Garbajosa, veinte años después del oro del Mundial: “Íbamos de confianza hasta las cejas”

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Carlos Pérez Gil

Madrid, 3 sep (EFE).- El presidente de FIBA Europa, Jorge Garbajosa, fue uno de los artífices de que la selección española, capitaneada por Pau Gasol, se colgara por primera vez el oro en un Mundial de baloncesto en 2006 en Japón, un hito que marcó un antes y un después en el deporte español.

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En una entrevista con EFE, Garbajosa, de 48 años, rememora el éxito logrado por el combinado entonces dirigido por José Vicente 'Pepu' Hernández y el triunfo sobre Grecia en la final (70-47), del que se cumplen dos décadas este jueves.

El ala-pívot de equipos como Unicaja, Real Madrid o Toronto Raptors, que ha participado en un reportaje de Movistar + sobre aquella gesta, la atribuye, además de a la calidad del equipo, a que los jugadores iban “de confianza hasta las cejas” y a que entre ellos había una relación humana muy estrecha.

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Pregunta (P.). ¿Qué recuerdos le trae aquel título?

Respuesta (R.). La gente lo recuerda con cariño. Recuerdo cuando mi padre me despertó a las tres de la mañana para ver la final olímpica de 1984 (plata de España) y lo tengo como súper mitificado. Pensar que alguien puede tener esa final o esa semifinal mitificadas te pone un poco la piel de gallina.

P. ¿El oro de 2006 es el mayor éxito del baloncesto español?

R. La plata del 84 en Los Ángeles tuvo mucho valor. Significó mucho, no sólo para el baloncesto, sino para el deporte y para el país. En 2019, volvimos a ser campeones (mundiales). Las chicas no paran de conseguir éxitos. Quizá por el momento, puesto que fue el primer campeonato que se daba íntegro en una cadena de televisión. Tuvo un significado especial. Se fue de las manos.

P. ¿Qué supuso para el deporte español?

R. Sabías que había cierta ilusión, pero no éramos conscientes de lo que significó después. Fue un espaldarazo para el deporte español. El complejo de que jugamos como nunca y perdemos como siempre, la barrera de los cuartos de final… Demostramos que era una barrera mental y no física, que si nos lo proponíamos podíamos ganar a cualquiera, como con los Mundiales de fútbol, los de balonmano y los demás éxitos deportivos de este país que tan orgullosos nos hacen sentir a todos.

P. También fue el cómo ganó el equipo y la unión que había..

R. Veinte años después, seguimos en contacto todos. Vas a Barcelona y llamas a Juanqui (Juan Carlos Navarro) o a Álex (Mumbrú). Vamos de vacaciones y nos juntamos dos o tres familias para ir juntos de vacaciones... Todos seguimos más o menos en el mundo del baloncesto. Sólo por llevarte bien tú no ganas un Mundial. Pero si te llevas bien, ayuda mucho a ganar el Mundial y se disfruta mucho más.

P. Muchos de ustedes siguen ligados al baloncesto en cargos de responsabilidad, lo que no es habitual...

R. No es habitual. Eso, aparte de ser un orgullazo y ser un caso bastante especial, también es una gozada, porque nos permite seguir en contacto. Apetece verse, tenemos muchos temas en común. Es una maravilla, es un grupo que no se deshace. Es especial, muy bonito.

P. Un oro y sin que Pau Gasol (lesionado en la semifinal contra Argentina) jugara la final.

R. Se demostraron dos cosas. Una, para Pau, que sin jugar la final puedes ser MVP, imagínate la animalada que hizo antes, y a la vez, que sin él, se podía ganar a una selección como Grecia con una gran equipo. Y se les ganó bien. Íbamos de confianza hasta las cejas.

P. Además del oro, ¿con qué momentos se queda?

R. Cuando Gasol cayó lesionado, estábamos todos en el hotel sin saber qué tenía y al conocer la noticia, fue un mazazo deportivo y casi más personal. Apareció Álex y dice: este equipo si compite y si gana es desde la risa. Y empezamos con las bromas de echar a Pau por el ascensor y 1.500 cosas más que no se pueden contar, que pasaron en una habitación. Y, de repente, el equipo se fue a la cama riendo. Y cuando este equipo se levanta riendo, el rival tiene un problema.

P. Veinte años después, ¿cómo ve el baloncesto español?

R. No puedes ver el baloncesto español aislado del resto de Europa y del mundo. Y el mejor ejemplo es el último Eurobasket. Aparecieron Finlandia, Suecia, Georgia, Portugal... El baloncesto ha cambiado mucho. Las ventanas (de selecciones) son muy complicadas para cualquier equipo. No se puede mirar el baloncesto de hoy con los ojos de antes. Esto ha evolucionado mucho y España en concreto, para un progreso generacional que no es fácil.

P. ¿Qué futuro le presagia a esta nueva hornada?

R. Es una generación potentísima, pero necesita un tiempo. No puedes dejar de estar en los grandes campeonatos porque eres España. Y a la vez, tienes que dar margen para que una generación que aspira a todo, como ha demostrado en categorías inferiores, se desarrolle. Esos equilibrios no son fáciles. Por plantilla, tiene que estar en el Mundial, pero la competitividad en Europa hace que no sea fácil para nadie.

P. ¿Cómo ve el baloncesto femenino y su papel en el Mundial?

R. El baloncesto femenino en España es un caso de estudio. Ahora tiene muchísima más repercusión, también porque la sociedad ha cambiado para muy bien en este caso. España es súper competitiva y es la referencia europea, junto con Francia y Bélgica. No es casualidad. Es el deporte español con más distancias femeninas. Su momento es ya, porque están preparadísimas. EFE

(vídeo)

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