Honduras destinaría más de USD 5 millones a viviendas y subsidios para adquirirlas

El programa incluye bonos para cubrir la prima y ayudas a las cuotas hipotecarias durante diez años, mientras el Gobierno prevé respaldar su ejecución con fondos nacionales y una línea de crédito internacional de USD 150 millones

La Secretaría de Vivienda y Asentamientos Humanos destina 140 millones de lempiras a soluciones para los hogares de menores recursos.
La Secretaría de Vivienda y Asentamientos Humanos destina 140 millones de lempiras a soluciones para los hogares de menores recursos.
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Las familias hondureñas con ingresos mensuales inferiores a 18.050 lempiras (unos USD 671) podrán acceder a viviendas gratuitas o a programas de construcción y mejoramiento habitacional financiados por el Estado, de acuerdo con la nueva Política Nacional de Vivienda y Asentamientos Humanos.

La titular de la Secretaría de Vivienda y Asentamientos Humanos (SEVIAH), Francis Argeñal, explicó que el programa priorizará a las familias con menores recursos mediante la entrega de casas sin costo, construcción en terrenos propios y reparación de inmuebles que requieren mejoras.

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Para este componente se contempla una asignación de 140 millones de lempiras, equivalentes a aproximadamente USD 5,2 millones, destinados a financiar las soluciones habitacionales dirigidas a los hogares de menores ingresos.

Uno de los requisitos establecidos es que los beneficiarios puedan acreditar legalmente la propiedad o tenencia del terreno donde se desarrollará la construcción o intervención habitacional. Eso significa que no todas las familias podrán acceder automáticamente a una vivienda gratuita: deberán cumplir las condiciones establecidas para cada modalidad y acreditar la documentación correspondiente.

La política también contempla beneficios para hogares que perciben entre uno y cuatro salarios mínimos de referencia, es decir, ingresos mensuales de entre 18.050 y 72.200 lempiras (aproximadamente USD 671 y USD 2.683).

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En estos casos, el apoyo estatal no consiste en entregar una casa gratuita, sino en facilitar la compra mediante bonos para cubrir parte de la prima y subsidios aplicados a las cuotas de los créditos hipotecarios.

Millones de crédito internacional

Para respaldar la política habitacional, el Gobierno contempla recursos procedentes de financiamiento nacional e internacional.

El esquema habitacional otorga bonos de hasta 82.500 lempiras para viviendas multifamiliares a hogares de ingresos medios bajos.
El esquema habitacional otorga bonos de hasta 82.500 lempiras para viviendas multifamiliares a hogares de ingresos medios bajos.

Entre las principales fuentes figura una línea de crédito de USD 150 millones del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), destinada a respaldar el financiamiento de soluciones habitacionales. A ese monto se suma una reasignación de 2.150 millones de lempiras (aproximadamente USD 79,9 millones), cuyos recursos serán administrados por el Banco Hondureño para la Producción y la Vivienda (Banhprovi), mientras se reglamenta y entra en funcionamiento el Fondo Hondureño de la Vivienda (Fonhvivienda).

El decreto ejecutivo establece que la Secretaría de Finanzas deberá realizar las operaciones presupuestarias y administrativas necesarias para asignar los recursos a la SEVIAH, que podrá suscribir acuerdos de administración e inversión con Banhprovi.

La disponibilidad efectiva de estos fondos será determinante para que los subsidios se conviertan en desembolsos y beneficios concretos para las familias.

Déficit de 1,6 millones de viviendas

La nueva política busca atender un problema habitacional que, según las estimaciones de las autoridades, alcanza aproximadamente 1,6 millones de soluciones de vivienda en Honduras.

La estrategia anunciada por Francis Argeñal requerirá fondos disponibles, coordinación público-privada y continuidad institucional para reducir la brecha, aunque aún no se han detallado cuotas anuales ni la distribución de beneficiarios.
La estrategia anunciada por Francis Argeñal requerirá fondos disponibles, coordinación público-privada y continuidad institucional para reducir la brecha, aunque aún no se han detallado cuotas anuales ni la distribución de beneficiarios.

De acuerdo con el diagnóstico gubernamental, alrededor del 40% de esa necesidad corresponde a hogares que requieren una vivienda nueva, mientras que el 60% restante necesita mejorar, ampliar o reparar sus inmuebles.

El problema no se limita a la falta de casas: también incluye las condiciones en las que viven miles de familias, muchas de las cuales ocupan inmuebles con deficiencias de infraestructura o servicios básicos. Por esa razón, el programa contempla tanto la construcción de nuevas unidades habitacionales como la intervención de viviendas existentes.

La dimensión del déficit plantea interrogantes sobre la capacidad financiera y operativa del Estado para atender la demanda, considerando que la política deberá ejecutarse durante varios años y dependerá de la disponibilidad de recursos.

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