Ginger y Suzy, las elefantas rescatadas que se convirtieron en símbolo de la esperanza

Wildlife SOS acabó con la cruel tradición de los “osos bailarines” de la India y rescató a decenas de animales, incluídas las dos paquidermas que soportaron décadas de maltrato y abuso

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Ginger logró disfrutar del pasto
Ginger logró disfrutar del pasto y el lodo suave por primera vez en años gracias al equipo de Wildlife SOS. (Facebook/Wildlife SOS)

En la India se encuentra un lugar especial para la vida silvestre: Wildlife SOS, una organización considerada como la asociación de rescate de fauna salvaje más grande del país con 12 centros de salvamento distribuidos a lo largo del territorio, según información disponible en su sitio web oficial.

Todo comenzó como un sueño en 1995, cuando Kartick Satyanarayan y Geeta Seshamani buscaron conservar el patrimonio natural indio mediante la construcción de un centro de rescate dentro de un garaje en Nueva Delhi.

Su primera misión erradicar la práctica de los “osos bailarines” de la India, una abusiva tradición que consistía en capturar furtivamente a estos ejemplares cuando aún eran cachorros para después arrancarles los dientes con una varilla de metal y hacerles un agujero en la nariz por el cual pasar una cuerda gruesa con la que más tarde podrían obligar a los animales a ponerse de pie y “danzar”.

La lucha por los seres sintientes

Ginger, la elefanta que soportó
Ginger, la elefanta que soportó años "mendigando" en la calle, es uno de los casos de éxito de la organización.

Su trabajo en contra de esta práctica inhumana tuvo un increíble éxito, siendo el 18 de diciembre de 2009 el día en que rescataron a Raju, el último “oso bailarín” de la India, marcando así el final de la tradición.

Su lucha poniendo fin a la costumbre de los “osos bailarines” no era el único frente de batalla de la organización animalista, y pronto se enfocaron en animales como leopardos, reptiles, elefantes y muchos seres sintientes más.

Entre la fauna rescatada por los miembros de Wildlife SOS se encuentra Ginger, una paquiderma que pasó gran parte de su vida siendo una elefanta mendiga, obligada a caminar a través del asfalto caliente mientras soportaba hambre, golpes, malos tratos mientras su piel era decorada con tizas de colores.

En el ECCC los elefantes
En el ECCC los elefantes reciben el apoyo que merecen para superar años de maltrato. (REUTERS/Anushree Fadnavis)

Su calvario finalmente terminó en diciembre de 2021, cuando la organización animalista la rescató y recibió en la Unidad de Tratamiento del Centro de Conservación y Cuidado de Elefantes (ECCC), sin embargo, su recuperación no fue sencilla.

El primer paso en el camino a la rehabilitación de Ginger fue retirarle la campana que colgaba de su cuello para después llevarla a dar su primer paseo; conoció su nuevo entorno y caminó por las riberas del río Yamuna, celebró su primera Navidad como animal libre y recibió obsequios que llenaron de su vida de alegría.

Poco a poco la elefanta comenzaba a sanar y, tan sólo un mes después de llegar al santuario, pudo recostarse y dormir en paz sobre una capa de barro blando que contrastaba enormemente a la plancha de asfalto o cemento caliente sobre las que solía recostarse cuando era mantenida en contra de su voluntad.

Durante su llegada al santuario tuvieron que tomarse medidas específicas para asegurar su bienestar, se le realizaron exámenes médicos con los que descubrieron que sufría una enfermedad degenerativa en las articulaciones, su piel estaba cubierta de muchos abscesos sépticos y estaba gravemente deshidratada y desnutrida.

El final del calvario para Suzy

Suzy soportó un abuso interminable
Suzy soportó un abuso interminable dentro de un circo gran parte de su vida. (Facebook/Wildlife SOS)

Al igual que Ginger, Suzy es una elefanta que sufrió las consecuencias del maltrato la mayor parte de su vida. Ella soportó 60 años de abuso en un circo.

Durante años soportó interminable maltrato, era obligada a realizar trucos frente a una ensordecedora multitud mientras tenía que soportar el chasquido del látigo de su entrenador. Todo el abuso que sufrió dejó heridas tanto físicas como psicológicas en el paquidermo.

El abuso y maltrato constante se acabó en febrero de 2015, cuando dio sus primeros pasos en el ECCC, al día de hoy, Suzy tiene más de 70 años, lo que la convierte en uno de los elefantes más viejos bajo el cuidado de los especialistas de Wildlife SOS.

Recibe tratamiento geriátrico especializado con el que le es más fácil enfrentar las enfermedades y achaques propios de la edad a pesar de que sus años como elefante de circo le arrebataran la visión en ambos ojos.

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