La víctima del crimen de Alcobendas (Madrid) de 2024 identificó a sus asesinos antes de morir tras recibir una paliza

28/01/2026 Exterior de la sede de la Audiencia Provincial de Madrid, a 28 de enero de 2026, en Madrid (España). El Gobierno creará 69 plazas judiciales en la Comunidad de Madrid en 2026 para reforzar los tribunales de instancia y otros órganos como las audiencias provinciales o el Tribunal Superior de Justicia. Las 69 plazas se repartirán en 64 para tribunales de instancia, 1 en la Audiencia Provincial y 4 en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.
POLITICA 
Ricardo Rubio - Europa Press
28/01/2026 Exterior de la sede de la Audiencia Provincial de Madrid, a 28 de enero de 2026, en Madrid (España). El Gobierno creará 69 plazas judiciales en la Comunidad de Madrid en 2026 para reforzar los tribunales de instancia y otros órganos como las audiencias provinciales o el Tribunal Superior de Justicia. Las 69 plazas se repartirán en 64 para tribunales de instancia, 1 en la Audiencia Provincial y 4 en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. POLITICA Ricardo Rubio - Europa Press
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La víctima del crimen ocurrido el 3 de mayo de 2024 en Alcobendas identificó a sus presuntos asesinos en sus últimos momentos de vida, después de recibir una paliza mortal a base de golpes y patadas que le dejaron tendido en la calle completamente desnudo, salvo por los calcetines.

El juicio contra los dos acusados de los hechos ha arrancado este martes en la Audiencia Provincial de Madrid con la declaración de los agentes de la Policía Nacional que participaron en la investigación y en la detención de los procesados.

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Los supuestos asesinos alegaron tras su detención en el mismo lugar de los hechos que habían agredido al fallecido porque les había robado un teléfono móvil la noche anterior, una versión que la madre de la víctima niega.

La Fiscalía de Madrid solicita 18 años de prisión para cada uno de los dos acusados por un delito de asesinato. El Ministerio Público reclama además una indemnización de 190.000 euros para los familiares de la víctima.

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Durante su declaración en el juicio, el instructor del atestado, perteneciente al Grupo V de Homicidios de la Policía Nacional, ha relatado que los investigadores recibieron un aviso de la Brigada de Policía Judicial, a través de la sala del 091, ante la sospecha de que se había producido un homicidio.

A su llegada a la avenida del doctor Severo Ochoa, los agentes encontraron la zona acordonada y el cuerpo de la víctima, L. G., tendido en el suelo y cubierto con una manta térmica. En el área precintada localizaron diversos efectos, entre ellos un cargador, un teléfono móvil, una revista, una bolsa con manchas de sangre, un mechero y una pequeña bolsa de tabaco de liar.

El instructor ha explicado que, cuando los investigadores llegaron al lugar, los dos sospechosos ya habían sido detenidos por agentes policiales, después de que varios viandantes alertaran de la agresión y presenciaran la paliza.

Según las primeras manifestaciones recogidas, ambos reconocieron haber tenido un problema con la víctima y justificaron la agresión alegando que esta les había sustraído un teléfono móvil la noche anterior.

Sin embargo, la madre del fallecido negó esa versión y aseguró que su hijo había estado con ella la noche previa a los hechos, por lo que sostuvo que no había podido robarles el teléfono en las circunstancias que relataban los acusados.

La víctima, en sus últimos momentos de vida y pese a la gravedad de las lesiones sufridas, llegó a identificar por sus nombres a sus presuntos agresores antes de fallecer. Esta circunstancia permitió señalar a los dos hombres que supuestamente le habían propinado la paliza mortal en la avenida del doctor Severo Ochoa de Alcobendas.

RASTROS BIOLÓGICOS Y SANGRE DE LA VÍCTIMA

Los investigadores también encontraron indicios biológicos que relacionaban a la víctima con los hechos. En una zapatilla de uno de los acusados se localizó sangre de L. G., mientras que en las manos de los investigados se hallaron restos biológicos y sangre, según los datos expuestos sobre la investigación.

La víctima fue encontrada completamente desnuda, a excepción de los calcetines. Uno de los testigos presenciales habría observado cómo los agresores le golpeaban y le quitaban la ropa antes de dejarlo en el lugar. La agresión se produjo después de una discusión relacionada, según la versión de los acusados, con el supuesto robo del teléfono móvil.

UNA PALIZA MORTAL

Según el escrito de acusación de la Fiscalía, los hechos ocurrieron sobre las 13.17 horas del 3 de mayo de 2024, cuando ambos procesados abordaron a la víctima, conocida por ellos, en una calle de Alcobendas.

En ese momento, uno de los acusados, identificado como O. A. P., le agarró del brazo y ambos comenzaron a discutir. Los dos mostraron una actitud "violenta" y "agresiva" hasta que le propinaron un fuerte bofetón que le hizo caer al suelo.

Pese a que la víctima ya no podía defenderse, los procesados, actuando de común acuerdo y con intención de causarle la muerte o siendo conscientes de que podían provocarla, continuaron golpeándole repetidamente con fuertes patadas en la cabeza y el costado.

Tras la agresión, ambos abandonaron el lugar dejando al hombre desnudo en el suelo, aunque fueron sorprendidos y detenidos a escasos metros por agentes de la Policía Nacional, alertados previamente por los testigos.

Como consecuencia de los golpes, L. G. sufrió una rotura traumática del bazo que le provocó un shock hipovolémico hemorrágico y su posterior fallecimiento.

La Fiscalía considera que los hechos constituyen un delito de asesinato y solicita para cada uno de los dos acusados una pena de 18 años de prisión, además de una indemnización de 190.000 euros para los familiares del fallecido en concepto de responsabilidad civil.

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