El castillo del siglo XII con imponentes murallas y torres que es una joya medieval

Esta fortaleza se construyó sobre un antiguo alcázar árabe y fue un lugar de batallas y conflictos fronterizos

Guardar
Vista aérea de Molina de
Vista aérea de Molina de Aragón. (Adobe Stock)

España es tierra de castillos, de fortalezas que se alzan sobre colinas y valles, testigos silenciosos de siglos de historia, batallas y leyendas. Desde las murallas de Ávila hasta los alcázares de Segovia y Almodóvar, el país custodia un patrimonio arquitectónico sin igual, donde cada piedra narra episodios de reconquista, señoríos y alianzas. Estas fortalezas, con sus torres y adarves, han moldeado el paisaje y la memoria colectiva de pueblos y ciudades, invitando al viajero a adentrarse en el pasado y descubrir la grandeza de su arquitectura militar.

En el norte de la provincia de Guadalajara, dominando el valle del río Gallo y la villa que lleva su nombre, se erige uno de los castillos más imponentes y mejor conservados de la península: el castillo de Molina de Aragón. También conocido como fortaleza de Molina de los Caballeros, este monumento es mucho más que una joya medieval; es el corazón de una comarca que fue, durante siglos, un territorio fronterizo y un enclave de poder.

De señorío feudal a baluarte castellano

El castillo de Molina de Aragón tiene sus raíces en un antiguo castro celtibérico, sobre el que los andalusíes levantaron un alcázar entre los siglos X y XII. Este primer recinto amurallado fue residencia de los reyes de la taifa local, y su posición estratégica lo convirtió en pieza clave del dominio islámico en la región. En 1129, Alfonso I de Aragón conquistó la fortaleza, reconstruyéndola y cediéndola a la poderosa familia de los Lara, que gobernó el Señorío de Molina hasta finales del siglo XIII. Tras la unión de doña María Lara con Sancho IV de Castilla, el castillo y la villa pasaron a formar parte de la corona, aunque durante casi dos siglos el Señorío de Molina conservó una notable independencia.

En este periodo, la fortaleza fue ampliada y reforzada, adquiriendo el aspecto que hoy admiramos. La quinta señora, doña Blanca de Molina, culminó la obra, dotando al castillo de sus dimensiones actuales y consolidando su imagen de inexpugnable baluarte. Durante el siglo XIX, el castillo fue utilizado como cuartel militar y sufrió asaltos como el protagonizado por las tropas carlistas del general Vallés en 1875. Finalmente, a principios del siglo XX, el ejército lo abandonó, comenzando un periodo de deterioro que se frenó gracias a las excavaciones y restauraciones emprendidas en las últimas décadas.

Así, el recorrido por el castillo permite admirar sus imponentes murallas, sus torres y la distribución de patios y estancias que hablan de su pasado defensivo y residencial. Desde lo alto, las vistas sobre Molina de Aragón y la vega del río Gallo son espectaculares, ofreciendo una perspectiva privilegiada de la comarca y de las tierras que, durante siglos, protegieron caballeros, nobles y soldados.

Un recorrido por la fortaleza: visita y consejos prácticos

Hoy en día, el castillo de Molina de Aragón es uno de los principales atractivos turísticos de la provincia de Guadalajara. Su restauración ha permitido abrir al público tanto la fortaleza como el Centro de Interpretación, inaugurado en 2006 y dedicado a la historia y el patrimonio de la comarca.

El acceso se realiza a pie desde el pueblo, ascendiendo por una pendiente que exige calzado cómodo y, según la época del año, ropa de abrigo o protección solar. El monumento permite la entrada de mascotas y cuenta con servicios de visita guiada (7 euros para adultos, 6 para jubilados y niños) y visita libre (5 euros y 4 euros respectivamente). Los grupos de más de 30 personas pueden consultar tarifas especiales, y existe la posibilidad de adquirir entradas conjuntas para visitar el castillo, el Museo Comarcal y la Torre de Aragón.

Estos son algunos tesoros medievales en España

El horario de invierno va de lunes a jueves de 10:00 a 14:00 h, ampliándose los viernes y sábados por la tarde y los domingos en horario matinal. Las visitas guiadas parten a las 10:30 h desde la Torre del Reloj, previa reserva.

Cómo llegar

Desde Guadalajara, el viaje es de alrededor de 1 hora y 30 minutos por las carreteras A-2 y N-211. Por su parte, desde Zaragoza el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora y 50 minutos por las vías A-23 y N-211.