La acampada de Sol cumple un mes en un momento de "reorganización" con el foco en el 11N

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Madrid, 26 oct (EFE).- La acampada en la Puerta del Sol cumple este lunes un mes desde que se instaló en la céntrica plaza madrileña, un aniversario que llega en un momento de "reorganización" de su propia estructura y con el foco puesto en la huelga general del 11 de noviembre, impulsada por el Sindicato de Inquilinas.

Bajo el lema "Ni una Maricarmen más", miles de personas marcharon hace un mes en protesta por el desahucio de Maricarmen -la anciana que tuvo que abandonar su casa de alquiler tras 70 años y que falleció el pasado 7 de octubre- y para reclamar medidas efectivas para frenar la crisis de la vivienda.

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El descontento de muchos ciudadanos durante esa manifestación desembocó en una improvisada acampada en la Puerta del Sol que ha cogido forma hasta convertirse en un espacio planificado y estructurado con calles simbólicas, puestos de atención a los inquilinos, enfermería y puntos de reparto de comida.

Más allá de su impacto en el propio espacio, la presencia de miles de tiendas de campaña en Sol ha tenido un efecto en la política del país: la convocatoria de elecciones por parte del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, después de que decayesen los dos reales decretos en materia de vivienda presentados por el Ejecutivo.

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La respuesta del Sindicato de Inquilinas, organizador de la acampada junto con otros movimientos como la Coordinadora Juvenil Socialista, fue apostar por la huelga general la "única manera de garantizar que se va a responder a lo que el pueblo está pidiendo, gobierne quien gobierne", aseguró su portavoz, Alicia del Río.

Por el momento, ni la convocatoria de elecciones ni la cita para la huelga general han provocado desánimo en los acampados de la Puerta del Sol que, por lo general, aseguran que estarán allí el tiempo necesario hasta que se aborde el problema de la vivienda.

"Nuestra intención es aguantar lo máximo posible (...) Lo que hemos hecho es meter dentro de la acampada a gente que estaba fuera para que tengan la misma seguridad que tienen las tiendas del interior", ha explicado una joven que prefiere no compartir su identidad, tras los rumores que apuntaban a un posible desmontaje.

La joven, que ofrece ayuda en el punto de enfermería de la acampada, ha asegurado a EFE que "hay muy buen ambiente" y "cada dos por tres" se reorganiza su propia configuración, una tesis que la propia acampada ha compartido en su perfil oficial de Instagram, en el que ha indicado que "hay reorganización, no retirada".

Según ha detallado la organización, tal y como ha narrado esta joven, las personas que estaban en calles aledañas, fuera del perímetro, "se han reubicado dentro", lo que "concentra la acampada, no la vacía", además, han reiterado que "no hay ningún anuncio oficial sobre el desmantelamiento de la acampada.

En este sentido, la portavoz de la comisión de comunicación de la acampada, Zaira Pagán, ha asegurado que el campamento se mantiene, aunque se trabaja ya en una "desescalada" que apunta al 11 de noviembre como último día para hacerlo coincidir con la huelga.

Frente a los acampados, en la sede de la Comunidad de Madrid, el Gobierno regional ha echado un pulso a la protesta por la vivienda en el que les ha acusado desde provocar gases tóxicos en la estación de metro del Sol hasta acusaciones, en este caso por parte del Ayuntamiento de Madrid, de tenencia de grandes cuchillos.

La situación ha llevado a la Comunidad de Madrid a pedir, en reiteradas ocasiones, el desmantelamiento de la acampada al ya exdelegado del Gobierno, Francisco Martín, quien presentó su dimisión el pasado domingo, y al que han acusado de inacción.

Además, muchos comerciantes -entre ellos hoteleros y asociaciones empresariales- han alertado sobre los efectos negativos debido a su presencia; los comerciantes de proximidad, por ejemplo, han cifrado en unos 2 millones de euros las pérdidas diarias.

Sin embargo, en estas semanas otros negocios han mostrado su disposición a ofrecer un lugar de descanso, punto de recarga de teléfonos móviles y cualquier imprevisto para los acampados, que han logrado permanecer un mes en la Puerta del Sol a pesar de la lluvia y las amenazas de grupos de la ultraderecha, como la del pasado 12 de octubre. EFE

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