El Atlético de Madrid consigue desarmar al Deportivo y se alza con la victoria en Copa del Rey

El gol de Griezmann de falta da la victoria al equipo rojiblanco por 0-1

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El delantero del Atlético de
El delantero del Atlético de Madrid Antoine Griezmann celebra su gol junto a sus compañeros en el partido ante el Deportivo (EFE/ Cabalar)

Dos palos y un gol. El Atlético no necesitó más para llevarse el duelo de octavos de final de Copa del Rey ante el Deportivo de La Coruña. Los rojiblancos se hicieron los dueños y señores del duelo desde el primer momento, pero se encontraron enfrente con un equipo bien estructurado. A los del Cholo Simeone les costó desarmarles, pero lo consiguieron, aunque fuera con un disparo a balón parado. Fue Griezmann el cargado de lanzar la falta y transformarla en el gol de la victoria del Atlético de Madrid. Ese tanto fue suficiente para sellar su victoria por 0-1 y el billete para los cuartos de final de Copa del Rey.

El Atlético de Madrid salió con todo al duelo ante el Deportivo de La Coruña, consciente de que a partido único cualquier cosa podía ocurrir. Por algo le llaman el torneo del KO. Con el equipo de gala arrancó el partido en Riazor. La estrategia de ambos conjuntos quedó retratada a los pocos minutos de que el balón comenzara a rodar. Los rojiblancos se lanzaron al ataque para intentar cerrar el marcador cuanto antes; el equipo coruñés, por su parte, trató de aguantar atrás las embestidas colchoneras mientras intentaba aprovechar sus oportunidades al contraataque.

En el minuto 11, Ruggeri estrelló un disparo en el palo. No sería el primero. Poco a poco las ocasiones se fueron envenenando, obligando a Germán a dar su mejor versión bajo palos. Los rojiblancos utilizaron las bandas como su mejor estrategia para desarmar la defensa gallega, que había conseguido armar todo un muro impenetrable atrás. En el minuto 31, fue Cristian Herrera quien tuvo la ocasión perfecta para adelantar al Depor, pero el balón acabó en las manos de Musso. Fue en el 40, cuando llegó el segundo palo rojiblanco, esta vez de las botas de Griezmann, que disparó desde la frontal.

El partido entre el Deportivo
El partido entre el Deportivo y el Atlético de Madrid de Copa del Rey (EFE/ Cabalar)

Unos minutos más tarde, el colegiado señalaba el final del partido sin que ninguno de los dos equipos hubiera sido capaz de mover el marcador. El sentir era que los rojiblancos dominaban el partido, pero tenían dificultades para encontrar fisuras en una hermética defensa gallega. Por su parte, el Deportivo trató de aprovechar todas las ocasiones que se les presentaron sin éxito.

La genialidad de Griezmann

Los primeros minutos de la segunda mitad, se tiñeron de blanco y azul. El Deportivo la tuvo tras una ocasión peligrosa de Herrera, pero el balón volvió a acabar en las manos del portero rojiblanco. En el minuto 58 de partido, ambos conjuntos movieron el banquillo y pusieron a circular sobre el terreno de juego nuevos futbolistas con el fin de meter esa marcha más que a ambos les estaba faltando. El gol, que llegó tan solo dos minutos después, no fue de ninguno de los recambios, sino del capitán rojiblanco.

En medio de los rumores de una posible salida del volante, el Cholo se refirió a su lugar en el equipo

El francés sacó a relucir su pierna y tirando de brillantez y genialidad a partes iguales, transformó un disparo de falta. Fue como si el mundo se detuviera en ese momento y el balón hubiera entrado en la portería a cámara lenta. Fue perfecto. Se elevó por encima de la barrera lo justo y pasó ajustada al palo (esta vez sin tocarlo). Ahí donde el portero no llegaba, aunque ni lo intentó. Se quedó completamente quieto contemplando cómo entraba el balón.

Con la ventaja en el marcador, el Atlético continuó intentándolo para tratar de cerrar el duelo, pero sin éxito. Quienes tampoco bajaron los brazos fueron los jugadores del Deportivo, que rondaron la portería Musso, con embestidas peligrosas, pero también sin acierto. Fue en los instantes finales, con el equipo gallego totalmente lanzado al ataque cuando parecía que la prórroga era posible. Nada más lejos de la realidad. Ninguno de los dos equipos fue capaz de ver portería ni siquiera con los siete minutos de tiempo extra que otorgó el árbitro debido al golpe entre Griezmann y Germán.

El pitido final certificó la victoria rojiblanca por la mínima gracias al tanto del delantero francés y selló su billete para los cuartos de final de Copa del Rey. En el lado amargo de la historia, el Deportivo, que se despide la competición y ya mira al resto de sus compromisos.