
Los ecosistemas bacterianos presentes en la cavidad bucal de un perro y en la de un humano son notablemente diferentes, ya que cada uno alberga cientos de tipos únicos de bacterias que varían según la especie. Esta diversidad microbiológica hace que la comparación directa entre ambos sea poco precisa.
Colin Harvey, secretario ejecutivo del American Veterinary Dental College, señaló en una entrevista para el American Kennel Club (AKC) que “comparar la boca de un perro con la de un humano es como comparar manzanas y naranjas”.
Por lo tanto, la cavidad bucal canina no es necesariamente más limpia que la humana, sino que contiene un conjunto distinto de bacterias. Por ejemplo, aunque tanto perros como humanos tienen bacterias del género Porphyromonas, en los canes predomina la especie P. gulae, mientras que en las personas es la P. gingivalis.
Las bacterias Porphyromonas, tanto P. gulae en perros como P. gingivalis en humanos, son bacterias que viven sin oxígeno y pueden causar inflamación en las encías.
Este fenómenos produce sustancias que dañan los tejidos alrededor de los dientes, lo que puede provocar enfermedades dentales como la periodontitis. Aunque son especies diferentes, su función y efecto en la boca de perros y humanos es similar.
Los perros albergan más de 600 tipos distintos de bacterias en su cavidad bucal, una cifra comparable a las aproximadamente 615 variedades que investigadores de Harvard han identificado en la boca humana, cifra que continúa en aumento.
¿Se pueden contagiar enfermedades entre perros y humanos por la saliva?

La posibilidad de que las bacterias de la boca de un perro infecten a una persona es muy baja, especialmente a través de un simple beso. Según el AKC, “la mayoría de las bacterias en la boca de tu perro no son zoonóticas, lo que significa que probablemente no te contagiarás de una enfermedad por un beso fuerte”.
Sin embargo, existen excepciones, ya que los perros alimentados con dietas crudas pueden portar bacterias peligrosas como la Salmonella, las cuales sí pueden transmitirse a los humanos.
La saliva del perro puede infectar heridas abiertas, por lo que es fundamental evitar el contacto directo entre la saliva y cualquier herida, y siempre limpiar adecuadamente mordeduras o arañazos para prevenir infecciones.
Propiedades y riesgos de la saliva del perro en la cicatrización de heridas

La saliva del perro contiene ciertas proteínas y enzimas, como las histatinas y la lisozima, que tienen propiedades antibacterianas y pueden ayudar a prevenir infecciones en las heridas, de acuerdo al hospital veterinario Ferguson.
Diversas investigaciones, de acuerdo a AKC, muestran que esta sustancia puede facilitar la cicatrización de heridas al eliminar suciedad y residuos e incluso pueden sanar más rápido que las no lamidas. Esto se debe a que la saliva comparte algunas proteínas similares a las de los humanos que contribuyen a la reparación de tejidos.
Históricamente, culturas antiguas como la griega y la egipcia, usaban la saliva canina con fines curativos, posiblemente sabiendo de sus efectos positivos.
Sin embargo, el Hospital Ferguson en Bristol, Estados Unidos, advierte que el lamido excesivo puede causar autolesiones o empeorar la lesión, ya que la saliva canina alberga muchas bacterias que son capaces de provocar infecciones graves si entran en contacto con heridas abiertas.
Por lo tanto, aunque la saliva del perro tiene ciertas propiedades que pueden favorecer la cicatrización en pequeñas heridas, no debe considerarse un tratamiento seguro o definitivo para ellas. En estos casos, es recomendable seguir tratamientos médicos convencionales y consultar con un veterinario o médico antes de permitir que un perro lama una herida, para proteger la salud de la mascota y de los humanos involucrados.
Higiene bucal

Una buena higiene bucal es fundamental tanto para los perros como para los humanos, ya que ambos son igualmente susceptibles a enfermedades dentales. Mantener una rutina regular de cepillado y limpieza dental ayuda a controlar bacterias dañinas que pueden provocar patologías como la enfermedad periodontal, común en ambas especies.
Cepillar los dientes de un perro puede comenzar desde cachorro, lo que facilitará la adaptación al proceso cuando sea adulto. Enseñar al canino a disfrutar del cepillado, haciéndolo un momento agradable y sin estrés, es tan importante como la técnica misma.
Además, es fundamental usar cepillos y pastas dentales especialmente diseñados para perros, ya que los productos humanos pueden contener ingredientes tóxicos como el xilitol. Mantener la boca de tu perro sana no solo previene problemas dentales, sino que también mejora tu relación con él, haciéndote sentir más tranquilo al recibir esos típicos besos húmedos y espontáneos.
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