Dying Light es uno de los juegos modelo en la industria del videojuego. Ambicioso en su propuesta, con una soberbia ejecución y rebosante de contenido, llegó para el placer de una enorme comunidad que lo siguió jugando durante años desde su salida allá por el año 2015. El título, obra del estudio polaco Techland, planteaba supervivencia, acción, parkour y una narrativa profunda, todo desde una perspectiva en primera persona que para el momento en el que salió, se sentía revolucionario. Pero más allá de sus bondades, lo que también sentó precedentes fue la forma en la que sus autores supieron darle mucha vida útil a un título que siguió reportando beneficios con el correr de los tiempos, justamente por mantener la vigencia.
Por esto es que cuando se anunció Dying Light 2 durante la E3 de 2018 se generó muchísima expectativa entre la prensa especializada y el público general. Una secuela en toda regla, ubicada 15 años después de los sucesos del primer título y también con un nuevo protagonista. Más allá de los zombies característicos y la mecánica del día y la noche -que cambia sobremanera el comportamiento de los enemigos- Dying Light 2 se centrará en los asentamientos de sobrevivientes que terminan por convertirse en clanes en una puja constante por el poder.
Uno de los aspectos más prometedores es la posibilidad de la bifurcación narrativa en el contexto de un entorno responsivo: según el resultado de ciertas misiones y de las propias decisiones que tomamos como jugadores, el entorno puede cambiar drásticamente, junto con las relaciones entre los personajes principales y el protagonista, moldeando así una narrativa alternativa. De hecho, en los últimos dos años de E3, ese es el paradigma que buscan los juegos de próxima generación: un mundo en verdad responsivo en el que todo lo que hagamos tenga un peso específico en el universo planteado.

En E3 de 2019 se mostró una demo jugable por primera vez, a puertas cerradas. Habiendo estado ahí como espectador, cabe decir que es cierto que Dying Light 2 se desenvolvió con muchísima confianza en la demo: nuevas mecánicas jugables, un aspecto técnico envidiable, además de pequeños indicios de que había grandes ambiciones desde lo narrativo al contemplar distintas escenas guionadas, además de las opciones de diálogo y sus consecuencias. Era evidente que el aporte de Chris Avellone -Director de Narrativa, conocido por su trabajo en Obsidian- estaba rindiendo sus frutos.
En paralelo, el ambiente alrededor de Dying Light 2 estaba enrarecido. El título había recibido dos cambios en la fecha de lanzamiento desde su anuncio y después de la buena performance durante la E3 de 2019, donde fue elegido por muchos medios especializados como lo mejor de la expo, tuvo un nuevo anuncio de retraso, esta vez de forma indefinida, mediante un comunicado emitido en enero de 2020. Después de eso: silencio total. Entre una serie de incidentes naturales cerca de donde está emplazado el estudio y luego el cambio radical en la forma de trabajo a raíz de la pandemia de COVID-19 poco y nada se supo por parte del estudio de manera oficial.
Pero lentamente empezaron a emerger detalles para nada favorables respecto al estado actual de Dying Light 2. En junio del año pasado, ni más ni menos que Chris Avellone quien estuvo en el ojo de la tormenta. Acusado de acoso sexual y conductas predatorias en redes sociales y eventos presenciales por parte de distintas mujeres en la industria, el afamado guionista fue separado de Dying Light 2, como también de otros proyectos en los que estaba colaborando. Mientras esto ocurría, una cuenta de Twitter bajo el nombre de Lotte May se refirió a un artículo en un sitio de desarrolladores de videojuegos polacos donde se ofrecía un vistazo claro a la falta de dirección y los conflictos entre la cúpula directiva, cosa que la compañía se encargó de desmentir.

De este modo también se conoció que el ambiente de trabajo dentro de Techland es cuanto menos, tóxico, donde los involucrados son sometidos a todo tipo de maltrato verbal, psicológico y además, obligados a trabajar en extensas jornadas laborales. En este contexto, Techland anunció la semana pasada que el miércoles 17 de marzo ofrecerá una actualización del estado actual del desarrollo de Dying Light 2. Varios usuarios respondieron al tweet con suma preocupación, apuntando a lo que se conoce como “development hell” o “infierno del desarrollo”: un término que se suele emplear para los juegos plagados por problemas que suelen derivar en un producto de poca calidad, si es que terminan saliendo del todo -uno de los casos más conocidos es, por ejemplo, Duke Nukem: Forever.
Al respecto, Techland comentó que lo que ocurre con Dying Light 2 es simplemente que fue anunciado de forma muy prematura; que actualmente sigue en desarrollo y progresando lentamente, pero que está lejos de estar en el “infierno del desarrollo”; que el juego no está cancelado y no habrá Early Access tampoco. Por lo pronto, ninguna de las señales que provienen de Dying Light 2 se ven como positivas; resta esperar al día señalado para disipar las dudas.
Últimas Noticias
Rockstar Games volvió a confirmar la fecha de salida del GTA VI y desmintió los rumores de un retraso
La compañía asegura que el desarrollo “avanza según lo planeado” y esperan “pulir detalles” para tener un juego a la altura de las expectativas

Infobae y Malditos Nerds se unen para transformar la industria del gaming y el entretenimiento
La plataforma les permitirá a los fanáticos de los videojuegos, el cine, las series, el streaming, la tecnología, los esports y el animé disfrutar de sus contenidos favoritos con la mayor calidad

Kings League: estos son los horarios de los partidos del fin de semana
Los partidos regularmente se llevan a cabo en fin de semana y los horarios no se empalman para que los usuarios tengan la oportunidad de ver todos los encuentros

Elden Ring: de qué trata el ganador de The Game Awards
Los detalles acerca del juego de FromSoftware, que resultó el Mejor Juego del Año

La justicia argentina ordenó bajar la imagen de Diego Maradona del juego FIFA
Lo ordenó por una medida cautelar, al reconocer que los derechos de imagen de El Diez los tiene Sattvica, la empresa de Matías Morla. EA Sport había negociado con Stefano Cenci



