España necesita septuplicar las donaciones de plasma para dejar de depender de EEUU

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Madrid, 7 oct (EFE).- Sólo una cuarta parte de las unidades de plasma utilizadas en nuestro país procede de donantes españoles y la gran mayoría siguen siendo exportadas de Estados Unidos, una cifra "preocupante" en un contexto en el que la demanda crece más de un 8 % cada año.

Para alcanzar la autosuficiencia, en España, donde el año pasado se trasfundió una unidad de plasma cada 5 minutos y usó una cada minuto y medio para generar medicamentos hemoderivados, requeriría unas 2.600 plasmaféresis (donaciones de plasma) al día, siete veces más de las actuales.

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Así, y a diferencia de la donación de sangre, en la que España es autosuficiente desde hace más de 30 años, en plasma no alcanza ni la cuarta parte de las necesidades diarias, ha alertado la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) con motivo de la Semana Internacional de Concienciación sobre el Plasma.

Como todos los componentes de la sangre, el plasma no puede fabricarse de forma industrial, sino que depende exclusivamente de la donación humana; se obtiene a partir de la sangre tras centrifugación de una donación normal, pero también puede conseguirse con aféresis, un procedimiento en el que se devuelven al donante los componentes no utilizados.

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Gracias al primer método se logran 250 centímetros cúbicos de plasma, con el segundo se elevan a 600; en este sentido, Hematología trabaja no sólo para aumentar el número de donaciones, también para reducir el consumo de plasma, optimizando su uso en entorno clínico y buscando alternativas a este derivado, que ahora mismo no existen.

"Los hemoderivados plasmáticos -abunda José Antonio García Erce, director del Banco de Sangre y Tejidos de Navarra y vocal de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH)- solamente pueden provenir de donación humana a partir del plasma de los donantes y según los datos de 2025, sólo el 25 % de la inmunoglobulina que usamos en España procede de donantes españoles, el resto tenemos que importarlo y llega sobre todo de Estados Unidos".

El plasma de uso clínico, el transfusional, se usa principalmente para el tratamiento de coagulopatías, trastornos hemorrágicos, traumas, grandes cirugías o en pacientes con quemaduras graves, y el resto es empleado para obtener una veintena de proteínas diferentes que no pueden fabricarse de forma industrial y proceden únicamente de donantes humanos.

Sin embargo, "en España, apenas cinco o seis de estas proteínas proceden de donantes españoles. El resto tenemos que importarlas", advierte el experto.

Las proteínas derivadas del plasma tienen como destino la fabricación de medicamentos para pacientes con algún trastorno genético congénito y otros con inmunodeficiencias adquiridas, grupo en el que se incluyen pacientes trasplantados o aquellos sometidos a terapias celulares o nuevos tratamientos oncológicos.

A ellos se suman los que sufren enfermedades autoinmunes, que "han experimentado un importante crecimiento después de la covid".

Las inmunoglobulinas son una de las opciones terapéuticas existentes para regular o modular la reacción de los anticuerpos en patologías como el síndrome de Guillain-Barré, miastenia gravis y otras enfermedades neurológicas.

Por todo ello preocupa a la SEHH la falta de autosuficiencia española, más aún en este contexto de crecimiento de la demanda -de hasta un 8 % al año- por la multiplicación de las terapias celulares y de las patologías de carácter autoinmune derivadas de la covid-19. EFE

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