Cirujanos de la piedra al rescate de la historia en Muriel de Zapardiel (Valladolid)

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Roberto Jiménez

Valladolid, 20 oct (EFE).- Ochocientos años de historia se vinieron al suelo el pasado 12 de enero con el desplome del ábside central de la iglesia parroquial de Muriel de Zapardiel (Valladolid), una joya del románico-mudéjar originaria del siglo XIII que, diez meses después, ha empezado ya su reconstrucción con ladrillos originales y otros llegados desde la cercana villa de Madrigal de las Altas Torres (Ávila).

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Los arquitectos y otros técnicos responsables de la restauración emplearán en un 10 por ciento el ladrillo original, recogido tras el derribo, mientras que el resto llegará desde la vecina villa abulense de Madrigal de las Altas Torres procedente de una empresa especializada en la recuperación y distribución de materiales de obra autóctono como el tradicional ladrillo cocido 'caravista'.

Las obras durarán aproximadamente ocho meses con un presupuesto de 550.000 de euros que en principio asumirá en solitario el arzobispado de Valladolid, aunque no se descarta que otras instituciones financien parte por tratarse de un Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1983 y declarado mucho antes como monumento histórico-artístico.

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El arquitecto Fernando Bonrostro, responsable de la restauración, ha explicado este martes durante una rueda de prensa que la intervención consistirá también, además de en la reconstrucción de un ábside de casi diez metros de altura -dividido en tres pisos con arcos de medio punto alargados-, en la construcción de una cámara de ventilación por la base contra la concentración de humedades desde el suelo.

A ello se añadirá, en el caso de la cubierta que remata el ábside, la instalación de una capa aislante entre el armazón interior y el tejado exterior, para aislar al monumento de las humedades procedentes del agua de lluvia y, en su caso, canalizarla hacia fuera.

En el caso de las paredes, tanto la que da hacia fuera como la que se ve hacia el interior del templo, serán reforzadas en las partes que limitan con los dos ábsides laterales, más pequeños, y que fueron restaurados durante el siglo XVI (el izquierdo) y a lo largo del XX (el derecho).

El hueco existente entre la pared interior y exterior se rellenará con mortero de cal y canto, siguiendo la técnica de los maestros alarifes que entre los siglos XII y XIV, a medida que avanzaba la Reconquista hacia e sur, levantaron estas pequeñas iglesias con materiales de la zona.

Era generalmente de barro cocido, de ahí la fragilidad de este estilo románico-mudéjar, también denominado 'Románico pobre', con una abundante concentración de iglesias dentro de una zona fronteriza entre el sur de la provincia de Valladolid, el norte de Ávila y el noroeste de Segovia, caso de la de Muriel de Zapardiel.

El arquitecto ha esgrimido varias causas concurrentes que en opinión de los técnicos originaron el derribo en la iglesia de La Asunción de Muriel de Zapardiel, un día después de la misa dominical y sin que hubiera que lamentar desgracias personales.

Bonrostro se ha referido a la fragilidad constructiva propia de este tipo de edificaciones, a la existencia de vibraciones en la zona, a restauraciones puntuales durante las últimas décadas, las últimas en 2020-2021, y como factor determinante la humedad procedente de filtraciones y apenas detectada en su gravedad.

El delegado diocesano de Patrimonio, por su parte, Juan Carlos Álvarez, ha destacado la rapidez con que ha actuado en este caso el Arzobispado de Valladolid, desde el principio con el acordonamiento de la zona, recogida material reutilizable, protección de la iglesia y reubicación de su patrimonio histórico-artístico.

Diez meses después, una vez aprobado el proyecto de restauración, han comenzado las obras de reconstrucción. EFE

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