¿Cuál es la diferencia entre una serpiente de coral y una falsa coral?: colores, ojos y veneno

El mimetismo batesiano permite que especies inofensivas adopten la apariencia de las venenosas

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El género Micrurus, conocido como
El género Micrurus, conocido como la verdadera serpiente de coral, posee un veneno neurotóxico letal para los humanos. (WikiCommons/LA Dawson)

Las serpientes coral y sus imitadoras, las llamadas falsas coral, son un ejemplo de cómo la naturaleza juega con la apariencia para sobrevivir, pues a simple vista, parecen idénticas, sin embargo, entre ambas existe una diferencia crucial: la primera puede matar en cuestión de horas y la otra es completamente inofensiva.

Identificarlas no es sencillo, tanto National Geographic como la Enciclopedia Britannica explican que el género Micrurus, conocido como la verdadera serpiente de coral, pertenece a la familia Elapidae, la misma que agrupa a especies tan venenosas como las cobras o los mambas. En cambio, las llamadas ‘falsas’ suelen pertenecer a la familia Dipsadidae, compuesta por serpientes que no son nocivas.

Según el Instituto Butantan, una de las instituciones científicas más prestigiosas de Brasil, citado en National Geographic, la semejanza entre ambas es el resultado de un proceso evolutivo conocido como mimetismo batesiano, en el que una especie inofensiva imita el aspecto de una peligrosa para ahuyentar a sus depredadores. Así, las falsas corales se benefician de la temida reputación de sus “primas” venenosas.

Similitudes que confunden: color, tamaño y comportamiento

El patrón de bandas y
El patrón de bandas y la coloración aposemática en rojo, negro y amarillo advierten sobre la toxicidad de las serpientes coral. (WikiCommons/ Norman.benton)

Tanto las verdaderas como las falsas serpientes de coral habitan regiones tropicales y subtropicales de América, especialmente en Sudamérica. La Enciclopedia Britannica señala que el género Micrurus se encuentra desde el sur de Estados Unidos hasta Argentina, con presencia en la Amazonia brasileña; pero sus imitadoras también se distribuyen por los mismos territorios.

Su principal rasgo compartido es el patrón de coloración ya que ambas presentan anillos o franjas en tonos rojos, negros y blancos o amarillos, dispuestos a lo largo del cuerpo. Estos tonos brillantes sirven como advertencia, un mecanismo conocido como coloración aposemática, que en las verdaderas corales advierte sobre su toxicidad y, en las falsas, funciona como una “máscara protectora”.

El Instituto Butantan explica que esta similitud visual es tan convincente que incluso los expertos deben observar con detenimiento los detalles para diferenciarlas. En ambos casos, las serpientes suelen ser de tamaño mediano, alcanzando entre 40 centímetros y 1.6 metros de longitud, y comparten hábitos como esconderse entre hojas, troncos y madrigueras, evitando el contacto con los humanos.

En cuanto al comportamiento, tanto las verdaderas como las falsas corales no son agresivas. De acuerdo con National Geographic, tienden a huir antes que atacar, y solo muerden si se sienten acorraladas. En este sentido, es importante señalar que, mientras que una mordedura de una falsa coral no tiene mayores consecuencias, la de una verdadera puede ser mortal si no se trata a tiempo.

Diferencias que salvan vidas: veneno, ojos y patrones

Las diferencias en el número
Las diferencias en el número de bandas negras, el color del vientre y el tamaño de los ojos ayudan a distinguir entre coral verdadera y falsa. (WikiCommons/Ruth Percino Daniel)

Aunque la semejanza exterior es sorprendente, también hay algunos detalles que permiten distinguir una coral verdadera de una falsa, aunque hacerlo a simple vista no siempre es seguro ni recomendable.

El veneno es la diferencia más importante puesto que las verdaderas corales del género Micrurus poseen un veneno neurotóxico capaz de provocar parálisis muscular y paro cardiorrespiratorio en pocas horas. Según el Instituto de Vida Silvestre Latinoamérica, una mordedura no tratada puede causar la muerte en menos de seis horas. En cambio, las falsas corales carecen de un veneno peligroso para los humanos; sus mordeduras, si ocurren, suelen causar solo molestias leves.

El patrón de bandas también es un elemento diferenciador; de acuerdo con la misma institución, las verdaderas corales presentan un número impar de bandas negras, de una a tres, que se cierran en el vientre formando anillos completos, mientras que las falsas muestran bandas negras en número par, de dos a cuatro, y un vientre generalmente blanco o claro, sin continuidad en el dibujo.

Otra diferencia está en los ojos, pues las verdaderas corales tienen orbes pequeños en proporción a su cabeza, mientras que las falsas los tienen grandes y prominentes. No obstante, este rasgo también puede variar según la especie y las condiciones de luz, por lo que no se recomienda usarlo como único criterio de identificación.

En cuanto a su estructura corporal, las corales verdaderas poseen escamas lisas y brillantes, cabeza ovalada y cola corta, según la Enciclopedia Britannica. Las falsas, por otro lado, pueden tener escamas más opacas o cabeza algo más diferenciada del cuerpo.

Pero quizás la diferencia más determinante está en su efecto sobre el ser humano; el Instituto Butantan detalla que los síntomas del envenenamiento por coral incluyen entumecimiento, visión borrosa, dificultad para hablar y parálisis progresiva. Si no se aplica rápidamente el suero antielapídico, el veneno puede afectar órganos como el corazón o el diafragma.

Al respecto, el Instituto de Vida Silvestre Latinoamérica estima que en el mundo se producen cada año 5.4 millones de accidentes ofídicos, es decir, por la mordedura de una serpiente, y en América Latina unos 150 mil casos, con alrededor de cinco mil muertes anuales relacionadas con lo mismo.

En Sudamérica existen múltiples especies de falsas corales. La Universidad Federal de Rio Grande do Sul, citada por National Geographic, menciona entre ellas a la falsa coral serrana (Oxyrhopus clathratus), la falsa coral ocelada (Oxyrhopus rhombifer) y la falsa yarará parda (Xenodon histricus). Todas comparten el mismo patrón cromático que las peligrosas, aunque carecen del veneno mortal.

Ante esta confusión visual, los expertos insisten en no intentar identificar ni manipular ninguna serpiente de colores similares al patrón coral, el Instituto Butantan enfatiza que la única forma completamente segura de diferenciarlas es mediante observación científica o análisis profesional.