La mañana del 20 de junio de 2001, Houston vivió uno de los crímenes más espeluznantes de su historia. Aquel día, Andrea Yates, que padecía depresión posparto y psicosis, ahogó a Noah, John, Paul, Luke y Mary, sus hijos, en una bañera en su casa y luego se entregó al llamar a la policía para confesar los hechos. Asimismo, la mujer llamó a su esposo, Russell “Rusty” Yates, para decirle que vaya de manera urgente a la casa.
Esa tragedia, que marcó la vida del hombre y la comunidad local, fue rememorado por la docuserie El Culto de la Asesina, producida por HBO Max e Investigation Discovery. Hasta el momento, el ingeniero informático y quien fue padre de los menores, se convirtió en una figura pública en torno al debate sobre la salud mental y la influencia de los entornos religiosos.

Cómo fueron los primeros años de Rusty y Andrea Yates
La relación comenzó en 1989, cuando se conocieron en la época universitaria. La conexión rápida y los intereses comunes llevaron a que, tras cuatro años, se casaran en 1993. Desde el principio, la unión estuvo atravesada por una profunda búsqueda espiritual, influenciada por Michael Woroniecki, un predicador cuyas opiniones radicales se transmitían a través de cartas y grabaciones recibidas por la pareja. El mensaje era claro: no era necesario pertenecer a una iglesia tradicional para encontrar a Dios.
La familia definió su estructura bajo la premisa de tener todos los hijos que “llegaran”, una noción reforzada por esta visión religiosa. Andrea se ocupaba de la crianza y la enseñanza de los niños en casa, mientras Rusty trabajaba en el Centro Espacial Johnson de la NASA como ingeniero informático. Tanto el padre como la madre creyeron que las escuelas públicas eran una influencia negativa y “satánica”, lo que promovió ese aislamiento marcado.
El estilo de vida y la presión doctrinal, pesó sobre la estabilidad emocional de Andrea, sentía un temor de que sus hijos sufrieran una influencia dañina fuera del hogar. Si bien Russell Yates se alejó por cuestiones laborales y de tiempo, su esposa continúo consumiendo el material que marcaría el desarrollo de su vida y familia, recoge la serie de HBO Max.
Intentos de suicidio y deterioro de Andrea Yates
Las primeras señales alarmantes emergieron tras el nacimiento del cuarto hijo en 1999. Andrea sufrió un intento de suicidio y una crisis nerviosa, lo que llevó a una hospitalización y al diagnóstico de depresión posparto, relata Rusty en la producción y en entrevistas recopiladas por Good Morning America. Los médicos advirtieron sobre el peligro de un nuevo embarazo, pero en el año 2000 nació Mary.

Tras ese nacimiento, la salud mental de Andrea empeoró y comenzaron a presentarse alucinaciones y delirios de contenido religioso. Ni familiares ni especialistas previeron que los niños corrían un riesgo inmediato. Rusty Yates explicó más tarde que ella no compartía sus pensamientos y que, en aquel momento, nadie imaginó la gravedad del peligro.
Finalmente, el deterioro de la salud mental, los nacimientos y la influencia del predicador culminaron con el asesinato de sus cinco hijos. La mamá los ahogó en la bañera y minutos después se entregó a la policía y llamó a su esposo.
El juicio y el rol de Rusty Yates
En la llamada a las autoridades detalló que su objetivo era “salvarlos del infierno”, según testimonios recogidos por Investigation Discovery. Tras el crimen y su confesión, fue detenida y enfrentó juicio en 2002, cuando fue sentenciada a cadena perpetua por asesinato capital. Sin embargo, ese veredicto fue revocado y, en un nuevo proceso realizado en 2006, Andrea fue declarada no culpable por razón de locura, indicó Time.
Durante ambos procesos, Rusty Yates prestó testimonio a favor de Andrea, defendiendo que el trastorno mental era el factor decisivo en la tragedia. “Pensé todo el tiempo: ‘¿Qué ridículo es esto? Aquí tenemos a una madre amorosa que jamás habría hecho daño a nuestros hijos de ninguna manera si no hubiera sido psicótica, y el estado la está procesando por asesinato capital’,” expuso en la docuserie. La cobertura de la prensa fue intensa y figuras como Michael Woroniecki señalaron responsabilidades tanto en Andrea como en Rusty, restando importancia a las pruebas médicas y señalando deficiencias en el entorno familiar.

Andrea vive desde 2007 en el Hospital Estatal de Kerrville, Texas. El caso desató un debate nacional sobre maternidad, justicia penal y enfermedad mental, con especial énfasis en la influencia religiosa en el entorno de los Yates.
La vida en la actualidad
Después del divorcio con Andrea, formalizado en marzo de 2005, Rusty Yates se casó con Laura Arnold en 2006. Tuvieron un hijo en 2008, pero el matrimonio terminó en divorcio en 2015, según New York Post. El hombre mantuvo contacto regular con Andrea: la llamaba mensualmente y la visitaba cada año en el hospital psiquiátrico, según declaró en una entrevista con Oprah Winfrey en 2016.
A pesar de la presión mediática y las críticas públicas, ha continuado su carrera como ingeniero informático en NASA hasta julio de 2024. Prestó su apoyo a iniciativas para familias afectadas por enfermedades mentales, tarea que coincidió con su propio proceso de duelo y reconstrucción personal. “Perdonar es comprender que es una enfermedad, que de no ser por ello, jamás habría hecho daño a nuestros hijos”, expresó Rusty a NewsNation en 2023.
Actualmente, Rusty reflexiona sobre el impacto de la exposición a la doctrina de Michael Woroniecki en la salud mental de Andrea. Ese análisis, recogido en la docuserie, le permite mirar con distancia tanto sus decisiones pasadas como los factores que rodearon una de las tragedias familiares más emblemáticas de la historia reciente de Estados Unidos.
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