La Caja de las Letras del Cervantes recibe el legado póstumo de Luis Eduardo Aute

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Madrid, 15 sep (EFE).- La Caja de las Letras del Instituto Cervantes ha recibido este martes el legado póstumo del cantautor, poeta y artista plástico Luis Eduardo Aute, que falleció en 2020, de la mano de su hijo Miguel Aute, que ha sido el encargado de depositar en la consigna 991 varios objetos muestra de su extensa y variada obra.

El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, ha recordado en la sede de la institución al cantautor como "un ejemplo de ese diálogo que permite que las disciplinas se relacionen entre entre sí y se reúnan bajo la palabra arte".

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"Él representó también un diálogo de identidades, como ocurría en su propia memoria, al pensar en la Barcelona de su padre, en la Andalucía y la Valencia de sus abuelos, en el Madrid que él habitó o en el sol de Manila, luz bajo la que nació también el tagalo", ha rememorado.

Miguel Aute ha querido agradecer este "generoso acto", pero también ha comentado que les ha costado mucho decidir qué meter en la caja y ha bromeado: "Estamos muy orgullosos de poder dejar aquí el legado para que se conserve por los siglos de los siglos hasta que nos mate la inteligencia artificial".

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Entre los elementos escogidos destacan la película de animación 'Un perro llamado dolor', que junto a la caja recopilatoria 'El memorable cuerpo' -donde se encuentran algunas de sus mejores canciones y también reúne su obra poética y plástica- se van quedar en la biblioteca del Instituto Cervantes para su consulta pública dado que no caben en la consigna adjudicada.

Según el hijo del cantautor, el largometraje es "uno de sus grandes hitos", que dibujó él exclusivamente y que describe como "una auténtica bestia de la animación experimental".

También se ha guardado en la caja una recopilación de algunos de sus poemas, a falta de 'El sexto animal', uno de sus últimos trabajos poéticos publicado en 2016, y 'Animales séptimos', que verá la luz dentro de poco, asegura su hijo, en primavera del año que viene con la editorial Espasa.

Además, se han incluido uno de los discos que se autoeditó él mismo para recuperar su obra, así como un catálogo de su obra plástica, sobre todo óleos: "El ojito derecho de las disciplinas de mi padre era la pintura y pues no podía faltar".

En cuanto a objetos, se han depositado uno de sus lápices que utilizaba para para dibujar, para escribir y "para todo, (pero) sobre todo para dibujar"; una pequeña paletilla, que representa su faceta de escultor, y un tubo de pintura.

Otro de los elementos seleccionado ha sido la figura de una elefanta, con un pequeño elefantito en su interior, en una muestra de lo que fue la gran colección de Aute, generada en parte porque "un día se le ocurrió a alguien regalarle un elefantito y le gustó mucho y a partir de ahí se corrió la voz y todo el mundo se los regalaba", ha bromeado su hijo.

Además, ha querido conservar en la consigna una de sus pipas, ya que fumaba "mucho cuando cuando escribía, componía, pintaba" y, en sus intentos de perder este hábito, la mordía. En concreto, la pipa escogida tiene una mano esculpida en la madera.

Por último, a este legado se ha añadido una foto de Aute junto a su perra, "el amor de su vida y que también falleció al año siguiente"; dos "poemigas", es decir, piezas poéticas muy breves, concebidas como "migas poéticas", escritas a mano; uno de sus dibujos y un manuscrito.

De las dos llaves que contiene la caja es costumbre que una se la quede la institución y otra el dueño que, en este caso, será Miguel Aute, en representación de su padre.

Tras el acto, se han pronunciado algunas palabras en homenaje al cantautor, en un evento en el que también ha asistido la cantante Massiel y ha tenido lugar una actuación por parte del cantaor flamenco José Mercé que han interpretado una de las canciones más conocidas de Aute, 'Al alba', y otra previamente grabada por Rozalén en la que ha cantado 'La belleza'. EFE

(foto) (vídeo)

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