San Fernando de Henares (Madrid), 2 sep (EFE).- Dos agentes de la Policía Nacional han sido condenados por acoso laboral y sexual a una agente en la embajada española en Argelia, aunque no entrarán en la cárcel tras llegar a un acuerdo en el que reconocen los hechos, incluido un delito de agresión sexual, e indemnzar a su víctima con 40.000 euros.
Uno de los agentes ha sido condenado a seis meses de cárcel por acoso laboral y lesiones y el otro a un año y medio de prisión por esos dos delitos y otro de agresión sexual, por lo que ninguno tendrá que ingresar en prisión.
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El fiscal, que inicialmente pedía para ellos seis años y nueve años de prisión, respectivamente, ha comunicado el acuerdo de conformidad alcanzado al inicio de este juicio programado este miércoles en la Audiencia Nacional.
Tras el acuerdo alcanzado, se ha rebajado la pena, para lo que se ha tenido en cuenta el reconocimiento tardío de los hechos y la reparación del daño, por los 40.000 euros con los que indemnizarán a la agente, que por lo ocurrido sufre un trastorno de adaptación con ansiedad persistente. Inicialmente el fiscal pidió una indemnización de 25.000 euros,
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Ambos acusados han reconocido los hechos de los que estaban acusados y las penas impuestas, al ser preguntados por el presidente del tribunal.
Reconocen el relato de la Fiscalía, que narra comentarios soeces a la agente en encuentros sociales o ante la negativa de tomar copas o dos episodios en los que la agente fue inmovilizada por uno de los condenados.
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Es lo que ocurrió tras una comida con compañeros, cuando la agente fue inmovilizada contra una pared "con intención libidinosa" por uno de los condenados, que le dijo frases obscenas. Cuando pidió ayuda al otro condenado éste replicó: "yo en temas de abusos no me meto, vosotros sabréis".
En otra ocasión, en una cafetería, el condenado volvió a pegar su al de la agente tras decirle que cuando quisiera la ponía "a cuatro patas" y un compañero tuvo que separarle, lo que provocó comportamientos agresivos e insultos de "hija de puta, piojosa" hacia la policía.
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La policía optó entonces por aislarse y recibió insultos. En mayo de 2023 se produjo otro "asedio" en un establecimiento de hostelería, que llevó a que la policía argelina elaborase un informe que dio lugar a una información reservada contra los acusados.
Entonces la policía empezó a ser censurada por conductas normales, a tener asignados los puestos más incómodos de forma más frecuente que el resto o fue obligada a regresar de unas vacaciones autorizadas. También hubo gestos que le provocaron temor.
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Uno de los acusados era el jefe del equipo y superior jerárquico del resto, pero según la Fiscalía "mostró siempre una actitud totalmente pasiva y complaciente ante estos hechos".
Cuando puso en conocimiento de los superiores lo sucedido, los acusados fueron cesados de sus destinos y les abrieron expedientes disciplinarios. Ahora, la condena a ambos se trasladará a efecto de estos expedientes, que no están resueltos. EFE
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