Quién es Roy Cooper, el exgobernador que nunca perdió una elección y llegará al Senado de Estados Unidos

El demócrata de Carolina del Norte suma una banca clave para su partido en Washington tras imponerse en las urnas y prolonga una trayectoria de victorias consecutivas

Roy Cooper celebró su victoria en Raleigh, la capital de Carolina del Norte, después de derrotar al republicano Michael Whatley, candidato respaldado por Donald Trump (REUTERS/Jonathan Drake)
Roy Cooper celebró su victoria en Raleigh, la capital de Carolina del Norte, después de derrotar al republicano Michael Whatley, candidato respaldado por Donald Trump (REUTERS/Jonathan Drake)
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Roy Cooper ganó la elección al Senado por Carolina del Norte y consiguió para los demócratas una de las primeras victorias decisivas de la noche electoral. El exgobernador derrotó al republicano Michael Whatley, expresidente del Comité Nacional Republicano y candidato elegido por Donald Trump para retener una banca en un estado que el presidente ganó en tres ocasiones.

A los 69 años, Cooper llega al Senado después de casi cuatro décadas en la política de Carolina del Norte y con un antecedente poco común: nunca perdió una elección. Su triunfo también tiene un significado partidario. Es el primer demócrata elegido para representar al estado en el Senado desde 2008 y ocupará el escaño que dejará vacante el republicano Thom Tillis, quien decidió no buscar la reelección después de enfrentarse con Trump.

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La campaña se apoyó en una imagen que Cooper construyó durante años: la de un dirigente moderado, alejado de las posiciones más confrontativas de la política nacional. Los republicanos intentaron presentarlo como un radical de izquierda y cuestionaron su trayectoria en materia de seguridad. Pero esa representación no logró modificar la percepción de un candidato que acumuló 38 años en cargos electivos.

El exgobernador consiguió así una banca para los demócratas en un estado clave (REUTERS/Jonathan Drake)
El exgobernador consiguió así una banca para los demócratas en un estado clave (REUTERS/Jonathan Drake)

Cooper eligió concentrar su mensaje en las preocupaciones económicas. Bajo el lema “Make Stuff Cost Less” —hacer que las cosas cuesten menos—, prometió trabajar para reducir el costo de vida, mejorar el acceso a la atención médica y combatir la corrupción en el Senado. En su discurso de victoria, en Raleigh, resumió el compromiso con sus votantes: “Los habitantes de Carolina del Norte siempre importarán más que los multimillonarios y los que manejan los hilos del poder en Washington”.

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“No voy a Washington para convertirme en alguien. Voy a Washington para hacer algo”, afirmó. También prometió anteponer a los ciudadanos a la política, al partido y al poder.

Una carrera política sin derrotas

Cooper dejó la gobernación el año pasado, después de cumplir dos mandatos consecutivos. Antes había ocupado durante 16 años el cargo de fiscal general de Carolina del Norte.

Como gobernador, debió conducir al estado durante la pandemia de coronavirus y afrontar tres grandes huracanes. Su principal logro de gestión fue la ampliación de Medicaid, el programa público de cobertura médica para personas con bajos ingresos, que extendió el acceso a la salud a más de 600.000 habitantes.

Su trayectoria combina experiencia en la administración estatal, un perfil moderado y una larga permanencia en la política local. Esa identidad le permitió competir en un estado disputado, donde los demócratas habían tenido dificultades para imponerse en elecciones anteriores al Senado.

Cooper construyó su campaña alrededor de la promesa de reducir el costo de vida y mejorar el acceso a la salud (REUTERS/Jonathan Drake)
Cooper construyó su campaña alrededor de la promesa de reducir el costo de vida y mejorar el acceso a la salud (REUTERS/Jonathan Drake)

La contienda también concentró una fuerte disputa nacional. Trump eligió personalmente a Whatley para intentar conservar la banca republicana y, junto con el vicepresidente JD Vance, viajó varias veces a Carolina del Norte para respaldar su candidatura y a otros postulantes del partido. Los dos espacios invirtieron grandes sumas en publicidad política, pero la ventaja sostenida de Cooper en las encuestas comenzó a parecer difícil de revertir durante el último mes de campaña.

Con su victoria, el exgobernador no solo consiguió un lugar en el Senado: también le dio a su partido una banca en un estado competitivo, en un momento clave de la disputa por el control de la Cámara alta.

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