Piden 24 años de cárcel al acusado de estrangular a una mujer en Almería en 2024 y quemar su cuerpo para ocultarlo

Imagen IWRWDYLHR5D5HA2TEQEUG3TUWY
Guardar

La Fiscalía de Almería va a pedir 24 años de prisión para el autor confeso del crimen de Mery, la mujer de 38 años cuyo cadáver calcinado fue encontrado en un paraje de Retamar, en Almería, el 30 de diciembre de 2024 después de que el acusado acabara con su vida empleando una cadena de perro, con la que la habría estrangulado previamente en el interior de un coche.

El procesado, que será enjuiciado mediante un tribunal de jurado, se enfrenta a una petición de 20 años de prisión por un delito de homicidio, cuatro años por un delito de robo con violencia y cuatro meses más por un delito de profanación de cadáver, ya que supuestamente prendió el cuerpo tras arrojarlo en una acequia para intentar ocultarlo.

PUBLICIDAD

En su escrito de acusación provisional, consultado por Europa Press, el Ministerio Público detalla cómo el acusado habría tratado de hacer desaparecer el cuerpo de la mujer antes de dirigirse, al día siguiente de los hechos, a la Comisaría para manifestar que había sido testigo de crimen del crimen, que achacó a un tercero. No obstante, poco después, reconoció su autoría ante los agentes.

La acusación particular que ejerce la familia de la víctima a través de la letrada Mónica Moya eleva a 30 años y cinco meses su petición de prisión: 25 por un delito de asesinato con alevosía, cinco por un delito de robo con violencia y cinco meses de cárcel por un delito de profanación.

PUBLICIDAD

La fiscal apunta que el crimen tuvo lugar en el interior del vehículo que conducía el acusado, con el que ambos se dirigieron hasta las proximidades de un restaurante del barrio de Costacabana. Allí habrían consumido cocaína base; algo que llevarían haciendo desde antes de las 20,00 horas, cuando el acusado la recogió tras haber quedado con ella.

El crimen se habría producido pasadas las 23,00 horas, tras haberse marchado de la zona y haber vuelto ante supuestas discrepancias entre ambos hacia dónde acudir, ya que el acusado habría querido irse a su casa de Retamar y ella a una vivienda en la zona de Las Marinas, de Roquetas de Mar, donde había dejado algunas de sus pertenencias.

Fue en el transcurso de la conversación cuando el acusado, con la intención de "acabar con la vida" de la mujer, habría cogido una cadena metálica de perro de unos 50 centímetros que estaba en la puerta del conductor, la habría ocultado entre sus piernas y la habría estrangulado con ella. La autopsia constató la muerte por "asfixia mecánica".

UN ATAQUE "SÚBITO" Y DE ESPALDAS

La fiscal apunta el ataque "súbito" que el acusado realizó "aprovechando lo angosto del habitáculo del coche" en un momento en el que la víctima "le dio la espalda", lo que habría aprovechado para anudar en torno a su cuello la cadena y tirar lo ella, lo que hizo que la mujer perdiera el conocimiento y, posteriormente, falleciera.

Tras comprobar que la mujer carecía de pulso, el hombre se habría desplazado hasta Retamar y se habría adentrado hasta el Paseo de la Castañeda, deshaciéndose por el camino de las pertenencias de la mujer. Una vez allí, habría arrojado su cuerpo sin vida al paraje. La Fiscalía apunta que, antes de marcharse, se habría llevado 150 euros que la mujer guardaba en uno de sus calcetines.

Acto seguido, el acusado habría conducido hasta el barrio de El Puche, donde habría adquirido más estupefacientes. Tras un rato allí, habría vuelto al paraje donde dejó el cuerpo para "verificar que estaba realmente sin vida" y "ocultar el cuerpo de forma más certera".

En este sentido, habría metido el cuerpo de Mery dentro del coche y lo habría trasladado "unos metros hasta una acequia", donde "lo tapó con basura y objetos" en la zona. Asimismo, y para evitar que fuera descubierto, "lo cubrió con el papel higiénico que llevaba en el coche y con un encendedor, le prendió fuego, quedando totalmente calcinado e irreconocible", según el relato de la Fiscalía.

El acusado compareció sobre las 13,00 horas del día siguiente en la Comisaría, donde contó que había sido testigo de la muerte de una persona; si bien atribuyó en un primer momento la misma a un desconocido que, según él, se encontraba con ellos en el coche.

Fue al llevar a los agentes de la Policía Nacional hasta el lugar donde se había ocultado y quemado el cuerpo de la víctima cuando reconoció haber sido el autor de su muerte, de modo que relató lo ocurrido.

El escrito de acusación apunta que la tarde previa al crimen, la pareja habría adquirido y consumido estupefacientes, de modo que incluso llegó a ser vista por la madre de la víctima, quien les adelantó cien euros por el cobro de un premio de lotería, así como un tercero, que les ayudó a cargar una bicicleta en el maletero.

La fiscal señala que el acusado está diagnosticado de trastornos mentales y del comportamiento debido al consumo de alcohol y estupefacientes, aunque en el momento de los hechos "tenía capacidad para conocer y comprender" lo que hacía sin que se apreciara una "merma" o "anulación" de su voluntad.

El crimen de Mery dio lugar a serie de manifestaciones y concentraciones lideradas por sus familiares y allegados en las que se reclamaba "justicia" a raíz de su muerte, que se pidió que fuera considerada como violencia de género. La instrucción ha descartado una relación sentimental entre la fallecida y el acusado.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD