Mujer se vuelve adicta a la comida para gatos después de divorciarse

El consumo compulsivo de productos para animales la llevó a enfrentar anemia, presión alta y posible daño renal

Comida para gatos, adicciones, animales
Una residente de Farwell, identificada como Mary, desarrolló una dependencia inusual a golosinas para felinos después de una separación. (Captura de pantalla Tiktok:@hbdtuujiojio )
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Mary, una mujer de 46 años originaria de Farwell, Michigan, desarrolló una inusual adicción a la comida para gatos luego de un difícil divorcio. Con la capacidad de consumir diariamente cerca de 900 piezas, el extremo hábito fue dado a conocer en 2023 a través del programa documental ‘Mi extraña adicción’ (My Strange Addiction), transmitido por Discovery Real Time.

La peculiar costumbre comenzó cuando, pasando tiempo en casa con sus tres mininos, la mujer, quien optó por no revelar su apellido, sintió curiosidad por probar una golosina de estos animales, sin imaginar que la degustación se convertiría rápidamente en un hábito compulsivo. “Simplemente revientan de sabor en tu boca y me encantan”, declaró en el programa.

Desempleada y afectada emocionalmente por la separación, comenzó a sustituir sus comidas diarias por las croquetas para gatos, asegurando que incluso se le hacía agua la boca al pensar en algunos sabores. “Ha habido días en los que como golosinas todo el día y nada de comida humana”, admitió. Así, Mary llegó a gastar más de 200 dólares mensuales en estos productos, una cifra que superaba su presupuesto para alimentación convencional, según datos proporcionados por el periódico británico Daily Mail.

Ella se aseguraba de tener siempre reservas en su coche, bolso y mesa de noche, para calmar sus antojos a cualquier hora del día o la noche. Entre sus favoritas estaban las galletas con sabor a carne y los bocadillos con centro de queso, a los que calificaba como un “10 de 10 por su factor crujiente”.

El impacto físico y emocional de una adicción inusual

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Mary gastaba más de 200 dólares mensuales en golosinas para gatos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Su hermano, de nombre Tommy, expresó abiertamente su disgusto y preocupación por la situación: “Es asqueroso. Hay cuatro grupos básicos de alimentos y la comida para gatos no es uno de ellos”, dijo durante el programa.

Pese a las advertencias familiares, Mary sostenía que los productos no afectaban su salud. “Tengo un gato que ha vivido 17 años, y eso demuestra que el alimento no es dañino. Hasta que alguien demuestre lo contrario, no veo ninguna razón para dejar de comerlos”, argumentaba.

Sin embargo, luego de ser persuadida por un amigo, aceptó consultar al Dr. Try Sasse, quien le explicó los riesgos asociados al consumo de alimentos diseñados para animales. “Estos productos tienen una gran cantidad de agentes cancerígenos y antibióticos que no se consideran seguros para el consumo humano”, advirtió el especialista.

El doctor también señaló que muchas de las vitaminas presentes en estos productos son sintéticas y formuladas exclusivamente para animales, por lo que su ingesta frecuente podría generar niveles negativos en el organismo. “Es probable que estés ingresando niveles tóxicos a tu sangre en vez de niveles saludables”, explicó.

Tras un chequeo médico, se descubrió que Mary padecía de anemia, presión arterial alta y un posible daño renal. “Una de las cosas que más me preocupan es el estado de tus riñones”, dijo el médico al revisar sus análisis.

Posteriormente, en sesiones con su terapeuta, Nancy Parsons, Mary reveló que su consumo iniciaba cerca de las 10:30 a. m. y terminaba alrededor de las 9:30 p. m. La especialista indicó que, más allá del componente físico, la adicción tenía una raíz emocional: “Lo crujiente en la comida es para aplacar la ira, la frustración, la depresión”.

A partir de este acompañamiento médico y psicológico, Mary decidió dejar la comida para gatos y se inscribió en un programa de 12 pasos para enfrentar su adicción. Con una visión distinta, la mujer logró reconstruir su vida lejos de los hábitos que la llevaron a poner en riesgo su salud.

¿Qué contiene realmente la comida seca para gatos y perros?

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las croquetas para mascotas pueden provocar inflamación, alergias, vómitos y diarrea debido a su composición y procesamiento.

Según la empresa de alimentos crudos Furchild, los ingredientes, procesos de fabricación y los posibles efectos negativos de este tipo de alimentación, incluso en mascotas, son poco conocidos:

  • Exceso de carbohidratos:

Aunque perros y gatos son carnívoros, las croquetas suelen estar compuestas por altos niveles de almidones y granos baratos. Este exceso puede causar obesidad, diabetes, problemas urinarios y bucales, entre otros.

  • Proceso de extrusión:

Cerca del 95 % de las croquetas se elaboran mediante un proceso que las somete a temperaturas muy altas, lo que degrada nutrientes esenciales y puede generar compuestos tóxicos como AGE y HCA. Esto puede provocar inflamación, alergias, vómitos o diarrea.

  • Grasas oxidadas:

Al abrir una bolsa de croquetas, la exposición al oxígeno hace que las grasas se enrancien. Aunque se agregan antioxidantes para retardar este proceso, una vez expuestos al aire y al calor, estos pierden efectividad. El consumo de grasas oxidadas está relacionado con enfermedades crónicas e incluso cáncer.

  • Pérdida de micronutrientes:

El almacenamiento prolongado, tanto en tiendas como en casa, especialmente en bolsas grandes o mal selladas, reduce significativamente el contenido nutricional del alimento.

  • Presencia de moho y micotoxinas:

En ambientes cálidos y húmedos, las croquetas almacenadas pueden desarrollar moho, lo que da lugar a micotoxinas peligrosas. El consumo prolongado de estas toxinas se ha vinculado con diversos problemas de salud, incluidos algunos tipos de cáncer, como en el caso de las grasas oxidadas.

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