'Su Majestad no recoge el cuarto', una guía para educar a los niños sin sobreprotegerlos

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Sara Corsellas i Nadal

Madrid, 25 oct (EFE).- 'La familia soy yo' es la adaptación de la célebre frase 'El Estado soy yo', atribuida a Luis XIV, que Juan Bautista utiliza en su nuevo libro para reflexionar sobre la paradoja de la crianza actual: padres que, por amor, convierten a sus hijos en pequeños reyes y frenan su autonomía y responsabilidad.

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'Su Majestad no recoge el cuarto. Guía para no criar a un pequeño rey tirano' (Toromítico), es así una invitación a recuperar la confianza para educar, poner límites sin miedo, entender el valor de la frustración y a recordar que no hay que evitar las dificultades a los niños, sino ayudarles a enfrentarlas.

Todo, sin la intención de "culpabilizar a nadie", explica Bautista en una entrevista con EFE, sino dar, con "un toque de humor y mucha ironía", soluciones para "dejar que aprendan, dejar que caigan, dejar que lo intenten y estar ahí siempre, sin robarles el protagonismo, pero sin abandonarlos".

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"Yo soy padre y también me veo muchas veces recogiendo juguetes detrás de mis hijos. Les digo en broma que parecen Luis XIV, el Rey del Sol, que tenía público hasta cuando iba al baño y todo el mundo iba detrás de él", explica el autor, sobre la anécdota que inspiró el título del libro.

Entre la sobreprotección y la autonomía

Bautista, psicopedagogo, maestro y especialista en educación emocional y dificultades de aprendizaje, identifica el primer error en la crianza: la sobreprotección, que asegura que se "justifica" con frases "tan entrañables como peligrosas" como "todavía es pequeño", "ya tendrá tiempo de aprender" o "yo lo hago más rápido".

El problema, señala Bautista, es que este tipo de "amor práctico" no les fortalece, sino que envuelve al niño en una burbuja "tan cálida como limitante" donde el mensaje que recibe no es "te quiero", sino "tú no puedes".

Al otro lado de este modelo está la autonomía impuesta, la independencia a la fuerza o el "empujón bienintencionado" que lanza al niño a tareas para las que aún no está preparado.

"Yo no le puedo decir a mi hijo: 'ponte a nadar', y luego irme. Primero le enseñamos, le apuntamos a clase de natación, y poco a poco le vamos soltando", cuenta Bautista.

Asimismo, subraya que fomentar la autonomía no significa dejar que los niños hagan "lo que quieran", sino ofrecerles opciones limitadas que les permitan sentir que su opinión cuenta, aunque no tengan la última palabra.

"Así les vamos marcando el camino para el momento en el que no estemos delante, sepan tomar una decisión", explica.

Para las familias en las que las "necesidades y apetencias" de los niños ya marcan el ritmo de la vida cotidiana, Bautista aconseja empezar por tareas sencillas, como recoger los juguetes, doblar camisetas, poner la mesa o acostumbrarse a lavarse los dientes sin recordárselo.

"Añadir cosas a la rutina poco a poco para que vayan cogiendo hábitos", señala.

En cuanto al uso de pantallas, Bautista defiende también un equilibrio entre su prohibición y uso excesivo, pues considera que los niños deben aprender a utilizarlas como herramientas, incluida la inteligencia artificial, pero advierte de que recurrir a ellas para mantenerlos entretenidos puede ser un error.

Frente a los extremos, apuesta por enseñarles a convivir con la tecnología sin sustituir otras formas de juego o aprendizaje.

En el libro, Bautista ofrece ejemplos prácticos, como un "Decálogo para lograr autonomía en los hijos (o cómo dejar de atar cordones que no son tuyos)" o "Estrategias de disciplina para reyes en formación", además de casos reales como "Mi hijo se enfada cuando no le prestan algo, pero no presta nada" o "El desafío del calcetín perdido".

Incluso escribe un "Decálogo para destronar con cariño" o un test: "¿Tienes un pequeño rey absoluto en casa?".

El libro, a la venta desde el 13 de octubre, termina con un homenaje a "quienes enseñan con firmeza, escuchan con paciencia y acompañan con afecto y sentido del humor": "los docentes". EFE

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