El breve destello de vida capturado en movimiento en el jardín de una mansión inglesa en 1888 representa el nacimiento del cine. La escena del jardín de Roundhay, filmada el 14 de octubre de ese año, es reconocida por el Libro Guinness de los Récords como la película más antigua que se conserva: la primera. Es un cortometraje exageradamente corto: dura apenas 2,11 segundos. La trama y el desenlace se mezclan. Son cuatro actores en una situación trivial, vagando, danzando por un escenario floreal, con vegetación tupida de fondo, con un sol que cubre sus rostros, mientras uno camina delante de la cámara, una mujer gira sobre su eje, otra se contornea y un cuarto, el más retrasado, da una pequeña vuelta. Los intérpretes simulan una atmósfera de goce y conservan moverse dentro del área encuadrada por la cámara.
Es lo que logró registrar el inventor francés Louis Le Prince en el jardín de Oakwood Grange, en Roundhay, cerca de Leeds, Inglaterra, utilizando una cámara de un solo objetivo y película de papel Eastman a 12 fotogramas por segundo. La escena muestra a Adolphe Le Prince, Sarah Whitley, Joseph Whitley y Harriet Hartley: Sarah Whitley camina hacia atrás al girarse, mientras los faldones del abrigo de Joseph Whitley se agitan con el viento. La presencia de Sarah Whitley en la película adquiere un matiz singular, ya que falleció apenas diez días después de la grabación. Nacida en 1816, su aparición en la cinta la convierte en una de las personas más antiguas jamás filmadas; solo el papa León XIII, nacido en 1810, la antecede en este registro visual.
PUBLICIDAD
La fascinación de Louis Le Prince por la imagen en movimiento se remonta a su infancia, cuando compartió experiencias con Louis Daguerre, pionero de la fotografía y creador del daguerrotipo. Esta influencia temprana lo llevó a dedicarse a la invención fotográfica y a buscar la manera de capturar la realidad en secuencias animadas. Su primer intento, en 1887, consistió en una cámara con dieciséis lentes, pero el resultado fue insatisfactorio debido a la inestabilidad de la imagen. Reconociendo la necesidad de una solución más precisa, Le Prince desarrolló una cámara capaz de filmar desde un solo objetivo, lo que permitió obtener imágenes estables y coherentes. La escena del jardín de Roundhay fue la primera prueba exitosa de esta tecnología.

El rodaje tuvo lugar en el jardín de Oakwood Grange, residencia de Joseph y Sarah Whitley, padres de Elizabeth Whitley LePrince, esposa de Louis Le Prince. El viento, perceptible en el movimiento de las prendas, añade una dimensión de realismo a la escena. La película, aunque breve, constituye un testimonio visual de una época en la que la captura del movimiento era apenas una aspiración técnica.
PUBLICIDAD
La vida de Louis Le Prince estuvo marcada por una serie de innovaciones técnicas que lo situaron a la vanguardia de la imagen en movimiento. Nacido en Metz en 1841, era hijo de un militar condecorado con la Legión de Honor y amigo personal de Louis-Jacques-Mandé Daguerre, el artista que, tras las investigaciones de Joseph Nicéphore Niépce, desarrolló el daguerrotipo y se consolidó como pionero de la fotografía. En el estudio de Daguerre, el joven Le Prince aprendió no solo pintura, sino también química y fotografía, sentando las bases de su futura labor como inventor.
La búsqueda de financiación llevó a Le Prince a contactar con Thomas Alva Edison, aunque la colaboración nunca se concretó y, de hecho, recibió advertencias sobre la tendencia de Edison a apropiarse de ideas ajenas. Tras este revés, Le Prince regresó a Leeds, donde, con el apoyo económico de su suegro, abrió un taller en el número 160 de Woodhouse Lane. Allí, tras seis años de trabajo, logró filmar imágenes en movimiento utilizando una sola lente.
PUBLICIDAD

En el otoño de 1888, grabó la escena en el jardín de Roundhay. A esta filmación siguieron otras como Traffic Crossing Leeds Bridge, que capturó el tráfico sobre el puente de Leeds, Man Walking Around a Corner y Acordeon Player, donde su hijo Adolphe aparece tocando el acordeón. Junto al mecánico James Longley, Le Prince también desarrolló un proyector de tres lentes capaz de mostrar las películas sobre una tela blanca, anticipando la proyección cinematográfica.
A pesar de estos avances, Le Prince nunca realizó una presentación pública de su invento, reservando las proyecciones para familiares y amigos. Su perfeccionismo lo llevó a posponer cualquier exhibición hasta estar completamente seguro del funcionamiento del aparato. Cuando finalmente su esposa organizó una presentación en Estados Unidos, se produjo la desaparición que alimentó el enigma: tras visitar a su familia en Bourges, Le Prince tomó un tren desde París hacia Dijon el 13 de septiembre de 1890, con la intención de regresar a la capital francesa el lunes siguiente. Sin embargo, nunca llegó a su destino y tanto la policía francesa como Scotland Yard iniciaron una búsqueda infructuosa. No se halló rastro alguno de Le Prince ni de su equipaje, y jamás se encontró su cuerpo.
PUBLICIDAD
La ausencia de respuestas generó una serie de teorías sobre el destino de Le Prince, todas ellas enraizadas en su contexto personal y profesional. Georges Potonniée, autor de Histoire de la découverte de la photographie, contó que Le Prince estaba en la ruina, por lo que seguramente se suicidó. Sin embargo, esta hipótesis no explica la desaparición del equipaje ni las circunstancias extrañas del caso, especialmente considerando que su situación económica podría haber mejorado pronto.

En 1967, el teórico y productor de cine Jean Mitry propuso en su obra Histoire du cinéma que el hermano de Le Prince, al ser la última persona en verlo con vida y tras una discusión por la herencia materna, debía ser considerado el principal sospechoso. Esta versión sugería que el nieto buscaba proteger la memoria familiar, exonerando a su abuelo de un posible fratricidio. Otra variante, planteada en 1966 por Jacques Deslandes en Histoire comparée du cinéma, apuntaba a un suicidio motivado no por problemas económicos, sino por la orientación homosexual de Le Prince. En 1977, el periodista y escritor Léo Sauvage aportó una nota facilitada por Pierre Gras, director de la biblioteca municipal de Dijon, que ofrecía una nueva perspectiva: Le Prince no se habría suicidado, sino que habría desaparecido voluntariamente, posiblemente alistándose en la Legión Extranjera -donde tenía experiencia militar tras participar en la Guerra Franco-Prusiana de 1870-71- y, en 1898, habría viajado de incógnito a Chicago a petición de su familia para evitar que se conociera su homosexualidad. No obstante, no existe ninguna prueba que respalde esta versión.
PUBLICIDAD
La aparición de una antigua fotografía en los archivos de la Préfecture de Police de París durante los años noventa del siglo XX reavivó el misterio en torno a la figura de Louis Le Prince, el hombre cuya desaparición en 1889 privó a la historia del cine de reconocerlo como el auténtico inventor del cinematógrafo, por delante de los célebres hermanos Lumière y Thomas Alva Edison. La imagen mostraba el cuerpo de un ahogado sin identificar, lo que desató especulaciones sobre si se trataba del propio Le Prince, aunque nunca se logró una confirmación. Lo que pasó a la historia es su documento, esos 2,11 segundos que encierran el inicio de una revolución visual y tecnológica.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La noche en que nació Queen: un aviso con el nombre equivocado, el ingreso de Mercury y la discusión por la falta de teatralidad
Una gala para la Cruz Roja Británica, un salón municipal casi vacío y una apuesta estética que ya se hacía notar. En junio, hace 56 años, comenzó a escribirse la leyenda de una de las bandas más importantes de la historia
“Mirá, ¿qué es eso?”: la frase inconclusa que precedió a la tragedia del vuelo 870 de Aerolinee Itavia
El DC-9 de bandera italiana perdió contacto con los radares el 27 de junio de 1980 con 81 personas a bordo y cayó al mar Tirreno en circunstancias nunca esclarecidas. Investigaciones y fallos judiciales alimentaron hipótesis de combate aéreo encubierto

La siniestra trama de la matanza de la familia Wesson: fanatismo religioso, incestos y niños asesinados a balazos
Condenado a muerte el 27 de junio de 2005 por el asesinato de nueve miembros de su familia, entre ellos siete niños que había engendrado con sus propias hijas y sobrinas, Marcus Wesson continúa en el pabellón de la muerte de la prisión estadounidense de San Quintín. Un caso único de extremismo religioso intrafamiliar que terminó con un pacto suicida

La foto acertijo: ¿Quién es esta estrella de Hollywood que debutó en el cine a los cinco años en un filme experimental?
Nacido en Nueva York, hijo de un cineasta y una actriz, vivió una infancia entre rodajes y mudanzas, marcada por una temprana exposición al cine y al consumo de drogas en el entorno familiar

38 días de cautiverio, el mar Egeo y un rehén desconocido: la leyenda del secuestro de Julio César por piratas
Sus captores fijaron su valor en 20 talentos de plata, aunque quien sería el hombre más poderoso de Roma les ordenó pedir 50. Una vez libre, armó una flota, los persiguió y cumplió cada una de las amenazas que les había lanzado en su encarcelamiento



