
Gracias a todos sus encantos, Praga es una de las ciudades más bonitas de Europa. La capital de Chequia acoge infinidad de secretos y un rico patrimonio que permite al viajero enamorarse y descubrir rincones que dejan con la boca abierta. Tanto es así, que su casco histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad gracias a los bellos edificios históricos y elegantes palacios, así como sus numerosos monumentos que conforman todo el conjunto.
Uno de esos monumentos es el inconfundible castillo de Praga, conocido en checo como Pražský hrad, el cual es uno de los sitios históricos y culturales más importantes de la República Checa y un destino turístico destacado. Este monumento se enclava en una colina que domina toda la capital, siendo testigo de la evolución de la nación desde el siglo IX hasta la actualidad. A lo largo de los siglos, ha servido como residencia de reyes de Bohemia, emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico y presidentes de Checoslovaquia y luego de la República Checa.
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A lo largo de los siglos, ha servido como residencia de reyes de Bohemia, emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico y presidentes de Checoslovaquia y luego de la República Checa. Además, por si fuera poco, es el “recinto fortificado más grande del mundo”, tal y como afirman en portal web de turismo de Praga.
Un castillo con mucha historia

La construcción del castillo comenzó en torno al año 870 bajo el mandato del príncipe Bořivoj de la dinastía Přemyslid. Inicialmente, se trataba de una fortaleza de madera con una iglesia dedicada a la Virgen María y en el año 973 fue establecido el obispado de Praga, así la fortaleza se convirtió no solo en la residencia de la cabeza de estado sino también del obispo de Praga, supremo representante de la Iglesia. De esta época data el primer convento en Bohemia, situado junto a la Basílica de San Jorge.
Por su parte, ya en el siglo XIV, Carlos IV y su padre Juan de Luxemburgo consiguieron que el Papa “elevase el obispado de Praga a arzobispado y quien colocó la piedra fundamental para la construcción de la Catedral de San Vito. En tiempos de Carlos IV, el castillo se convirtió en residencia imperial por primera vez”, detallan. Con el tiempo, el castillo se expandió para incluir una serie de palacios, iglesias y fortificaciones que representan una mezcla de estilos arquitectónicos que incluyen el gótico, el renacentista y el barroco.
Qué ver en el castillo
De este modo, uno de los edificios más emblemáticos del complejo es la Catedral de San Vito. La construcción de esta catedral gótica comenzó en 1344, durante el reinado del ya mencionado Carlos IV y no se completaría hasta 1929. La catedral es famosa por su impresionante fachada, sus vidrieras y su gran rosetón. Alberga las tumbas de varios santos, reyes y emperadores, y es también el lugar donde se guardan las joyas de la corona de Bohemia.
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Por su parte, el antiguo Palacio Real es otro de los grandes atractivos de este conjunto. Su Sala Vladislao, construida en el siglo XV, es uno de los espacios góticos más grandes de Europa y ha sido utilizada para celebrar torneos y ceremonias oficiales. El palacio también fue la sede del gobierno y el lugar donde se produjeron importantes decisiones políticas, como la Defenestración de Praga en 1618, que fue el preludio de la Guerra de los Treinta Años.

La Basílica de San Jorge, fundada en el siglo X, es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura románica en Praga. Este edificio ha servido como un significativo centro religioso y cultural a lo largo de los siglos. Junto a la basílica se encuentra el Convento de San Jorge, que ahora funciona como una galería de arte bajo la administración de la Galería Nacional de Praga. Asimismo, el Callejón del Oro es otro de los espacios que uno no se puede perder.
Esta calle estrecha y colorida fue construida en el siglo XVI para albergar a los guardias del castillo y más tarde a orfebres y alquimistas. A principios del siglo XX, autores como Franz Kafka residieron en estas pequeñas casas, que ahora se han convertido en museos y tiendas. Por otro lado, el complejo del castillo también incluye una serie de jardines y parques que ofrecen vistas panorámicas de la ciudad de Praga y del río Moldava. Entre ellos se destacan los Jardines Reales y los Jardines del Sur, que son famosos por sus paisajes cuidados y esculturas históricas.
Cómo visitarlo: horario y precios
El castillo de Praga abre sus puertas toda la semana de 9:00 h a 16:00 h durante los meses de noviembre a marzo y de 9:00 h a 17:00 h de abril a octubre. Por su parte, el precio de la tarifa general es de 18 € (450 CKZ), mientras que la reducida es de 12 € (300 CKZ) y la familiar es de 38 € (950 CKZ). También existe la posibilidad de hacer visitas guiadas por todos los espacios emblemáticos de la fortaleza.
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