Primeras Miradas, el taller de foto analógica que revela otro futuro para chicos de Angola

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María Ruiz

Granada, 29 sep (EFE).- Una imagen en redes sociales fue la semilla del proyecto 'Primeras Miradas', una iniciativa andaluza que desde 2024 ofrece talleres de fotografía a niños y adolescentes de una aldea de Angola que inmortalizan su realidad para cambiarla, ya que sus instantáneas se venden para costear su educación.

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La ONG Mundo Orenda publicó en sus redes la imagen de un niño con una cámara fotográfica hecha de barro y, sin querer, inspiró así un proyecto que ha transformado la vida de jóvenes y adolescentes de Camizungo, una aldea de Angola: 'Primeras Miradas'.

Noelia G. León y Anne-Laure Kesteman son dos fotógrafas de trayectoria consolidada que vieron esa imagen y decidieron transformar aquella cámara en una real para regalar a los chavales angoleños la oportunidad de inmortalizar su manera de ver el mundo.

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En un mundo digital y retratadísimo en el que cualquier móvil puede hacer fotografías de alta calidad, el proyecto 'Primeras Miradas' ha apostado por lo analógico y ha regalado a los jóvenes con inquietudes artísticas de la aldea un lenguaje nuevo con el que contar sus historias.

"Llevamos todo el material allí para desarrollar los talleres, una aventura que comenzó con cinco jóvenes", explica a EFE Kesteman mientras monta una exposición en Granada con las imágenes que salieron de aquellos primeros carretes.

Las dos fotógrafas han seleccionado parte de las imágenes que desde 2024 han tomado chicos como Fausto, María, Tina y Batinho para enseñar a Europa una forma de inmortalizar África alejada de tópicos.

"Hemos seleccionado algunas fotografías que ponemos a la venta para recaudar fondos y que ellos puedan financiar sus estudios", añade Kesteman, que recalca que este proyecto ha contado con el apoyo de empresas y agrupaciones de fotógrafos analógicos, los encargados de donar el material.

Aquella colecta de cámaras y películas para acercar una disciplina artística a una distante aldea angoleña se transforma desde este miércoles en una exposición en la sede de Afogra de Granada, una oportunidad para comprar arte y sembrar futuro.

Lejos de los tópicos de animales salvajes o paisajes impactantes, el grupo de jóvenes del proyecto inmortaliza el día a día de sus calles para presentar al mundo otra manera de mirar Angola, una llena de color, de niños descalzos, de sonrisas y, también, de dolor.

Ese juego de encuadres y perspectivas elimina los 5.500 kilómetros de distancia entre Angola y Andalucía para traer otros azules, barcas que esperan un día de buena faena, un campo de fútbol desierto o un escritorio con todo por hacer.

Una cámara analógica, un carrete, el tempo de no ver al instante qué estás captando y la sensibilidad artística de los chavales les ha revelado un nuevo futuro, ya que la venta de estas fotografías, en la exposición o desde la web de la ONG Mundo Orenda, les permite pagar sus estudios universitarios o de formación profesional.

Kesteman explica que la fotografía ha regalado a los participantes de estos talleres otra forma de ver el mundo y, especialmente, otro lenguaje para hablar de su día a día, de una realidad que intentan mejorar lejos de filtros o retoques.

Y así, un puñado de cámaras analógicas con películas que tardan meses en positivarse acercan otra realidad, desde otra mirada, y revelan un futuro mejor para sus autores. EFE

mro/fs/ros

(Foto) (Vídeo)

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