La UEFA ha anunciado de manera oficial a todas las federaciones y clubes europeos dos cambios significativos en el reglamento que serán aplicados desde la próxima temporada en la Champions League, la Europa League y la Conference League. Estas modificaciones afectan tanto al sistema de acumulación de tarjetas amarillas en la fase de grupos como a la visualización del tiempo de juego en los estadios, reflejando una actualización normativa acorde a la evolución reciente de las competiciones y la tecnología.
En primer lugar, el ajuste más destacado se relaciona con el ciclo de tarjetas amarillas durante la fase de grupos, un aspecto fundamental para los clubes y especialmente para los jugadores y cuerpos técnicos. Hasta la fecha, la normativa establecía que desde el arranque de la fase de grupos, un futbolista o miembro del cuerpo técnico debía cumplir una suspensión automática para el siguiente partido de la competición en caso de recibir tres tarjetas amarillas que no implicaran expulsión directa por roja. Después de esa primera suspensión, el reglamento imponía otra sanción tras cada tarjeta amarilla impar subsiguiente, es decir, en la quinta, séptima, novena, y así sucesivamente.
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El cambio de formato a la liguilla, implementado la temporada pasada, supuso que tanto en la Champions League como en la Europa League la fase de grupos pasara de seis a ocho partidos. Esta ampliación en el número de encuentros alteró la proporción que existía entre la cantidad de tarjetas necesarias para sanción y el número de partidos disputados. Como resultado, aumentó notablemente la probabilidad de que un jugador quedara suspendido por acumulación de tarjetas, incluso en situaciones que antes no habrían derivado en sanción. El incremento del riesgo de sanciones por acumulación se volvió un tema de preocupación para clubes y futbolistas, ya que podía afectar el desarrollo deportivo de los equipos en las fases decisivas de la competición.
Ante este panorama, la UEFA ha decidido modificar el umbral de tarjetas amarillas que implica la primera suspensión. Desde la próxima temporada, ese límite pasa de tres a cuatro tarjetas amarillas. Así, solo quienes acumulen cuatro amonestaciones en la fase de grupos serán sancionados con un partido de suspensión. Además, a diferencia del sistema anterior, las siguientes suspensiones se aplicarán tras cada dos tarjetas amarillas adicionales, es decir, la sanción llegará en la sexta, octava, décima tarjeta, y así consecutivamente.
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Este cambio no solo responde al nuevo calendario de partidos en Champions y Europa League. También busca evitar desequilibrios derivados de la ventana de fichajes de febrero, un periodo en el que los jugadores pueden cambiar de equipo y, por lo tanto, de competición europea. Por ese motivo, la UEFA ha decidido aplicar la misma regla en la Conference League, aunque en este torneo la fase de grupos mantiene el formato de seis partidos. El objetivo es asegurar la coherencia y equidad entre las distintas competiciones continentales, eliminando la posibilidad de que un futbolista se beneficie de normativas diferentes al cambiar de club en mitad de la temporada.
Los relojes en los estadios
La segunda gran modificación se centra en los relojes de los estadios y la forma en que se muestra el tiempo de juego al público. Hasta ahora, el reglamento prohibía a los organizadores mostrar el tiempo jugado una vez finalizado el tiempo reglamentario de cada mitad, así como durante la prórroga. Esta disposición se diseñó en una época en la que no existía el seguimiento en tiempo real de los partidos por parte del público, y en la que tampoco se permitía el uso de imágenes en las zonas técnicas junto al campo de juego. El avance de la tecnología y la aparición de dispositivos móviles han dejado obsoleta esa normativa, ya que los aficionados pueden consultar el tiempo exacto del partido en cualquier momento y desde cualquier lugar del estadio.
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Por ello, la UEFA ha reformulado la normativa para adaptarla a las nuevas condiciones tecnológicas. El nuevo texto permite que los relojes de los estadios se utilicen para indicar tanto el tiempo jugado como el tiempo restante. Anteriormente, la disposición señalaba: “Siempre que se detengan al final del tiempo reglamentario de cada parte, es decir, tras 45 y 90 minutos, respectivamente. Esta disposición también se aplica en caso de prórroga (es decir, tras 105 y 120 minutos)”. Ahora, la actualización indica: “El tiempo añadido de cada mitad debe indicarse en minutos adicionales, no como tiempo de juego continuo (es decir, 45 + x, 90 + y). Lo mismo se aplica en el caso de la prórroga (105 + x, 120 + y)”.
Ambos cambios reflejan el esfuerzo de la UEFA por mantener sus competiciones alineadas con la realidad deportiva y tecnológica del fútbol europeo, garantizando mayor equidad y una experiencia más transparente tanto para los protagonistas en el terreno de juego como para los aficionados en los estadios.
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