El auge de la escalada en España, un fenómeno social

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Julia López

Madrid, 25 sep (EFE).- La escalada ha dejado de ser un deporte minoritario para convertirse en el deporte de moda en España, donde han aumentado los rocódromos casi un 50 % en tres años y el número de federados ha crecido un 41 % en la última década.

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Este deporte, tradicionalmente de nicho, se ha convertido en “la nueva alternativa al gimnasio”, según Raúl Calleja, director de SporCities Expo & Summit, la plataforma profesional de referencia del sur de Europa en infraestructuras deportivas.

Tanto la escalada urbana 'indoor' como la de montaña están de moda en nuestro país, que ya suma más de 220 rocódromos comerciales y confirman la tendencia, especialmente entre los más jóvenes, hacia esta práctica deportiva. De 160 centros en 2023 a cerca de 240 este 2026.

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El crecimiento federativo también es una realidad una década después, que ha pasado de 203.860 licencias en 2015 a las 287.536 en la actualidad.

Un 36,6 % de esas licencias pertenecen a mujeres.

Este auge ha convertido a la escalada en una fuente de negocio y el mercado español se estima en unos 85 millones de euros aproximadamente.

“Es un salto importantísimo, un fenómeno como hacía tiempo que no vivíamos en ningún deporte de estas características”, cuenta Calleja sobre el deporte invitado a SportCities Expo & Summit 2026, que se celebrará en Valladolid el 21 y 22 de octubre.

“Se ha generado un nuevo ecosistema urbano que ha facilitado su práctica y disparado su consumo. Ya no hace falta desplazarse a la montaña y ser un experto para practicarla”, añadió.

La escalada debutó como deporte olímpico en Tokio 2020, cuando participaron 40 escaladores de todo el mundo y el español Alberto Ginés conquistó la medalla de oro.

En los próximos Juegos, en Los Ángeles 2028, hay previstas 76 plazas y se profundizará en la especialización entre escalada en ‘boulder (en bloque)’ y en ‘lead’.

En cuanto a la práctica amateur, la vía del ‘boulder’ se ha convertido en el principal acceso a la escalada urbana, ya que “requiere menos aprendizaje técnico inicial, permite sesiones cortas y encaja con un modelo de ocio más social, flexible y próximo al gimnasio tradicional”, analiza Calleja.

Esta modalidad de escalada se practica a poca altura y sin cuerda ni arnés sobre bloques de roca en paredes normalmente de unos 4-5 metros, con colchonetas gruesas en el suelo para amortiguar las caídas.

“Atrae perfiles que van más allá del escalador convencional, como jóvenes, familias y usuarios procedentes del 'fitness' o el ocio activo que buscan alternativas más divertidas, diferentes y apasionantes”, explica el director de SportCities.

De los 220 rocódromos, 52 están situados en las principales ciudades de España, con especial presencia en Madrid (18) y Barcelona (11). Sin embargo, el auge de este deporte también ha servido para activar la economía en pequeños municipios que ofrecen “escenarios ideales” para practicar escalada.

Margalef (Tarragona), Rodellar (Huesca) o El Chorro (Málaga), núcleos con pequeña población, se han convertido en una referencia nacional e internacional para el turismo deportivo y de naturaleza.

“La llegada de escaladores repercute en alojamientos, restauración, comercio, guías y empresas de turismo activo”, analiza Calleja y asegura que este deporte “puede convertirse en un activo económico y turístico muy relevante para pequeños municipios y zonas rurales, siempre que ese crecimiento se acompañe de una gestión que proteja el entorno”. EFE

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