Daniel Milagros, un pionero del patinaje de velocidad en España en los Juegos Olímpicos de Invierno: “En el hielo pueden pasar mil cosas”

El patinador de velocidad atiende a ‘Infobae’ antes de debutar por primera vez en una cita olímpica y en una categoría donde España nunca ha competido

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El patinador de velocidad español
El patinador de velocidad español Daniel Milagros (Real Federación Española de Deportes de Hielo)

Comenzó en el mundo del patinaje de velocidad a través de las ruedas e influenciado por su hermana, que ya practicaba ese deporte. No tardó en destacar a medida que fue creciendo y llegaron los primeros campeonatos. Hasta la Copa del Mundo 2023, donde Daniel Milagros se colgó la medalla de plata. Fue entonces cuando se dio cuenta de que necesitaba un cambio y su entrenador le sugirió que se pasara al hielo, lo que le llevó a buscar pistas fuera de España para poder entrenar, dada la falta de ellas en suelo español. Ahora, gracias a la doble plaza conseguida por Nil Llop, acude a los Juegos Olímpicos de Invierno para debutar en una categoría donde España nunca ha competido antes. Este pionero atendió a Infobae, antes de poner rumbo a Milán.

Daniel empezó a patinar sobre ruedas cuando era muy pequeño porque su hermana lo practicaba en el Club Amaya, situado en Pamplona. De tanto ir a verla, le gustó y quiso probar. A los cuatro años se apuntó al equipo, aunque lo compaginaba con otros deportes como fútbol, baloncesto y balonmano. Primero aprendió lo básico: a patinar como tal, pero poco a poco fue progresando y aprendiendo cosas un poco más complejas. La evolución siguió su curso y llegó un momento en que le ofrecieron, al igual que a su equipo, competir en patinaje de velocidad. Al principio fueron carreras regionales; después, dio el salto a campeonatos nacionales, europeos y mundiales. Fue entonces cuando tuvo que dejar el resto de deportes para sumergirse de lleno en el patinaje sobre ruedas.

Tras el Mundial 2023, donde se colgó la medalla de plata, se dio cuenta de que necesitaba un cambio: “Me pilló en un momento personal raro. Me quedaba un año para terminar la carrera; ya llevaba muchos años y no estaba quemado, porque lo seguía disfrutando, pero era como siempre lo mismo. Todos los veranos compitiendo fuera. Y, al final, el patinaje sobre ruedas es un mundo muy pequeño; yo lo hago porque me gusta un montón, pero es verdad que luego, a nivel económico, da muy poco”. Por su cabeza pasaron mil situaciones y caminos que tomar, aunque el que ganó fuerza fue empezar a trabajar de lo que había estudiado.

Daniel Milagros y Nil Llop
Daniel Milagros y Nil Llop (EFE)

Fue su preparador físico de entonces, Ángel Arrarás, quien le hizo una propuesta que no olvidará: “¿Y si intentas ir a los Juegos?”. Daniel no podía creerlo: “Dije: ‘Estás un poco loco’. Yo no había patinado sobre hielo”. La pregunta le llegó en el momento idóneo, cuando necesitaba un cambio y, a pesar de la reticencia inicial, lo percibió como un nuevo reto. “Yo sobre ruedas no podía ser olímpico, por desgracia. Así que esa fue una oportunidad de intentar llegar a ese sueño y empecé a moverlo todo”. A partir de ese momento, Daniel comenzó a empaparse de ese nuevo deporte tan similar y tan diferente a lo que él conocía.

El cambio no fue fácil: “Al principio pensaba que sería mucho más parecido, porque visualmente sí lo es. Pero ya cuando me metí en este mundo, pensé: ‘Madre mía, lo que me va a tocar’”. Fue fijándose en los detalles, en cómo lo hacían otros deportistas y aprendiendo de su seleccionadora y entrenadores, como avanzó en el deporte. “Cada día intento mejorar y seguir aprendiendo cosas nuevas”, asegura. En tan solo dos años, consiguió su sueño: ir a los Juegos Olímpicos. “Ha sido todo muy rápido. La federación ha ido apostando un poco por mí. Solo dos semanas después de empezar en el hielo, me fui dos semanas fuera de España e hice la mínima de Copa del Mundo”, recuerda. Tras ello, le incluyeron en el primer grupo, donde lleva desde entonces.

Los Juegos Olímpicos de Invierno

Sin embargo, su billete para la cita olímpica llegó gracias a su compañero Nil Llop. Durante la temporada 2025, a Daniel no le salieron las cosas como estaban previstas y como venían saliendo. “Tenemos cuatro Copas del Mundo para clasificarnos para los Juegos, aunque las dos primeras son las más importantes. En la primera, tuve un tropezón en la salida y, en la segunda, me dio un tirón en la salida. En ese momento, ya daba por perdida cualquier posibilidad de viajar a Milán. Pero, tras muchos años en el hielo, Llop logró dos plazas para España: en 500 y en 1000 metros. Una de ellas fue para Daniel. “Para mí fue una alegría. Fue como quitarme un peso de encima al no haber hecho una buena temporada, pero al final tener un premio”.

A ello se sumó el hecho de que España nunca ha llevado ningún deportista en la categoría de patinaje de velocidad: “Eso fue como: ‘Guau, somos los primeros que estamos aquí’”. Para Daniel, lo más complicado de la preparación para los Juegos ha sido encontrar pistas en las que entrenar. “En España no tenemos pistas; siempre que queremos patinar, tenemos que irnos fuera. En verano estuvimos en Alemania en el mes de julio y, en agosto, fuimos a Andorra. Fue este último destino el que más le costó a Daniel: “Hicimos mucho entrenamiento en seco, bici, técnica. Imagínate a un velocista haciendo horas de bici. Fue muy duro”.

Le valió una medalla a Estados Unidos en la prueba por equipos

Después, estuvieron diez días en España para preparar todo y en septiembre pusieron rumbo a Canadá para después empezar con las Copas del Mundo. La Navidad le vino perfecta para desconectar un poco del patinaje y pasar tiempo en familia antes de volver a la carga. El año volvió a empezar lleno de compromisos: el Campeonato de Europa, la Copa del Mundo y, ahora, los Juegos Olímpicos de Invierno.

Daniel ve posible una medalla, aunque, según detalla, estos Juegos se los plantea como una forma de quitarse “los nervios de la primera vez e intentar hacerlo lo mejor posible”. Y añade: “Lo que más me gustaría es que lo que hago entrenando me saliera el día de la carrera, porque en el hielo pueden pasar mil cosas. Al final, llevo muy poco tiempo”. Con estos Juegos, él ya da por cumplido un sueño. “No entraba en mi cabeza cuando hacía ruedas. Luego, cuando me propuse estar en el hielo, me parecía casi imposible. Y ahora que lo he conseguido, no sé qué más pedir”.

Con esa idea aterriza Daniel en Milán para debutar por primera vez en unos Juegos Olímpicos de Invierno y en una categoría donde España nunca ha competido. Lo hará sobre hielo, junto a su compañero Nil Llop quien compartió con él la segunda plaza que obtuvo para la cita olímpica.