Los trabajadores hispanos de la gastronomía en Nueva York reclaman salario mínimo ante la caída de propinas

Diversas organizaciones impulsan el debate sobre la remuneración en los restaurantes de la ciudad, en el contexto de la ampliación de comedores al aire libre y cambios que afectan a empleados de origen latino

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El programa Dining Out NYC
El programa Dining Out NYC impulsa el debate sobre el pago del salario mínimo completo para trabajadores de restaurantes en Nueva York (X: @onefairwage)

El debate sobre la ampliación de los comedores al aire libre Dining Out NYC en las aceras y calles de Nueva York ha reactivado la ofensiva sindical por mejoras laborales en el sector gastronómico.

Diversas organizaciones en defensa de los derechos de los trabajadores reclaman que, junto con la extensión del programa durante todo el año, el Concejo Municipal establezca la obligación de pagar el salario mínimo completo a quienes trabajan en restaurantes.

Esta demanda surge en una fuerza laboral integrada mayoritariamente por inmigrantes hispanos, quienes enfrentan una caída histórica en las propinas y un aumento sostenido del costo de vida, según informó El Diario, medio local en español.

La precarización de quienes se desempeñan en restaurantes se ha profundizado en los últimos meses, en un contexto donde se reporta una reducción sin precedentes en las propinas y condiciones laborales que preocupan a sindicatos y agrupaciones.

De acuerdo con estimaciones de WiFi Talents, plataforma de análisis laboral, para 2026 más del 60% de los empleados del sector en la ciudad se identifican como hispanos o latinos.

El programa Dining Out NYC, que permite la instalación de comedores temporales en espacios públicos, ha sido presentado por la administración local como un motor de recuperación económica tras la pandemia y una forma de estimular la actividad comercial en barrios populares.

Trabajadores y activistas insisten en que la extensión del programa debe estar acompañada por garantías salariales robustas, ya que el sistema actual los obliga a depender de propinas variables para completar sus ingresos.

Actualmente, la ley en Nueva York autoriza que camareros y bartenders reciban un salario base inferior a los USD 17 por hora —el mínimo legal vigente— siempre que las propinas cubran la diferencia. En la práctica, el salario base asciende a USD 11,35 por hora, lo que expone a los empleados a la volatilidad del consumo y la generosidad de los clientes.

El reclamo sindical exige que cualquier extensión del programa de comedores al aire libre se condicione al pago del salario mínimo completo para todos los empleados de restaurantes, eliminando el sistema de retribución de dos niveles.

De acuerdo con Naila Rosario, representante de One Fair Wage, organización nacional de defensa de trabajadores gastronómicos, la aprobación de la reforma beneficiaría a aproximadamente 300.000 empleados de la industria en todo el estado. Rosario precisó a El Diario: “Esta es una oportunidad para finalmente poner fin al injusto salario ‘sub mínimo’ para los trabajadores de restaurantes, que obliga a miles de neoyorquinos a cobrar por debajo del salario mínimo completo mientras luchan por mantenerse al día con el aumento de los alquileres, la comida y los costos del transporte”.

El salario base y la reforma en discusión

La mayoría de empleados gastronómicos
La mayoría de empleados gastronómicos en Nueva York son inmigrantes hispanos que reportan caída histórica en propinas y mayor precariedad laboral (X: @onefairwage)

Durante los primeros meses del año, las propinas han caído a mínimos históricos, según testimonios recogidos en la Avenida Roosevelt de Queens, uno de los principales enclaves hispanos de la ciudad.

Allí, empleados explican que la temporada invernal, la disminución del turismo, la crisis inflacionaria y el temor a redadas migratorias han reducido drásticamente la afluencia y la generosidad de los clientes, lo que afecta directamente su capacidad para alcanzar el salario mínimo.

Un mesero colombiano detalló a El Diario: “Imagínate estos primeros días del año, las propinas se fueron al suelo, con tanto frío, menos turistas, muchos clientes migrantes con miedo a salir porque no tienen papeles, que son precisamente quienes más consumen, especialmente los fines de semana. Te digo, febrero cerró muy mal, porque además con la crisis la gente es menos generosa con los tips”.

El sistema vigente de pagos escalonados ha sido objeto de cuestionamientos por parte de sindicatos y organizaciones, que desde hace años impulsan la legislación Un Salario Justo. El objetivo es garantizar un salario base igual al mínimo vigente para cualquier trabajador del sector, independientemente del monto de las propinas percibidas.

La campaña por la reforma cobró nuevo impulso ante la inminente ampliación del programa Dining Out NYC. Los defensores argumentan que, dado el peso de la comunidad hispana en la fuerza laboral gastronómica, la medida permitiría no solo mejorar las condiciones de vida de cientos de miles de empleados, sino también reducir la desigualdad estructural en el sector.

Según datos de WiFi Talents, el 66% de los empleados de restaurantes en Nueva York pertenecen a grupos minoritarios, siendo los hispanos la mayoría. Además, más del 55% de los trabajadores del ramo nacieron fuera de Estados Unidos, prevaleciendo inmigrantes latinoamericanos. Este perfil demográfico convierte cualquier reforma laboral en una cuestión central para la principal comunidad inmigrante de la ciudad.

Un dato relevante es que el 42% de los dueños de restaurantes en Nueva York también son hispanos o latinos, lo que refleja el peso de la comunidad tanto en la base laboral como en los niveles de dirección empresarial.

Impacto económico: debates y experiencias en otras ciudades

Siete estados de EE.UU., entre
Siete estados de EE.UU., entre ellos California y Oregón, ya garantizan el salario mínimo completo para empleados con propinas, según One Fair Wage (X: @onefairwage)

El reclamo por el salario mínimo completo ha generado tensiones con cámaras empresariales y asociaciones de restaurantes hispanos, cuyos representantes advierten —según El Diario— que la reforma podría poner en riesgo la viabilidad de muchos pequeños establecimientos, afectados ya por el alto costo de operar en Nueva York. Sostienen que el aumento de los costos laborales podría traducirse en cierres y pérdida de empleos en el sector.

No obstante, un informe publicado por One Fair Wage a finales del último año aporta información en sentido contrario. El estudio, basado en la experiencia reciente de Washington D.C. y Chicago, muestra que la implementación del salario mínimo completo para empleados con propinas no provocó una disminución en la cantidad de restaurantes ni en los niveles de empleo.

Según el informe: “En Chicago, los costos laborales para los restaurantes solo han aumentado un 3% aproximadamente”, a pesar del contexto inflacionario.

A escala nacional, siete estados —incluidos California, Oregón y Alaska— ya exigen que los empleados que reciben propinas perciban el salario mínimo completo, independientemente del monto adicional que obtengan de los clientes.

Los defensores de la medida sostienen que replicar este modelo en Nueva York aportaría estabilidad económica y contribuiría a equilibrar las condiciones laborales en una industria caracterizada por profundas disparidades.

Testimonios y expectativas ante el Concejo Municipal

Gio Uribe, trabajador de un restaurante en la ciudad, testificó ante el Concejo Municipal de Nueva York sobre las consecuencias directas que tendrá la expansión de Dining Out NYC en la carga de trabajo de los empleados. Uribe advirtió que el aumento de tareas no puede sostenerse bajo salarios que calificó como de pobreza: “Esperamos que el Ayuntamiento actúe y garantice que la ampliación del servicio de comidas incluya plena protección del salario mínimo. Sin salario justo, no hay comidas al aire libre”, afirmó.

La discusión sobre el futuro salario de los empleados de restaurantes se mantiene en el centro de la agenda política y social local.

El debate enfrenta a organizaciones sindicales y defensores de los trabajadores con cámaras empresariales, en un escenario donde la evidencia numérica y el peso de la comunidad hispana presionan para que cualquier extensión del modelo gastronómico urbano contemple, por primera vez, la remuneración plena y garantizada para un sector históricamente marcado por la vulnerabilidad y la desigualdad.