La ciencia: más cerca de conectar el cerebro con tecnologías cotidianas como el móvil

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Caty Arévalo

Madrid, 18 oct (EFE).- Conectar el cerebro con tecnologías de uso diario como el móvil con objetivos como que una persona ciega sea capaz de ver imágenes puede sonar a ciencia ficción pero no lo es. Es investigación en curso que en apenas una década podría estar en uso en la vida real.

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Así lo prevé uno de los neurocientíficos líderes en este campo de investigación Rajesh Rao (Madras, India, 56 años), codirector del Centro de Neurotecnología de la universidad estadounidense de Washington en una entrevista con EFE celebrada en Madrid donde esta semana ha participado en la V Conferencia Internacional de Inferencia Activa (IWAI).

El encuentro ha reunido a los investigadores que abanderan el estudio de cómo funciona la inteligencia biológica del cerebro para, entre otras cosas, desarrollar una inteligencia artificial (IA) más similar a la humana, en lugar de la IA basada en grandes bases de datos que conocemos hoy día.

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"La anatomía del cerebro se conocía desde hace tiempo, el reto ahora es comprender mejor cómo funciona esta increíble máquina y a partir de ese conocimiento poder generar nuevos tipos de IA de inspiración biológica que no supongan una amenaza para la humanidad", señala.

La aspiración, según el neurocientífico, es que esta nueva IA de inspiración biológica, también conocida como neuro IA, "funcione de manera similar al cerebro humano, entienda las intenciones de las personas y sea capaz de interactuar con ellas y de potenciar sus capacidades".

"Avanzamos hacia la conexión de la mente humana con la inteligencia artificial, con los robots y con otras mentes humanas. Llegará el día en que nuestro cerebro esté conectado a los dispositivos tecnológicos que usamos en el día a día, tabletas, móviles, etc", indica.

La primera parte: la conexión cerebro-máquina (conocida como BCI, del inglés Brain-Computer Interface) no para de dar buenas noticias para mejorar la vida de personas con parálisis o discapacidades.

Gracias a estas interfaces cada día más personas afectadas por parálisis o ictus logran comunicarse mejor con el mundo exterior o mover prótesis; mientras que otras con pérdida visual o auditiva recuperan capacidades perdidas, entre otras aplicaciones.

Los científicos ha creado incluso electrofármacos: implantes que dan órdenes al cerebro para que combata afecciones, como por ejemplo la diabetes, sin necesidad de medicamentos.

El gran reto a salvar es que la mayoría de estos avances requieren un implante cerebral, con las potenciales complicaciones de una cirugía o el rechazo que este procedimiento puede generar en el paciente, explica Rao.

El siguiente paso será "que estas interfaces cerebro ordenador no solo restauren funciones perdidas, sino que potencien las aptitudes del cerebro para que pueda ir más allá de lo que permite las capacidades humanas".

"Aún estamos en fase inicial, pero nos movemos hacia ese camino, que sin duda debe ir acompañado de unas guías éticas por parte de los gobiernos", apunta Rao, quien cree que, "como cualquier otra tecnología de impacto, las interfaces potenciadoras del cerebro serán revolucionarias y peligrosas al mismo tiempo".

¿Cuándo empezaremos a verlas? El científico cree que no más tarde de una década.

Hace unos años Rao y su equipo lograron hacer realidad otro de los grandes sueños de la ciencia: la telepatía.

Su sistema BrainNet logró que un ordenador "leyera la mente de otra persona" y le transmitiera sus intenciones a otra u otras. Dicho de otra forma: logró comunicar a varias personas sin verse ni que entre ellas mediara palabra. Un ordenador decodificó la información del cerebro de una/s persona y la reprodujo en el de otra u otras.

Lo hicieron, además, sin necesidad de implante, utilizando un gorro que recoge la actividad eléctrica del cerebro. Con él en la cabeza, Rao y otro investigador jugaron a un videojuego con un tercer compañero.

Solo dos de ellos, por separado, podían ver la pantalla del videojuego pero no disponían de mandos para ejecutar las acciones. La sonda recogía su actividad cerebral, la mandaba al ordenador, y éste a su vez transmitía las órdenes a una tercera persona para que moviera los mandos sin poder ver la pantalla.

En otros experimentos, han logrado comunicar 'telepáticamente', vía ordenador, a una decena de personas.

"De momento hemos logrado comunicar mensajes simples, ahora queremos mejorar el sistema para ser capaces de trasmitir pensamientos complejos entre las personas", concluye.EFE

(Foto)

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