Borran la cara del ángel con el rostro de Giorgia Meloni en una iglesia de Italia: “Las imágenes de la tradición cristiana no pueden ser mal utilizadas”

La polémica restauración de uno de los querubines del fresco de la Basílica de San Lorenzo de Lucina ha implicado a la Santa Sede y al propio gobierno, que revisó el aspecto original de la obra y los cambios efectuados por el restaurador

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Imagen del fresco de la
Imagen del fresco de la basílica de San Lorenzo en Lucina. (Montaje de Infobae España con una fotografía de Giorgia Meloni)

El rostro de Giorgia Meloni ha dejado de estar presente en el ángel de la Basílica de San Lorenzo de Lucina, en la ciudad de Roma, tras una orden directa del Vaticano al restaurador responsable de la polémica restauración del fresco en la que uno de los ángeles tenía el rostro de la primera ministra italiana.

La semana pasada, el descubrimiento de esta pintura no tardó traducirse en la imagen del querubín y la de la primera ministra convertidas en un fenómeno viral. Una suerte de Ecce Homo de Borja pasado por la actualidad política italiana y, sobre todo, por la peculiar imaginación del restaurador responsable de este peculiar aspecto, Bruno Valentinetti, quien pese a negar ser votante de la primera ministra, sí había militado en un partido neofascista en 2008.

La intervención, que desató debate nacional, se ha resuelto luego de una reunión entre el cardenal Baldo Reina y el párroco de la Basílica, Daniele Micheletti, quienes acordaron pedir a Bruno Valentinetti, el restaurador responsable de la intervención anterior, que corrigiera el rostro de nuevo. Este ha reconocido al periódico italiano La Repubblica que el rostro era, en efecto, el de Meloni, a pesar de haber negado la semejanza durante días.

Respetar las imágenes del “arte sacro”

El Vicariato ha explicado en un comunicado que la decisión se ha tomado “tras reconocer que la obra presentaba características que no se ajustaban a la iconografía original ni al contexto sagrado”. Al contrario, la imagen mostraba a un ángel con facciones similares a la jefa del Gobierno, sosteniendo un pergamino con el mapa de Italia. Por eso, solicitaron restaurar los rasgos originales, “con el único fin de proteger el lugar de culto y su función espiritual”.

La pintura, parte de una restauración de 2025, fue revisada por la Superintendencia Especial de Roma a petición del ministro de Cultura, Alessandro Giuli, que ordenó una investigación sobre el archivo de la obra original. Mientras tanto, la reacción de Meloni no dejaba de ser humorística, compartiendo la imagen de su supuesto retrato con una única frase: “No, realmente no me parezco a un ángel”.

“Desde un punto de vista normativo, el cuadro podría haber permanecido allí durante cien años, pero ha creado demasiadas divisiones en la iglesia”, comentaba al citado medio el párroco Micheletti. En cambio, el cardenal Reina ha reafirmado el valor espiritual de las imágenes sagradas: “Las imágenes del arte sacro y de la tradición cristiana no pueden ser mal utilizadas ni explotadas, ya que están destinadas exclusivamente a apoyar la vida litúrgica”.

Pintura del ángel que se
Pintura del ángel que se parecía a Giorgia Meloni, cubierta con pintura tras la polémica. (REUTERS/Remo Casilli)

El nuevo rostro será el antiguo

A pesar de la eliminación del rostro, los visitantes siguen llegando a la basílica, algunos con la esperanza de que la polémica imagen “reaparezca”, ha bromeado el propio Valentinetti. El Vicariato concluye su comunicado renovando el compromiso con “una colaboración leal y continua con las instituciones estatales responsables de su protección”.

Ahora, el restaurador deberá volver a pintar el rostro que había originalmente en el fresco, originalmente concebido como un monumento funerario en recuerdo de Humberto II, quien fuera el último rey de Italia. Con el tiempo, la pintura (efectuada en 1985) se había ido deteriorando, razón por la que contrataron a Valentinetti, que decidió reinventar uno de los rostros. Habrá que ver, eso sí, si decide mantener su firma, incluida junto al rostro de Meloni cuando realizó su primera intervención.