Gabilondo y Bretos alertan de que la polarización alimenta las agresiones a periodistas

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Raquel de Blas

Madrid, 20 sep (EFE).- Iñaki Gabilondo y Aimar Bretos han advertido de que el señalamiento, el acoso y las agresiones a periodistas responden a un deterioro creciente del debate público, alimentado por prejuicios políticos "cada vez más cerrados", y han defendido la necesidad de preservar medios y profesionales como espacios de información fiable frente al ruido y la desinformación.

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Lo han hecho en una entrevista con EFE con motivo del 40 aniversario de 'Hoy por Hoy' y unos días antes de emitir un programa especial desde el Teatro Gran Vía de Madrid para celebrar estas cuatro décadas del espacio que aquel 22 de septiembre de 1986 arrancó Gabilondo en la Cadena Ser y que desde esta temporada dirige Bretos.

Ambos periodistas han reaccionado al manifiesto conjunto promovido recientemente por asociaciones profesionales, sindicatos y colegios de periodistas para pedir el fin del hostigamiento y las agresiones contra quienes informan.

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"Esto demuestra que hay una enfermedad clara que crece", ha opinado el veterano informador, mientras Bretos ha calificado de "salvaje" que se intimide o ataque a reporteros durante el ejercicio de su trabajo. "Hay gente a la que le ponen nerviosa los micrófonos", ha afirmado.

Bretos (San Sebastián, 1986) ha censurado la contradicción de impedir que un reportero cuente lo que sucede y, posteriormente, acusar a los medios de no informar. "No puede ser que usted intente pegarme, intente hacer que no lo cuente, para después decir que los medios no lo cuentan", ha criticado.

Citando la frase de Albert Einstein de que "es más fácil disolver el átomo que disolver un prejuicio", Gabilondo ha relacionado esas agresiones con la proliferación de posiciones que "se han ido encalleciendo más y más hasta hacer círculos cerrados de prejuicios casi innacesibles".

Los dos periodistas han defendido que medios y profesionales deben estar sometidos a crítica, incluida "la más dura", pero han distinguido esa exigencia democrática del ataque personal, el hostigamiento y la violencia. Ambos han situado el límite cuando se "ataca a la persona" y se entra en "el terreno de la violencia".

Para el actual director de 'Hoy por Hoy' esa barrera se ha traspasado "de forma muy clara" en los últimos años a raíz de que Vox "haya normalizado" prácticas de señalamiento con campañas en las que, según ha dicho, se ha representado a la Ser arrojada a una papelera o a periodistas de esta emisora con una careta de payaso.

"Si hay una fuerza política con mucho peso parlamentario que da por bueno eso en sus tácticas comunicativas y propagandísticas, eso después llueve hacia abajo y llueve hacia la sociedad", ha dicho.

Gabilondo (San sebastián, 1942) ha atribuido esta escalada a una competición política marcada por la "obsesión por ganar un metro en la batalla política" antes de la siguiente cita electoral. Esa dinámica, ha advertido, lleva a radicalizar la conversación pública y dificulta que alguien ejerza un papel moderador.

"No se pueden enfriar" las tensiones, ha lamentado, porque "forma parte de una histeria absolutamente enloquecida con muy difícil control".

El que fuera director de 'Hoy por Hoy' durante dos décadas ha rechazado que su análisis sea pesimista. "Estoy expresando lo que veo", ha explicado, aunque ha reconocido que no ve a "nadie tratando de neutralizar" la espiral de polarización.

Gabilondo ha defendido que el periodismo debe asumir que las noticias falsas, la manipulación y las campañas de intoxicación "han llegado para quedarse" en un ecosistema digital atravesado "por millones de señales mezcladas, las decentes, las indecentes, las verdaderas, las falsas y las intencionadamente falsas".

Ante ese escenario, ha instado a los periodistas jóvenes a construir "territorios de decencia": "El periodismo está todo lleno de basura y seguirá estando lleno de basura y nuestro oficio consiste en construir unidades de decencia ahí", ha afirmado. Para él, la clave reside en la vocación de hacer bien el trabajo, actuar con corrección y "jugar limpio".

Según ha explicado, el principal objetivo al lanzar 'Hoy por Hoy' en 1986 fue ayudar a entender una España en plena transformación. La Ser no disponía entonces de una programación matinal en cadena y sus principales emisoras mantenían parrillas distintas. Frente al modelo de "gran espectáculo" radiofónico que encarnaba Luis del Olmo, el nuevo espacio nació con una voluntad informativa: tratar de interpretar los grandes cambios sociales de la época.

Ha advertido contra la nostalgia por el periodismo de los años ochenta y noventa, y aunque echa de menos que entonces hubiera "mayor posibilidad" de que una entrevista generase "respuestas inesperadas", ha recordado que fueron "tiempos borrascosos y difíciles" y ha evitado idealizarlos.

Bretos, que dirige el mítico programa después de su etapa al frente de 'Hora 25', ha asegurado que no pretende reproducir la voz ni el estilo de quienes condujeron antes este espacio y ha defendido que cada etapa debe dirigirse a la sociedad de su tiempo: "Pensamos el programa de hoy pero mirando ya mañana y sería absurdo intentar imitar a nadie".

Una idea que ha respaldado Gabilondo al señalar que resulta imposible sostener una personalidad impostada durante más de seis horas diarias ante millones de oyentes. "A lo mejor cuela una semana", ha bromeado, pero la audiencia acaba "calando" al comunicador "hasta el último rincón".

Bretos ha definido 'Hoy por Hoy' como un "asidero" para el oyente: un lugar al que acudir, sentirse "en casa" y saber que "lo que escucha es verdad". "Que sepa que aquí lo que va a encontrar es bueno y no le damos pescado podrido", ha resumido.

En el balance de sus tres primeras semanas, ha bromeado con la duración de una emisión de seis horas y media y ha reprochado a Gabilondo no haberle advertido. "Ya estás pataleando y estás en el primer metro de la maratón", le ha respondido su antecesor. EFE

(Foto) (Vídeo)

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