El recorte de fondos públicos frena proyectos peatonales y ciclistas en California

La asignación reducida de recursos estatales dejó sin respaldo numerosas propuestas de infraestructura enfocadas en mejorar la seguridad vial, afectando de forma destacada a comunidades escolares y residentes con recursos limitados

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Una ciclista con casco y un hombre con una bolsa de Whole Foods dialogan junto a una carretera con tráfico denso de coches, camiones y un Compact sport utility vehicle
La falta de infraestructura para peatones y ciclistas en calles con alto flujo vehicular complica la movilidad y expone a los usuarios más vulnerables a situaciones de riesgo diario (Imagen Ilustrativa Infobae)

La reducción de USD 400 millones en fondos estatales destinados al Programa de Transporte Activo dejó postergados proyectos clave de infraestructura peatonal y ciclista en California, privilegiando inversiones viales favorables al automóvil.

Esta decisión se produjo pese a más del 60% de iniciativas presentadas por autoridades locales que quedaron sin apoyo financiero y frente a una demanda creciente de rutas seguras para escolares, según una investigación publicada por el diario regional The Sacramento Bee.

El recorte, implementado en 2024 durante la gestión del gobernador Gavin Newsom, revirtió un incremento anunciado solo dos años antes y afectó particularmente a comunidades de bajos ingresos y a los niños en edad escolar.

En el ciclo de solicitudes de 2024, 188 agencias de California compitieron en la convocatoria estatal, con más de la mitad enfocando sus propuestas en el diseño de rutas seguras para los escolares. La suma total requerida para cubrir todos los proyectos alcanzó USD 2.500 millones; sin embargo, al momento de la adjudicación, el presupuesto disponible ascendía apenas a USD 168,7 millones, informa The Sacramento Bee.

De 283 propuestas, solo 13 resultaron seleccionadas —una tasa de éxito del 4,6 %—, ligeramente mayor al 4,2 % de admisión de la Universidad de Harvard para su generación de primer año. Incluso solicitudes que obtuvieron 92 puntos sobre 100, como el plan para revitalizar Freeport Boulevard en Sacramento, quedaron fuera de financiamiento.

Primer plano de una señal de tráfico amarilla de zona escolar con dos figuras de estudiantes y la palabra 'SCHOOL' debajo, con un árbol y un edificio detrás
En numerosas localidades de California, niños y adolescentes deben atravesar trayectos peligrosos para llegar a la escuela debido a la ausencia de aceras y pasos seguros (Freepik)

Impacto en niños y barrios vulnerables

Los proyectos descartados mostraron enfoque en la seguridad y presentaron pruebas concretas de riesgo. En Stockton, una zona donde entre el 32 % y el 58 % de los residentes carecen de automóvil, la falta de aceras obliga a los niños a caminar por la calzada hasta la escuela; el financiamiento requerido, USD 12 millones, permanece sin aprobación.

En North Highlands, el tramo de Watt Avenue en el que se pretendía añadir aceras exhibe un índice de siniestros peatón-bicicleta 3,6 veces superior al promedio regional. Tampoco hubo recursos para un vecindario de Concord, colindante con cuatro escuelas primarias, en el que se registraron 301 colisiones entre 2013 y 2023, con 17 lesiones graves y 6 fallecimientos.

Un incidente específico en Sacramento evidencia el costo humano de esta situación. El 31 de enero de 2018, Qui Chang Zhu, de 72 años, y su nieto Jian Hao Kuang, de seis años, fueron atropellados en Freeport Boulevard al cruzar la calle tras salir de la Escuela Primaria Sutterville. Zhu murió en el acto y Kuang sufrió daño cerebral irreversible.

Posteriormente, la familia consiguió un acuerdo judicial por USD 16,7 millones contra la ciudad, precisa The Sacramento Bee. Desde entonces, la única intervención en la intersección fue la eliminación definitiva del cruce peatonal.

En una consulta realizada por el diario a 38 agencias de la región norte del estado, el resultado fue el siguiente: el 63 % de los proyectos seguía sin financiamiento; el 16 % recibió la mayoría o totalidad del dinero requerido por vías alternativas y el 21 % obtuvo respaldo solo parcial. Seis organismos planean reingresar sus solicitudes en el siguiente ciclo del Programa de Transporte Activo, aunque prevén enfrentar requerimientos prácticamente insalvables.

Mochila azul y escombros en el asfalto. Dos vehículos chocados en calle residencial
La escasez de fondos afecta de forma directa a familias de bajos ingresos, donde la carencia de transporte propio obliga a caminar o andar en bicicleta por zonas sin protección (Imagen Ilustrativa Infobae)

Evaluación desigual y beneficios comprobados

La rigurosidad evaluativa de estos planes contrasta, según Adonia Lugo, comisionada estatal y especialista en transporte de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), con la mayor flexibilidad para proyectos orientados al automóvil.

En octubre, la Comisión de Transporte de California aprobó, en pocas semanas, una ampliación presupuestaria de USD 14 millones, un 43,1 % más que el costo original, para convertir un tramo de autopista de dos a cuatro carriles en el condado de Fresno. Ese monto sería suficiente para financiar más de 200 pedidos del Programa de Transporte Activo, o cubrir los veintidós proyectos más económicos no considerados de “construcción rápida”.

Según Lugo: “Cuando se presentan a la comisión y dicen ‘Necesitamos 100 millones más porque los costos subieron’, lo habitual es que la comisión acepte sin mayores reparos”, mientras que quienes solicitan fondos para iniciativas peatonales y ciclistas deben superar extensos procesos de revisión y estándares altos de puntuación, a pesar de requerir montos considerablemente menores.

Un trabajador con chaleco verde y pantalones vaqueros azules lleva un letrero de "RAMP CLOSED" en una carretera asfaltada con conos de tráfico naranjas
Mientras los proyectos para automóviles reciben incrementos presupuestarios con rapidez, las iniciativas de movilidad activa enfrentan procesos de selección complejos pese a mostrar resultados positivos en la reducción de accidentes (Reuters)

El propio Matt Tuggle, gerente de ingeniería del Departamento de Obras Públicas de Solano, sostiene que “la solicitud tiene tantos requerimientos integrados que obliga a recurrir a consultores externos”.

Pese a la limitada asignación, el Programa de Transporte Activo logró resultados notables en reducción de siniestros. En 2023 subvencionó 70 nuevas rotondas, 91 kilómetros de senderos separados para bicicletas y peatones y 131 kilómetros de pistas protegidas del tráfico vehicular, según una evaluación interna con herramienta desarrollada por el área de ingeniería de transporte de la Universidad de California en Davis.

Estas intervenciones previnieron alrededor de 6.000 accidentes y salvaron 223 vidas. Considerando que el Departamento de Transporte de Estados Unidos valora una vida en USD 13,7 millones (dato de 2024), el beneficio económico por prevención ascendió a USD 3.000 millones, casi tres veces la inversión.

Bicicleta infantil azul y roja en el suelo con rueda delantera pinchada, un casco rojo dañado al lado, y marcas de derrape en el asfalto. Coches estacionados y palmeras detrás
Las ciclovías insuficientes y la falta de infraestructura adecuada contribuyen a que los siniestros con bicicletas sigan siendo frecuentes en el entorno urbano californiano (Imagen Ilustrativa Infobae)

Perspectivas para la seguridad vial escolar

La incapacidad del estado de recuperar los fondos recortados determina que multitud de proyectos enfocados en usuarios vulnerables de la vía pública permanezcan en espera o deban presentarse nuevamente en el futuro, sin certezas de recibir apoyo.

En tanto, 1.000 personas a pie mueren cada año víctimas de atropellos en el estado, la mayoría en incidentes que, según The Sacramento Bee, podrían prevenirse con intervenciones de infraestructura y políticas públicas.

Las diferencias entre los objetivos legislativos —reducir emisiones y mejorar la salud pública— y la distribución efectiva de los recursos se mantienen y determinan un retraso en la protección de escolares y peatones.