El pueblo medieval de Toledo con dos castillos unidos que es un Parador y unas fiestas declaradas de Interés Turístico Regional

Un paseo por esta localidad descubre un casco histórico que transporta en el tiempo y conjunto patrimonial que sorprende a cada viajero

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El Parador de Oropesa, en
El Parador de Oropesa, en Toledo (Paradores)

La provincia de Toledo es un mosaico de pueblos que atesoran siglos de historia, donde la herencia de culturas y civilizaciones se refleja en la piedra de castillos, iglesias y palacios. Recorrer sus comarcas es asomarse a un pasado vibrante, marcado por rutas de trashumancia, calzadas romanas y la huella de la Reconquista. En este escenario de campos abiertos y sierras lejanas, cada villa despliega un patrimonio monumental único y una vida local que celebra tradiciones ancestrales en plazas y callejuelas cargadas de memoria.

Entre todos estos tesoros destaca Oropesa, uno de los pueblos más bonitos y singulares de Toledo. Situada en la Campana de Oropesa, a poco más de 100 kilómetros de la capital, la villa se alza en lo alto de una colina, dominando el paisaje frente a la Sierra de Gredos. Su imponente conjunto fortificado, visible desde la distancia, anuncia al viajero que está a punto de entrar en un enclave donde la historia y la monumentalidad se dan la mano.

Un casco histórico que respira siglos de vida

El principal emblema de Oropesa es su espectacular conjunto de castillos unidos, uno de los más impresionantes de Castilla-La Mancha. El castillo viejo, de origen árabe y levantado entre los siglos XII y XIII sobre una base romana, se integra con el castillo nuevo o Palacio de los Álvarez de Toledo, erigido a comienzos del siglo XV. Este complejo fortificado, en excelente estado de conservación, permite recorrer el patio de armas, la torre del homenaje, el adarve y una de las escalinatas más singulares de la arquitectura militar española.

Hoy, el castillo alberga uno de los Paradores de Turismo más emblemáticos de España, convirtiendo la experiencia de dormir entre sus muros en un viaje a través del tiempo. Desde sus terrazas y torres, el visitante puede contemplar el horizonte de la Sierra de Gredos y entender la importancia estratégica de este enclave a lo largo de los siglos. Más allá de sus fortalezas, el casco antiguo de Oropesa ofrece un paseo por el corazón de la villa, donde la historia se palpa en cada esquina. La Plaza del Navarro es el epicentro de la vida local, rodeada de edificios tan representativos como la torre del Reloj de la Villa, el antiguo Pósito —hoy sede del Ayuntamiento— y la biblioteca modernista, cuya fachada luce una delicada azulejería de Talavera firmada por Ruiz de Luna.

El interior del castillo de
El interior del castillo de Oropesa en Toledo (turismo oropesa toledo)

El visitante puede admirar también la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, la Capilla de San Bernardo, el Colegio de los Jesuitas —de elegante estilo plateresco— y la pintoresca ermita de Nuestra Señora de Peñitas, enclavada en un entorno de especial belleza. Cada rincón del pueblo revela detalles arquitectónicos y artísticos que reflejan el paso de órdenes religiosas, nobles y comerciantes.

Jornadas Medievales: un viaje en el tiempo

Si hay un momento en el que Oropesa muestra toda su esencia, es durante sus Jornadas Medievales, celebradas cada mes de abril. Declaradas Fiesta de Interés Turístico Regional, estas jornadas transforman el municipio en un auténtico escenario histórico: las calles se llenan de estandartes, mercados, pasacalles y espectáculos que recrean el privilegio concedido por Alfonso XI para la celebración de un gran mercado medieval.

Durante varios días, el sonido de los tambores y el bullicio de los visitantes acompañan una programación que incluye justas, música, talleres artesanales y gastronomía tradicional. El marco incomparable del castillo convierte la cita en una experiencia inmersiva y única, capaz de atraer cada año a decenas de miles de personas de toda España.

En la Península Ibérica se esconden algunos lugares únicos y llenos de historia.

Cómo llegar

Desde Toledo, el viaje es de alrededor de 1 hora y 15 minutos por la carretera A-5. Por su parte, desde Cáceres el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora y 25 minutos por las vías A-58 y A-5.