La joya natural de Teruel a la que se llega por una ruta de senderismo: una bonita cascada con una piscina natural

Entre bosques, aguas cristalinas y rutas sencillas, esta cascada sorprende como uno de los secretos mejor guardados de la Sierra de Albarracín para los amantes del senderismo

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Cascada del Molino de San
Cascada del Molino de San Pedro, en Teruel (Adobe Stock).

España cuenta con joyas naturales que conquistan a quienes buscan aventura, paisaje y tranquilidad. Desde los saltos imponentes de las montañas del norte hasta los pequeños remansos escondidos en sierras y valles, estos parajes invitan tanto al senderismo como al baño en aguas cristalinas, convirtiendo cada excursión en una experiencia sensorial única. Entre las muchas rutas que atraviesan la península, hay enclaves que sorprenden por su belleza aún poco conocida y su atmósfera serena, lejos del bullicio y las rutas más concurridas.

En este sentido, en el corazón de la Sierra de Albarracín, uno de los paisajes más sorprendentes de la provincia de Teruel, se encuentra la cascada del Molino de San Pedro, una de las caídas de agua más especiales y fotogénicas de la Península Ibérica. Aunque la villa de Albarracín acapara el protagonismo por su belleza medieval, adentrarse un poco más en la comarca permite descubrir rincones espectaculares y poco masificados, como el entorno natural que rodea a la pequeña localidad de El Vallecillo.

Allí, a pocos kilómetros del núcleo urbano, el río Cabriel se precipita en un salto de 12 metros de altura junto a un antiguo molino de grano de piedra que da nombre a la cascada. El sonido del agua al caer, la vegetación exuberante y el frescor permanente del lugar crean un oasis perfecto para quienes buscan desconectar de la rutina y sumergirse en la naturaleza.

Ruta de senderismo y paisajes únicos

Cascada del Molino de San
Cascada del Molino de San Pedro, en Teruel (Adobe Stock).

Aunque se puede llegar en coche hasta las proximidades del salto, lo ideal es aprovechar una de las rutas de senderismo que parten desde El Vallecillo y siguen el curso del Cabriel. El itinerario más popular recorre más de ocho kilómetros (ida y vuelta) y está pensado para todos los públicos, con poco desnivel y una senda de tierra bien marcada. Durante el trayecto, los caminantes disfrutan de los colores cambiantes de los árboles, especialmente en otoño, y de parajes únicos como los llamados “ojos de Cabriel”, manantiales naturales que alimentan la piscina cristalina de la cascada.

El agua, limpia y transparente, acompaña en todo momento al excursionista, guiándolo hasta el mirador superior desde donde se obtiene una de las panorámicas más bonitas de la provincia. El último tramo de acceso es sencillo y la recompensa visual, inmediata: la cascada, el molino de piedra y el entorno boscoso forman una postal difícil de olvidar. Igualmente, en los días de calor, la cascada del Molino de San Pedro se convierte en un refugio ideal para refrescarse. El agua, fresca y limpia, invita al baño y al descanso en las rocas de la orilla. El río Cabriel, que nace en esta sierra, es considerado uno de los más limpios de Europa, lo que aumenta el atractivo de la zona para quienes valoran la pureza y el contacto directo con el medio natural.

A su vez, el entorno de la cascada pertenece a la Reserva de la Biosfera Valle del Cabriel, un área de más de 420.000 hectáreas que integra municipios de Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Aragón. Aquí, la diversidad paisajística es enorme: montañas, formaciones rocosas, lagunas y zonas agrícolas se suceden, ofreciendo distintas rutas de senderismo, como las de seis y 9,7 kilómetros que permiten explorar el nacimiento del río y el entorno de El Vallecillo.

La impresionante cascada de Noruega que tiene 655 metros de altura y una caída de casi 300 metros: se llega a través de una bonita ruta.

Cómo llegar y qué descubrir en la zona

El acceso principal a la cascada se realiza por la carretera TE-V-9122, poco antes de llegar a El Vallecillo. Desde ciudades como Valencia o Zaragoza, la ruta más directa es a través de Teruel, tomando después la carretera hacia El Campillo, Bezas y Valdecuenca. El aparcamiento no está señalizado, pero los vehículos suelen dejarse en los espacios amplios de la pista que conduce al barrio de El Membrillo; desde allí, un breve descenso a pie por una senda utilizada por los visitantes lleva hasta la cascada.

Quienes tengan tiempo pueden acercarse también a la Cascada de la Herrería, otro salto de agua menos conocido pero igual de encantador, escondido en medio del bosque. La zona sur de la Sierra de Albarracín es especialmente recomendable para quienes buscan tranquilidad, contacto con la naturaleza y paisajes que sorprenden a cada paso.