ha colaborado con seis instituciones científicas de Seattle y ha encontrado hogares para cerca de 400 pequeños mamíferos. Nguyen acondiciona habitaciones en su casa para atender a los distintos animales y recurre a donaciones o contactos locales para suministros y alimento. Además, mantiene confidencialidad sobre la identidad de los laboratorios asociados.

Dos ratones de laboratorio sobre mesa, uno delgado con vegetales y semillas, otro voluminoso con comida procesada, equipo de laboratorio de fondo.
Leyes estatales promueven la adopción de perros y gatos tras finalizar los experimentos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En Virginia, Eva Cross dirige Second Chance Heroes Rat Adoptions, organización que ya ha conseguido la adopción de más de 100 ratas provenientes de laboratorios, dentro de un total de 800 reubicadas. Afirmó al medio citado que muchas personas desconocen que estos animales pueden ser mascotas cariñosas y subrayó la necesidad de una introducción gradual al hogar.

El proceso de integración presenta desafíos tanto para animales como para adoptantes. Factores como la edad, la experiencia previa y la personalidad influyen en el grado de adaptación. Cross recomienda una transición paulatina: “Este es un mundo completamente diferente para ellos. Cada experiencia es nueva. La paciencia es lo que más les beneficia”.

Impacto en el bienestar animal y la sociedad

La adopción transforma la vida de los animales, que pasan de la rutina experimental a un entorno más enriquecedor y tranquilo. Adoptantes como la familia de Elizabeth Hamilton descubren que estos animales son afectuosos y pueden integrarse en el ámbito doméstico, aportando beneficios tanto al animal como a la familia.

Gato atigrado de pelo largo con ojos cerrados, frotándose contra la pierna de una persona con jeans azules. La escena está en un salón con luz solar directa.
El movimiento de adopción contribuye a cambiar la percepción social sobre el destino de los animales de laboratorio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Algunas organizaciones promueven la “ciencia ciudadana” al animar a los adoptantes a compartir información periódica sobre el desarrollo físico y emocional de los animales. Esto permite a los investigadores continuar obteniendo datos, ya fuera del laboratorio.

National Geographic destaca que estas historias de éxito fomentan la participación de voluntarios y nuevas organizaciones, multiplicando las oportunidades de reintegración para miles de animales. El entusiasmo compartido por adoptantes, voluntarios y personal científico impulsa el crecimiento de esta tendencia, reflejando la satisfacción de brindar una nueva vida a quienes solo conocieron el encierro.