"Ojalá no tuviéramos que llevarla": 20 años de la camiseta verde por la escuela pública

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Ana Márquez

Madrid, 7 nov (EFE).- Hace dos décadas, en un taller de serigrafía del madrileño barrio de Vallecas y de una idea de las asociaciones de padres, nacía la icónica camiseta verde con el lema en letras blancas 'Escuela pública de tod@s, para tod@s'; una prenda que sus creadores, además de orgullo, sienten "pena" de que se tenga que seguir utilizando para defender a la pública.

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"El problema es que haya que seguir utilizando la camiseta, no que no se hayan resuelto todas las problemáticas que existían hace veinte años", explica Federico de Dios a EFE, uno de los padres fundadores del movimiento y quien ideó el lema.

La historia comenzó en el curso 2005-2006, cuando asociaciones de madres y padres de alumnos (AMPAS) de distintos colegios del distrito de Vallecas, entre ellas las de Palomeras Bajas, Tirso de Molina y Javier de Miguel, empezaron a coordinarse para denunciar la situación de la enseñanza pública.

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Las familias se sentían "muy vulnerables" ante el avance de la educación concertada y reclamaban centros inclusivos, con diversidad social y participación de toda la comunidad educativa, lo que derivó en diferentes asambleas donde nació la idea de crear una camiseta que "para nada" esperaban que se convirtiera en lo que es hoy: una Marea Verde por la educación pública.

El diseño lo realizó Isidro Pérez, serigrafista del barrio y padre de alumnas, que eligió el verde por su visibilidad y estampó el lema en blanco, y la camiseta comenzó a circular en las movilizaciones vecinales que tuvo una de sus primeras apariciones públicas en los carnavales de Vallecas de 2007.

Durante sus primeros años fue, sobre todo, una seña de identidad del barrio, de Vallecas, pero el salto llegó en 2011 cuando una profesora, Carmen Robles, acudió con la camiseta a realizar unas pruebas de evaluación en un centro concertado y fue expedientada por la Inspección Educativa.

La sanción provocó una ola de solidaridad que multiplicó la difusión de la prenda. Al comienzo del curso 2011-2012, miles de docentes y familias vistieron de verde en las aulas y las calles, en una movilización que acabaría bautizada como la 'Marea Verde' en un clima de ebullición social que corría en paralelo al 15M. .

"Empezaron a pedir camisetas y nos vimos superdesbordados", recuerda De Dios sobre aquellos días, cuando tuvieron que encargar nuevas tiradas para atender la demanda.

Veinte años después, la camiseta ha sido asumida por centros educativos y colectivos que incluso elaboran sus propias versiones y productos para financiar cajas de resistencia. De Dios asegura que quienes impulsaron el movimiento siguen facilitando prendas a colegios e institutos que las solicitan.

"Nos parece maravilloso" que la comunidad educativa haya hecho suyo el símbolo y lo adapte a sus propias iniciativas, asegura

Ya esta venta de camisetas levantó ampollas y la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, llegó a acusar a las plataformas vecinales de lucrarse con la venta de las prendas, amenazando con denuncias ante Hacienda, y el punto álgido de la represión simbólica llegó en las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011, cuando la Junta Electoral de Zona de Madrid prohibió expresamente el uso de la camiseta a miembros de mesas, apoderados e interventores al considerar que contenía connotaciones políticas.

Viente años después y con una huelga indefinida en marcha desde el 14 de octubre de los docentes no universitarios, en las manifestaciones no es difícil encontrar docentes que venden las camisetas, junto a bolsas, sudaderas, chapas, pendientes, colgantes o banderas, con el cartel "para la caja de resistencia" con el fin de poder financiar la huelga al profesorado y mejoras para las alumnos.

La permanencia del "Escuela pública de tod@s, para tod@s" también refleja que las reivindicaciones siguen abiertas. De Dios advierte de que la educación concertada continúa ganando terreno y de que las familias más vulnerables afrontan dificultades para acceder a una enseñanza verdaderamente inclusiva. "Es duro también decir que seguimos un poco igual, si no peor, a veces", apunta.

La camiseta verde ha sobrevivido a sus primeros impulsores, a las sanciones y a los cambios políticos. Para quienes la vieron nacer, el deseo sería que algún día dejara de ser necesaria. Hasta entonces, seguirá siendo mucho más que una prenda: la memoria de una movilización y una reivindicación todavía pendiente. EFE

(Foto)

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