El brutal crimen de una joven que conmocionó a Estados Unidos y el acusado vinculado a la familia Kennedy que eludió la justicia

El 30 de octubre de 1975, Martha Moxley, de 15 años, fue asesinada en Greenwich, Connecticut. Un vecino fue condenado casi tres décadas después, pero la Justicia anuló la sentencia y la fiscalía descartó un nuevo juicio en 2020

Martha Moxley
Martha Moxley tenía 15 años cuando fue asesinada en Greenwich, Connecticut, la noche del 30 de octubre de 1975, en vísperas de Halloween
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El terror comenzó en la madrugada. La madre de Martha Moxley estaba intranquila porque su hija de 15 años, que había salido con sus amigas a celebrar la víspera de Halloween, no regresaba. Ya eran las dos de la mañana y la espera se había convertido en preocupación. Desbordada por los nervios, Dorothy comenzó a llamar a las amigas de Martha y a las familias de los jóvenes con quienes había pasado la noche. Pero nadie sabía dónde estaba. Desesperada, llamó a la Policía de Greenwich para denunciar su desaparición.

Un policía llegó a la vivienda, le tomó la denuncia y recorrió los alrededores de la casa. Pero no encontró rastros de Martha. A la mañana siguiente, Dorothy salió a buscarla. Cerca del mediodía, Sheila McGuire, una amiga de la joven, se enteró de que no había regresado a dormir y comenzó a buscarla. Poco después, encontró el cuerpo de Martha debajo de un pino, en el jardín trasero de su casa, en Belle Haven, uno de los barrios más exclusivos de Greenwich, Connecticut.

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La habían golpeado con un palo de golf que se rompió durante el ataque. Parte del arma quedó junto al cuerpo; otra sección nunca apareció. El crimen abrió una investigación que se prolongó durante décadas.

La última noche de Martha quedó ligada por la presencia de los Skakel, una familia que vivía frente a su casa y que tuvo un papel central en la investigación. Entre sus hijos estaban Tom y Michael, dos adolescentes que tenían una relación cercana con Martha, especialmente Michael, también de 15 años. Pero los Skakel no eran una familia más del vecindario. Rushton Skakel, padre de los jóvenes, era hermano de Ethel Kennedy, viuda del senador Robert F. Kennedy. Ese parentesco convirtió el asesinato en un caso de enorme repercusión y alimentó las sospechas sobre el posible peso de las influencias familiares en el curso de la investigación.

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Martha Moxley
Dorothy Moxley nunca tuvo justicia para su hija (La Tercera)

La última noche

El jueves 30 de octubre de 1975, Martha salió de su casa cerca de las 18:30 para encontrarse con unos amigos y conocidos del vecindario. Vivía con sus padres, Dorothy y David Moxley, y su hermano mayor, John. Era la víspera de Halloween y, como era habitual en esa fecha, los jóvenes recorrían las calles haciendo bromas en las viviendas. Martha vestía una parka azul, jeans y zapatillas de lona y, antes de irse, le había prometido a su madre que regresaría antes de las diez de la noche.

Al llegar al punto de reunión se encontró con su amiga Helen Ix y luego se sumó Geoffrey Byrne, un vecino de 11 años. Los tres recorrieron el barrio y realizaron algunas de las travesuras típicas de esa noche, como tirar huevos y papel higiénico contra las casas. Más tarde se sumó otra amiga, Jackie Wetenhall, y siguieron juntos el recorrido por el barrio.

El recorrido vecinal los llevó a la casa de los Skakel, ubicada frente a la residencia de Martha. Pero no había nadie: la familia había salido a cenar a un club local junto con Kenneth Littleton, un tutor de 23 años que había comenzado a trabajar con ellos el día anterior.

Regresaron más tarde. Cerca de las 21:10 parte de la familia Skakel ya estaba en la casa; entre ellos Jimmy Dowdle; y los hermanos Tommy, de 17 años, y Michael. Compartieron un rato, conversaron y algunos bebieron alcohol. Durante ese encuentro, Martha y Tommy se gustaron, coquetearon un poco, y para tener algo de intimidad fueron a darse unos besos detrás de un cerco de plantas.

Como se hacía tarde, algunos comenzaron a retirarse. Helen y Geoffrey se fueron juntos; pero Martha y Tommy dijeron que se quedarían un rato más. Según la primera versión de Tommy, conversaron unos minutos más y Martha regresó a su casa. Tommy fue la última persona conocida que estuvo con Martha aquella noche.

Sin embargo, años después cambió sus dichos sobre esos minutos y aportó detalles que no había contado durante la investigación inicial.

Martha Moxley
La familia Skakel: Michael (izquierda) y Tom (derecha), parados en el centro (La Tercera)

El hallazgo y las primeras sospechas

Después de que Martha salió de la casa de los Skakel, nadie pudo precisar qué ocurrió durante el camino de regreso. La reconstrucción policial posterior situó el comienzo del ataque en la entrada de vehículos de la propiedad de los Moxley, donde los investigadores encontraron rastros de sangre. Según esa hipótesis, el agresor la golpeó allí y luego arrastró su cuerpo unos 21 metros hasta el jardín trasero, donde lo dejó debajo de un pino.

Los investigadores determinaron que Martha había recibido múltiples golpes en la cabeza con un palo de golf número seis, que se rompió durante el ataque. Varios fragmentos del arma aparecieron junto al cuerpo y el tubo metálico también habría sido utilizado para herirla en el cuello. La empuñadura nunca fue recuperada, una ausencia que privó a los peritos de una posible fuente de huellas y otras pruebas.

El palo aportó una de las primeras pistas concretas. Los fragmentos fueron relacionados con un juego de golf que había pertenecido a Ann Reynolds Skakel, la madre de los hermanos. Sin embargo, Rushton Skakel aseguró que sus hijos acostumbraban dejar los palos fuera de la vivienda, en distintos sectores de la propiedad, por lo que cualquier persona podría haber tomado uno. La procedencia del arma dirigió las sospechas hacia la familia, pero no permitió determinar quién la había utilizado.

Martha Moxley
Martha fue encontrada sin vida en el jardín trasero de su casa, debajo de un pino. El arma utilizada fue un palo de golf perteneciente a la familia Skakel

Tommy Skakel quedó bajo sospecha por haber sido una de las últimas personas que había estado con Martha antes de su muerte. La policía también investigó a Kenneth Littleton, el tutor que acababa de incorporarse a la familia. Ambos fueron interrogados, pero las pesquisas no consiguieron reunir pruebas suficientes para vincularlos formalmente con el asesinato.

Las sospechas sobre los Skakel tampoco se tradujeron en una acusación. Rushton se mostró cada vez menos dispuesto a colaborar con la policía y la relación entre la familia y los investigadores se deterioró. En enero de 1976, los Skakel dejaron de cooperar con las autoridades, cosa que complicó aún más una investigación que tenía serias dificultades para avanzar.

Sin detenidos ni pruebas concluyentes, el caso perdió impulso. Pasaron los años sin que se identificara al responsable y el crimen de Martha no tuvo resolución judicial. Sin embargo, las sospechas sobre la familia Skakel no desaparecieron. Más de una década después, nuevas investigaciones y testimonios volverían a poner el crimen en el centro de la atención pública.

El periodista y escritor Dominick Dunne reavivó el caso con la publicación de la novela "Una temporada en el purgatorio", inspirada en el crimen de Martha
El periodista y escritor Dominick Dunne reavivó el caso con la publicación de la novela "Una temporada en el purgatorio", inspirada en el crimen de Martha

La investigación vuelve a ponerse en marcha

Durante años, el asesinato de Martha Moxley permaneció sin respuestas. Pero a comienzos de la década de 1990, el caso empezó a recuperar protagonismo. Esta vez, el impulso no llegó de la policía, sino de un periodista que conocía de cerca el dolor de una familia atravesada por un crimen sin resolver: Dominick Dunne.

Escritor y cronista de procesos judiciales de alto perfil, Dunne tenía una historia personal que lo vinculaba con la tragedia. Su hija, la actriz Dominique Dunne, había sido asesinada en 1982, también un 30 de octubre. Después de conocer a Dorothy Moxley, tras la muerte de su esposo David, en 1988, comenzó a interesarse por el caso. La mujer le contó sobre las sospechas que todavía la perseguían: estaba convencida de que la respuesta podía encontrarse en la familia que vivía frente a su casa.

Dunne decidió investigar y llevó esa historia a la ficción. En 1993 publicó Una temporada en el purgatorio, una novela inspirada en el asesinato de Martha, aunque con nombres y circunstancias modificados. El libro volvió a poner el crimen en circulación y despertó el interés de quienes seguían preguntándose qué había ocurrido aquella noche de octubre.

Pero había otra investigación que podía aportar información mucho más directa. En 1991, Rushton Skakel contrató a la firma de investigación Sutton Associates para que reconstruyera los movimientos de sus hijos y examinara las sospechas que rodeaban a la familia. Los investigadores entrevistaron a personas del entorno de los Skakel y recopilaron declaraciones que no habían formado parte de la investigación policial inicial.

Martha Moxley
El Daily News muestra cómo Michael Skakel es subido a una camioneta en el Tribunal Superior de Norwalk tras su condena por el asesinato de Martha Moxley, de 15 años, en 1975

En 1996, un antiguo integrante de ese equipo se comunicó con Dunne y le ofreció una copia del informe confidencial. Entre sus páginas había un dato particularmente comprometedor sobre Michael: a diferencia de lo que había contado inicialmente a la policía, el joven había reconocido que, después de pasar parte de la noche en casa de un familiar, regresó al vecindario de los Moxley y se acercó a la ventana de la habitación de Martha, y allí mismo se masturbó. Ese hecho no significaba que hubiera cometido el asesinato, pero planteaba nuevos interrogantes sobre sus movimientos y su comportamiento aquella noche.

El documento también tenía las declaraciones de antiguos compañeros de Michael en Elan School, un establecimiento residencial de Maine al que fue enviado por sus problemas de conducta. Algunos aseguraron que había hecho comentarios en los que se atribuía el asesinato de Martha. Según esos testimonios, también decía que nunca iría a prisión por los vínculos de su familia.

Dunne compartió la información con Mark Fuhrman, el exdetective que fue parte de la investigación del caso de O. J. Simpson. Fuhrman examinó los antecedentes y desarrolló una hipótesis: Michael habría atacado a Martha por celos, después de verla acercarse a su hermano Tommy. En 1998 publicó Murder in Greenwich, un libro en el que señaló a Michael como responsable y expuso los elementos que, a su entender, sostenían esa acusación.

La repercusión del libro y los nuevos testimonios contribuyeron a que las autoridades volvieran a examinar el caso. Ese año se convocó un gran jurado especial que durante aproximadamente 18 meses revisó las pruebas y escuchó declaraciones. Después de más de dos décadas sin avances decisivos, la investigación comenzaba a acercarse a una nueva instancia judicial.

Martha Moxley
Michael Skakel fue condenado en 2002, pasó más de una década en prisión y recuperó la libertad después de que la Justicia anulara la sentencia en 2018. En 2020, la fiscalía descartó un nuevo juicio

La condena y el pobre sentimiento de justicia

En enero de 2000, después de una investigación que incluyó la intervención de un gran jurado especial durante aproximadamente 18 meses, Michael Skakel fue acusado formalmente del asesinato de Martha. Tenía 39 años y llevaba décadas bajo sospecha. Se entregó a las autoridades y recuperó la libertad después de pagar una fianza, mientras se preparaba para enfrentar el juicio.

El proceso comenzó en mayo de 2002. La fiscalía presentó los testimonios de antiguos compañeros de Michael en Elan School. Michael sostuvo que había atacado a Martha por celos, después de verla acercarse a su hermano Tommy. Como parte de la acusación, se analizaron además los escritos personales de la adolescente, en los que había mencionado su relación con Tommy y algunos desencuentros con Michael.

La defensa cuestionó la credibilidad de esos testimonios y sostuvo que no existían pruebas físicas que vincularan directamente a Skakel con el crimen. También puso en duda que las supuestas confesiones fueran confiables, ya que habían sido contadas muchos años después de los hechos. Sin embargo, el 7 de junio de 2002, el jurado lo declaró culpable. En agosto recibió una condena de entre 20 años y prisión perpetua. Después de casi 27 años, la familia Moxley parecía haber obtenido una respuesta judicial.

Pero la sentencia no fue el final de la historia. Los abogados de Skakel comenzaron a cuestionar la actuación de su defensor durante el juicio, Michael Sherman, a quien acusaron de no haber investigado adecuadamente una posible línea de defensa. En octubre de 2013, un juez de Connecticut anuló la condena y ordenó un nuevo juicio. Consideró que Sherman no había localizado ni presentado a Dennis Ossorio, un testigo que podía respaldar la versión de que Michael había estado en la casa de su primo durante parte de la noche del asesinato. Skakel recuperó la libertad bajo fianza.

La disputa llegó hasta la Corte Suprema de Connecticut, que en diciembre de 2016 restableció la condena por cuatro votos contra tres. Sin embargo, en mayo de 2018 el tribunal reconsideró su posición y volvió a anular la sentencia. Los jueces entendieron que la defensa no había brindado una asistencia legal adecuada y que la omisión del testimonio de Ossorio podía haber afectado el resultado del juicio. La decisión no significó que Skakel fuera declarado inocente, sino que la condena no podía sostenerse bajo esas condiciones.

El último capítulo llegó el 30 de octubre de 2020, cuando se cumplieron 45 años del asesinato. La fiscalía anunció que no volvería a juzgar a Michael Skakel. Así terminó la posibilidad de continuar el proceso penal contra él, pero no se estableció quién había matado a Martha. Después de décadas de investigaciones, sospechas y disputas judiciales, no quedó ninguna condena vigente por el crimen. La familia Moxley seguía sin una respuesta definitiva sobre lo ocurrido aquella noche de octubre de 1975 y Martha no tuvo justicia.

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