Cid de María logró salir a hombros en su alternativa junto a Castella y Ginés Marín

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Sacedón (Guadalajara), 29 ago (EFE).- La terna integrada por Castella, Ginés Marín y el toricantano Cid de María sale a hombros a plaza llena en Sacedón (Guadalajara) con una cuajada corrida de Salvador Gavira, de juego desigual, y un toro premiado generosamente con la vuelta al ruedo.

La tarde de Sacedón ofrecía, a priori, varios motivos de interés. El primero de ellos, suponer la alternativa de un nuevo matador de toros, alcarreño para más señas, que iniciaba su carrera en el disputado y estrecho escalafón superior.

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Y otro el tener la oportunidad de ver torear a Ginés Marín, este año un torero orillado pero que torea, o puede hacerlo, como los mejores. Sin olvidar la inclusión de una figura del toreo como Sebastián Castella, que se presentaba en esta plaza de pueblo. Preciosa y de gran encanto, pero de pueblo.

Todo ello tuvo su reflejo en la magnífica entrada que registró el centenario coso alcarreño, con lleno en sus tendidos. De hecho, el festejo dio comienzo con ocho minutos de retraso por la acumulación de público accediendo al recinto.

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Fue una lástima que el toro de la alternativa no diera opción alguna de lucimiento a Cid de María, desentendido y desrazado por completo el astado de Salvador Gavira. Sin embargo se pudo desquitar en el último.

A pesar de lo que pudiera indicar que el de Yunquera de Henares iniciara de rodillas tanto de capote como se muleta, en su quehacer al sexto De María anduvo templado y suave ante el enclasado toro de Gavira, muy justito de empuje.

El nuevo matador de toros apretó pero sin perder los papeles ni reclamar el aplauso de sus paisanos burdamente. El epílogo por bernadinas y el gran espadazo supusieron el empujón necesario para la petición y concesión de las dos orejas, a pesar de la tardanza en doblar de un ejemplar al que se concedió una generosa vuelta al ruedo.

A Castella le correspondió un primer oponente noble, soso y manejable, y ante él el francés anduvo sobrado y pausado, destacando dos trincherazos y un cambio de mano iniciales, además de la contundente estocada que empujó para la concesión de las dos orejas.

En el cuarto, tras un poderoso recibo a la verónica, el de Béziers instrumentó una faena medida, templada, firme y con momentos de relieve con las dos manos. Y todo ello ante un buen toro de Gavira; más aún si lo comparamos con sus hermanos. No obstante, Castella pinchó, quedando el premio otorgado en singular.

Ginés Marín tapó algunos defectos del tercero, falto de celo y entrega, dejándosela en la cara para ligar, ajustando alturas y trazo de los muletazos, en una faena técnicamente compleja y rica, adornada con torería ocasional y rubricada con gran estocada.

Por su parte el rajado quinto terminó yendo tras la muleta de un decidido Ginés Marín que no se achicó ante la poco halagüeña condición de su antagonista en los primeros tercios, descastada y huidiza. El extremeño -aunque nacido en Jerez- sacó agua meritoriamente de un pozo de escasa profundidad y se ganó también el derecho a salir a hombros cortando otra oreja.

FICHA: Plaza de toros de Sacedón (Guadalajara). Corrida de toros. Lleno de "No hay billetes".

Se lidiaron seis toros de Salvador Gavira García, bien presentados. Primero muy deslucido. Segundo y tercero manejables y sosos. Bueno el cuarto. Quinto complejo. Enclasado el sexto, premiado con la vuelta al ruedo, de nombre Tomatero, número 11.

Sebastián Castella (de azul marino y oro): estocada entera arriba (dos orejas); pinchazo, pinchazo hondo y descabello (oreja).

Ginés Marín (de azul marino y oro): estocada entera desprendida (oreja); media arriba perpendicular (oreja con aviso).

Cid de María, que tomaba la alternativa (de azul pálido y oro): dos pinchazos y estocada casi entera desprendida y perpendicular (ovación); estocada entera arriba y descabello (dos orejas tras aviso).

Cid de María tomó la alternativa con el toro Alomador, número 25, negro bragado.

Los tres toreros salieron a hombros. EFE

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