El presidente Donald Trump entregó este martes de manera póstuma la Medalla Presidencial de la Libertad, el mayor honor civil de Estados Unidos, a Charlie Kirk, activista asesinado cuya figura influyó en una generación de jóvenes conservadores y contribuyó a marcar el rumbo político nacional hacia posiciones más a la derecha. El acto, cargado de emotividad, se realizó coincidiendo con el que habría sido el 32º cumpleaños de Kirk y aproximadamente un mes después de su muerte a tiros durante un acto en la Utah Valley University.
La ceremonia, celebrada en el nuevo espacio de la Rose Garden de la Casa Blanca, contó con la presencia de la viuda de Kirk, Erika Kirk, quien recibió la medalla en representación de su esposo. Visiblemente emocionada y con la voz entrecortada, agradeció al presidente la distinción concedida a su marido. “Gracias, señor presidente, por honrar a mi esposo de una forma tan profunda y significativa. Y gracias por dar prioridad a este evento”, expresó Erika Kirk, subrayando el respaldo recibido de Trump tras el asesinato y prometiendo que nunca olvidará ese gesto.
“La labor a la que Charlie dedicó su vida y el apoyo que usted ha mostrado a nuestra familia, permanecerán siempre conmigo”, añadió la viuda del activista durante su intervención. El homenaje a Kirk contó además con la presencia del presidente argentino Javier Milei, que continuó en la Casa Blanca tras una visita oficial con Trump.
Charlie Kirk fundó Turning Point USA en 2012 y se consolidó como uno de los referentes de la nueva derecha estadounidense. Trump calificó su figura como “uno de los motivos clave” para su propia reelección el año pasado y subrayó los estrechos vínculos entre el activista y su administración. El mandatario también participó en el funeral de Kirk en septiembre, donde lo definió como “un gran héroe estadounidense” y “mártir por la libertad”, acompañado por el vicepresidente JD Vance, quien trasladó el cuerpo de Kirk a Arizona junto con su viuda a bordo del Air Force Two.
Durante la entrega de la medalla, Trump se refirió al asesinato de Kirk y aseguró que fue cometido “en el apogeo de su vida por hablar valientemente la verdad, por vivir su fe y por luchar sin descanso por un Estados Unidos mejor y más fuerte”. Rememorando las razones detrás del galardón, señaló: “Estamos aquí para honrar y recordar a un guerrero intrépido por la libertad, un líder querido que galvanizó a la siguiente generación como nadie que haya visto antes y un patriota estadounidense de la más profunda convicción”.
La figura de Kirk generó controversias por sus posiciones frente a los derechos de personas gays y transgénero, así como por sus declaraciones que aumentaron las tensiones raciales. Se le atribuye haber repetido afirmaciones falsas de Trump sobre la ex vicepresidenta Kamala Harris y migración, y comentarios despectivos sobre George Floyd.
La Medalla Presidencial de la Libertad fue establecida en 1963 para reconocer contribuciones excepcionales “a la seguridad o los intereses nacionales de Estados Unidos, la paz mundial, el ámbito cultural u otros empeños públicos o privados significativos”. Kirk fue el primer galardonado con esta condecoración en el segundo mandato de Trump, sumándose a una lista que incluye a figuras como el golfista Tiger Woods, el entrenador de fútbol Lou Holtz, el economista Arthur Laffer, el beisbolista Mariano Rivera y el locutor Rush Limbaugh, así como reconocimientos póstumos a Babe Ruth y Elvis Presley.
En el marco de la ceremonia, el gobierno de Trump anunció la revocación de visas a seis extranjeros de Argentina, Brasil, Alemania, México, Paraguay y Sudáfrica, señalando que realizaron comentarios despectivos o celebratorios respecto al asesinato de Kirk. Entre los motivos citados se encuentran declaraciones que calificaron al activista de “racista, xenófobo y misógino”, burlas hacia los estadounidenses que lamentaron su muerte y críticas a sus posiciones políticas. La administración explicó que el Departamento de Estado “continúa identificando a titulares de visas que celebraron el asesinato de Charlie Kirk” y que aquellos que abusen de la hospitalidad estadounidense y celebren estos hechos serán retirados del país.
Antes de la ceremonia, Trump bromeó acerca de casi posponer el acto tras regresar de una gira diplomática por Israel y Egipto, donde su administración contribuyó a lograr un acuerdo de alto el fuego en la guerra de Gaza. El presidente relató que volvió a Estados Unidos “cruzando medio mundo” y que pensó en llamar a Erika Kirk para mover el acto, pero se abstuvo al recordar el cumpleaños de Kirk. “Escuché que hoy era el cumpleaños de Charlie,” señaló.
En su discurso, Erika Kirk compartió un relato familiar sobre su hija de tres años, quien dijo que su padre merecía un regalo de cumpleaños y que la medalla era el obsequio perfecto. También mencionó que Charlie podría haber aspirado algún día a la Presidencia, “pero no por ambición”, sino solo si lo demandaba el país. Cerró sus palabras afirmando: “La historia de Charlie nos recuerda que vivir en libertad es el mayor regalo, pero morir libre es la mayor victoria”.
(Con información de AP)
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