La ruta de senderismo que acaba en la Laguna Negra: los paisajes que inspiraron a Antonio Machado y un viaje entre leyendas y naturaleza

Los dos primeros kilómetro se pueden hacer en coche pero luego hay que seguir a pie hasta llegar al agua

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La ruta de senderismo de
La ruta de senderismo de la Laguna Negra (Adobe Stock).

Oculta entre los pinares y hayedos del Macizo de Urbión, la Laguna Negra de Soria se mantiene como uno de los destinos de senderismo menos transitados de España. A 1.753 metros de altitud, este enclave de origen glaciar sorprende a quienes buscan rutas diferentes, paisajes de montaña y un entorno cargado de historias. La laguna, envuelta en un aura de misterio, ha inspirado a poetas como Antonio Machado y atrae tanto a caminantes noveles como a excursionistas experimentados.

El acceso a la Laguna Negra es sencillo y apto para todo tipo de visitantes. La ruta comienza en el aparcamiento Paso de la Serrá, cerca del municipio de Vinuesa. Desde allí, es posible recorrer los dos kilómetros que llevan al inicio de la senda principal tanto a pie como en coche o transporte público. Para los que prefieren empezar la aventura en contacto directo con la naturaleza, la “Senda del Bosque” ofrece un primer tramo a pie siguiendo el curso del Arroyo de la Laguna Negra, rodeado de vegetación autóctona y aire fresco de montaña.

Quienes se animan a llegar hasta la laguna encuentran un paraje rodeado de paredes de roca y bosques espesos, con aguas oscuras que han alimentado todo tipo de leyendas. La ruta es circular, con pasarelas de madera y miradores que permiten disfrutar de vistas espectaculares sin perderse entre el terreno. La experiencia resulta accesible y breve, ideal para quienes quieren combinar un paseo en plena naturaleza con la posibilidad de descubrir rincones poco frecuentados de Soria.

El camino hacia la Laguna Negra: cómo llegar y qué ver en la ruta

La ruta de acceso a la Laguna Negra comienza en el aparcamiento Paso de la Serrá, a las afueras de Vinuesa. El camino puede recorrerse tanto a pie como en vehículo durante los primeros dos kilómetros, permitiendo a cada visitante elegir el nivel de esfuerzo. Para los que optan por caminar, la senda atraviesa bosques de pinos y hayas, con la oportunidad de observar aves como el águila culebrera o la perdiz pardilla. El tramo final, de apenas 300 metros desde el aparcamiento superior, conduce a través de pasarelas de madera hasta el borde mismo de la laguna.

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El recorrido está pensado para que sea fácil de seguir, incluso para familias con niños o personas poco habituadas a la montaña. El entorno glaciar de la Laguna Negra genera un microclima especial y un paisaje de alta montaña, con temperaturas frescas incluso en verano. Desde el primer mirador, se aprecia la singularidad de este enclave: aguas oscuras, paredes rocosas que se levantan sobre la orilla y la sensación de estar en un lugar apartado y casi intacto. El trayecto permite regresar al punto de inicio o continuar hacia rutas más largas para quienes buscan un reto mayor.

Más allá de la laguna: rutas, leyendas y rincones secretos

Para los senderistas que desean ampliar la experiencia, existen variantes que se adentran en el corazón del Macizo de Urbión. Una de las rutas más completas parte desde la laguna y asciende hasta el Pico de Urbión, de 2.228 metros de altura. El itinerario pasa por la Laguna Larga, el Collado de Majada Rubia y la Laguna Helada, sumando casi 13 kilómetros de paisajes alpinos y vistas panorámicas. Estas rutas requieren mayor preparación, pero ofrecen una perspectiva única del entorno natural y la posibilidad de caminar entre montañas nevadas durante buena parte del año.

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La ruta de Soria y los puntos claves del recorrido (Shutterstock).

La Laguna Negra es también famosa por las historias y leyendas que la rodean. Antonio Machado la convirtió en escenario del parricidio de Alvargonzález, describiéndola como una laguna “sin fondo”, y avivando el misterio sobre su origen y profundidad. Muchos viajeros se sienten atraídos por el halo de secreto que emana del lugar, reforzado por las tradiciones orales y los relatos transmitidos entre generaciones.

A pocos kilómetros, para quienes aman descubrir rincones con historia, se encuentra el pueblo abandonado de La Muedra. Expropiado y sumergido tras la construcción del Pantano de la Cuerda del Pozo en 1936, aún conserva vestigios como el cementerio y la torre de la iglesia, que emergen sobre las aguas cuando el nivel del embalse desciende. Este detalle añade un punto de interés para los viajeros que buscan experiencias auténticas y la conexión con el pasado de la región.