
A principios de abril de 1968, Martin Luther King Jr., destacado líder en la lucha por los derechos civiles de Estados Unidos, viajó a Memphis, Tennessee. Su objetivo era encabezar una marcha pacífica para apoyar a los huelguistas de la recolección de residuos de la ciudad.
Esos trabajadores ganaban 40 centavos de dólar por hora, y lo que se exigía era un salario mínimo de 2 dólares por hora, y además había sobradas muestras de segregación. Los trabajadores blancos, por ejemplo, tenían acceso a que el empleador les cubriera el traslado desde la casa al trabajo y viceversa si el clima lo ameritaba. Pero los afroamericanos no tenían ese beneficio. Además, seguían manteniéndose diferencias en cuanto a la paga y el acceso a los mejores puestos.

King y su círculo íntimo, incluyendo al reverendo Ralph Abernathy, se instalaron en el Lorraine Motel. King ocupaba la habitación 306. Al mismo tiempo, James Earl Ray, un criminal prófugo, lo acechaba y no le perdía pisada.
Ray había viajado por Los Ángeles y Atlanta antes de llegar a Birmingham, Alabama, donde el 29 de marzo compró un rifle calibre .243 usando el nombre falso de Harvey Lowmeyer. Al día siguiente, lo cambió por un rifle Remington Gamemaster calibre .30-06.

Enterado por los diarios locales de la ubicación de King, Ray llegó a Memphis y se alojó primero en el New Rebel Motel. El 4 de abril por la tarde se mudó a una pensión de la calle South Main, contigua al patio trasero del motel Lorraine.
Usando el nombre falso de John Willard, rechazó la habitación 8 por carecer de vista, y eligió la 5B que apuntaba al balcón de la habitación de Martin Luther King Jr. Ray compró unos binoculares por 41,55 dólares en la York Arms Company y verificó que la ventana del baño compartido le ofrecía línea de visión directa y de tiro a Martin Luther King Jr.

Poco antes de las 6:00 de la tarde, Martin Luther King Jr. y el reverendo Abernathy salieron hacia una cena en la casa del reverendo Billy Kyles. King se detuvo en el balcón del segundo piso conversando con su chofer, Solomon Jones.
Un minuto más tarde, un tiro quebró el silencio. Ray, parado en la bañera del baño de la pensión y apoyando el arma en la ventana, había disparado su fusil. La bala de punta blanda y camisa de metal impactó el lado derecho del rostro de King. Destrozó la mandíbula, volvió a ingresar por el cuello seccionando arterias vitales, fracturó la columna vertebral y se alojó en la parte izquierda de la espalda. El daño a la médula espinal resultó masivo. Inconsciente, King fue trasladado al Hospital St. Joseph custodiado por motocicletas policiales, donde fue declarado muerto a las 7:05. El asesinato provocó protestas violentas en vecindarios afroamericanos de más de 110 ciudades estadounidenses, forzando al presidente Lyndon B. Johnson a declarar la emergencia nacional y enviar a cuatro mil guardias nacionales a Memphis.

Segundos después del balazo, James Earl Ray inició su huida corriendo por el pasillo de la pensión, donde fue visto por los inquilinos Charles Stephens y William Anschutz.
Al salir a la calle, arrojó sus pertenencias envueltas en una manta verde frente al local Canipe’s Amusement Company. Allí fue observado por testigos antes de huir a toda velocidad hacia el norte en un Ford Mustang blanco.

A las 8:15, el bulto fue entregado a los peritos del FBI. En su interior hallaron el rifle Remington calibre .30-06, los binoculares, ropa, latas de cerveza, la edición del día del diario Commercial Appeal y una radio portátil. Los expertos descifraron el número de identificación raspado en la radio, y era el que correspondía al número de presidiario de Ray cuando había estado encarcelado en Misuri. Además, aislaron sus huellas dactilares exactas en el arma, la mira, los binoculares, la tapa del diario y artículos de limpieza personal.
Manejando por la carretera 78, Ray evadió los controles hacia el estado de Misisipi y Alabama, donde tiró un costoso equipo fotográfico a una zanja. Condujo por rutas secundarias hasta la ciudad de Atlanta, Georgia, donde borró las huellas de su Mustang, lo abandonó y tomó un colectivo rumbo a Detroit antes de cruzar en taxi la frontera con Canadá. El FBI montó la investigación más costosa de su historia, asignando a más de 3.500 agentes e investigadores.
Siguiendo las etiquetas de lavandería de un tal Eric S. Galt en la ropa abandonada y los registros del vehículo desde Los Ángeles, reconstruyeron sus movimientos.

J. Edgar Hoover, quien dirigía el FBI, ordenó cotejar las marcas digitales halladas en Memphis con más de 53.000 registros de fugitivos, logrando el 19 de abril identificar sin lugar a dudas a Ray.
En territorio canadiense, el tirador adquirió un pasaporte bajo la identidad de Ramon George Sneyd e intentó volar a Rodesia (hoy Zimbabue), una nación segregacionista sin tratados de extradición con Estados Unidos. Perdió su conexión marítima en Portugal y regresó a Londres, donde la falta de dinero para mantenerse en la huida, lo impulsó a intentar asaltar una joyería y el Trustee Savings Bank.

Finalmente, el 8 de junio de 1968, un oficial de migraciones del aeropuerto de Heathrow reconoció a Sneyd en la lista de los buscados en todo el mundo y lo arrestó. Extraditado en el mes de julio a Estados Unidos, contrató al célebre abogado Percy Foreman y, para sortear la pena de muerte en la silla eléctrica, se declaró culpable el 10 de marzo de 1969, hace 57 años, recibiendo una pena de 99 años de encierro. Tres días más tarde se retractó de su declaración formal de culpabilidad atribuyendo falsamente el crimen a un conocido traficante de armas apodado Raoul, una afirmación carente de evidencia que fue dada por tierra tanto en ámbitos judiciales como políticos con el paso de los años.
Respecto de sus orígenes, James Earl Ray construyó desde joven un denso prontuario marginal. Nació el 10 de marzo de 1928 en Alton, Illinois, siendo el mayor de los nueve hijos de George y Lucille Ray. En 1935 la familia huyó a Ewing, Misuri, tras una investigación policial por falsificación sobre su padre. Dos años después, su hermana menor Marjorie falleció trágicamente al prenderse fuego de forma accidental con unos fósforos.

A los 16 años regresó a Alton para trabajar en una curtiembre industrial, y en 1945 se alistó en el Ejército estadounidense, siendo destacado en las bases de Alemania Occidental. Debido a episodios de embriaguez e infracciones reiteradas con arresto disciplinario, se le dio la baja militar por total falta de conducta para el servicio.
Durante su retorno al mundo civil cometió varios crímenes. Asaltó una cafetería en Los Ángeles en 1949, robó a un taxista en 1952 y estuvo involucrado en una estafa con giros postales en Kellersville en 1955. En el año 1959, y estando bajo libertad condicional, robó diversos almacenes de comida en la ciudad de St. Louis, por lo que recibió una severa condena a 20 años dentro de la Penitenciaría Estatal de Misuri. El 23 de abril de 1967 se escapó de aquella prisión e inició la larga travesía que culminaría en la tragedia de Memphis.
Mientras estaba detenido, luego del asesinato de Martin Luther King Jr., conoció a la retratista de cortes Anna Sandhu, con quien se casó en 1978. Pero se divorciaron en 1992. Asimismo, protagonizó escapes notorios de la cárcel, como intentar huir por un túnel de vapor en 1971 o trepar una pared amurallada con una escalera en 1977, hecho este último que causó que la Justicia expandiera su condena hasta los 100 años exactos.

El final de sus días llegó acompañado de enfermedades. Tras un apuñalamiento carcelario, recibió transfusiones de sangre contaminadas que le transmitieron el virus de la hepatitis C. Aquejado por daño crónico en los riñones y el hígado, requirió múltiples admisiones clínicas e ingresó en estado de coma en tres ocasiones. Cerca de su muerte, el preso recibió en su celda a Dexter King, hijo de Martin Luther King Jr. Ray le reiteró su inocencia respecto a ser el autor del disparo, excusa que Dexter asumió con un sorpresivo apretón de manos. A los 70 años, y tras un largo proceso de desgaste corporal, James Earl Ray murió el 23 de abril de 1998 en el hospital Columbia Nashville Memorial debido a fallos renales y hepáticos.
La vida de Martin Luther King Jr., nacido en Atlanta, Georgia, había sido dedicada a la lucha del movimientos por los derechos civiles. En aquella ciudad del sur de los Estados Unidos oficiaba su ministerio dentro de la Iglesia Bautista Ebenezer y asentaba formalmente las oficinas rectoras de la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano.
Tras el disparo de rifle que terminó con su vida a los 39 años, su cuerpo fue velado en el histórico Spelman College de Atlanta mientras el luto profundo invadía el país entero. Poco antes de su entierro, Coretta Scott King, su esposa, lideró una inmensa movilización silente en las calles de Memphis.

Finalmente, el 9 de abril de 1968, más de 50.000 personas siguieron detrás a un simple carruaje fúnebre, remolcado por dos mulas, que llevaba los restos de Martin Luther King Jr. hasta el cementerio de South View.
En 1970 fueron llevados al King Center (The King Center), en Atlanta, dentro del Parque Histórico Nacional Martin Luther King Jr. Allí descansan junto a los de su esposa, Coretta Scott King, en un área en la que está encendida una llama eterna y predomina un espejo de agua.
Últimas Noticias
100 hamburguesas, una noche de radio y un debut legendario: la historia detrás del ritual secreto de Elvis que unió a Memphis
El lanzamiento radial de That’s All Right desató una celebración inesperada entre amigos, fans y equipo técnico, dando origen a una costumbre nocturna que acompañó cada nuevo logro del Rey del Rock en sus primeros años

La abrupta caída de Aaron Hernández: de super estrella de la NFL a convertirse en un criminal preso de una enfermedad
Fue uno de los ala cerradas más prometedores de la liga pero vio como su carrera se desmoronó tras un crimen y una feroz condena

“Señor Watson, venga aquí”: la historia detrás de la primera llamada de teléfono que cambió el mundo para siempre
El 10 de marzo de 1876, Alexander Graham Bell logró transmitir la voz humana por primera vez entre cables eléctricos. Su invento, fruto de años de experimentos, transformó la comunicación

La enfermedad de la orina dulce, el caso del paciente cero y la primera inyección de insulina: la historia del “milagro de Toronto”
Leonard Thompson tenía trece años y pesaba 29 kilos cuando ingresó al Hospital de Toronto, en diciembre de 1921, en brazos de su padre y en una fase crítica de su diabetes. Tuvo suerte de coincidir en tiempo y espacio con un cuarteto de médicos que ensayaba respuestas a una enfermedad que tenía una letalidad del cien por ciento. La diabetes, su historia, la polémica entre los científicos y lo que aún no se sabe

El joven superdotado que mató a su pequeña hermana de 17 puñaladas para darle un mensaje a su mamá: “Vas a sufrir toda la vida”
Paris Bennet llamó al 911 tras el crimen. Era menor en el momento del hecho y fue condenado a 40 años de prisión. Podría salir en libertad condicional en el 2027


