
En las granjas, la vida social de los cerdos está llena de sorpresas. Aunque podría parecer que su mundo se limita a alimentarse y convivir, un reciente estudio ha revelado una faceta desconocida: los cerdos tienen estrategias sofisticadas para resolver problemas.
La investigación revela que los cerdos domésticos no solo enfrentan conflictos, sino que también los resuelven mediante estrategias sociales inesperadas, como la participación de “mediadores”.
La investigación no sólo abre una ventana a la vida emocional de estos animales, sino que también ofrece una nueva perspectiva sobre cómo los cerdos manejan situaciones difíciles para mantener la armonía en su grupo.
La reconciliación en los cerdos

Una investigación realizada por investigadores de la Universidad de Turín ha demostrado que los cerdos domésticos no solo enfrentan conflictos, sino que también los resuelven utilizando estrategias sociales inesperadas, incluyendo la intervención de terceros, que actúan como “mediadores”.
El estudio, titulado “Los cerdos domésticos (Sus scrofa) participan en situaciones posconflicto no aleatorias. Afiliación con terceros: implicaciones cognitivas y funcionales”, revela que los cerdos tienen comportamientos similares a los humanos al enfrentar agresiones.
Cuando dos cerdos se pelean, un tercer cerdo puede intervenir, ya sea para reducir los ataques del agresor o para aliviar la ansiedad de la víctima.
Los investigadores observaron a 104 cerdos adultos en una granja ética llamada “Parva Domus”, en Italia, durante varios meses. Registraron 216 eventos agresivos a través de más de 43 horas de grabaciones en video realizadas diariamente entre las 7 de la mañana y las 5 de la tarde. El equipo analizó cómo los cerdos actuaban tras un conflicto, centándose en sus comportamientos conciliatorios y en la participación de terceros.
Uno de los hallazgos más notables es que, tras una pelea, tanto el agresor como la víctima mostraban comportamientos de reconciliación. Estos incluían tocarse la nariz, sentarse juntos o incluso apoyar sus cabezas uno sobre el otro.
Estos gestos no eran exclusivos de una de las partes, ya que ambas los iniciaban con la misma frecuencia. Sin embargo, las reconciliaciones eran más comunes entre cerdos con relaciones más distantes, como compañeros de grupo no relacionados, que entre cerdos estrechamente emparentados, como hermanos.
Los investigadores sugieren que esto podría deberse a que las relaciones familiares cercanas ya son lo suficientemente fuertes y seguras como para no requerir reparación activa tras un conflicto.
Los espectadores del conflicto

Otro aspecto importante del estudio es el papel de los cerdos espectadores, quienes mostraban diferentes comportamientos dependiendo de si se acercaban a la víctima o al agresor después de un altercado.
Cuando un espectador interactuaba con la víctima, disminuía notablemente su ansiedad, evidenciada por una reducción en comportamientos como bostezos, rascados o masticación sin alimento.
Por otro lado, si el espectador se dirigía al agresor, los ataques hacia la víctima se reducían significativamente. Además, se observó que los espectadores intervenían con mayor frecuencia cuando los involucrados en el conflicto eran individuos con los que tenían una relación cercana.
El estudio también destaca que las relaciones sociales entre los cerdos parecen estar influenciadas por los beneficios que cada uno puede ofrecer al otro, como apoyo social o acceso a recursos compartidos, especialmente alimentos. En el caso de cerdos con lazos más débiles, las conductas conciliatorias pueden ser esenciales para preservar la relación y garantizar estos beneficios.
Los investigadores advierten que estos hallazgos no necesariamente se aplican a todos los grupos de cerdos, ya que el estudio se centró en un grupo específico de cerdos domésticos adultos.
Más investigaciones serán necesarias para determinar si estas dinámicas sociales se replican en otros contextos o tipos de cerdos. A pesar de estas limitaciones, el estudio proporciona evidencia de que los cerdos poseen habilidades socioemocionales avanzadas que les permiten gestionar conflictos y mantener la cohesión dentro de sus grupos sociales.
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