La familia Parada mantiene viva la magia del circo tradicional en la España rural

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Aníbal de la Beldad

Piedrabuena (Ciudad Real), 27 ago (EFE).- Desde hace varias generaciones el Circo de los Hermanos Parada lleva su espectáculo de trapecistas, equilibristas, malabaristas, magos y cómicos a muchas zonas rurales, a pequeñas y medianas localidades en las que se sienten queridos y donde mantienen un vínculo especial con los vecinos.

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La compañía, dirigida actualmente por Esperanza Parada, miembro de la cuarta generación de artistas circenses, comenzó este verano su gira a principios de junio y tiene previsto finalizarla a mediados de septiembre.

La historia de los Hermanos Parada encuentra sus raíces en una familia dedicada al circo desde hace décadas, según explica a EFE Esperanza, quien recuerda que sus antepasados eran artistas de origen italiano que se asentaron en Madrid y fueron los que comenzaron a trasmitir la vocación circense de generación a generación, "puesto que todos nosotros hemos nacido aquí, en el circo".

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La familia, que se ha ido diversificando con el paso de las generaciones, actualmente tiene varias compañías vinculadas a los Hermanos Parada, aunque todas mantienen ese apellido como raíz común.

Esperanza Parada dirige hoy su propio circo, junto a su hermano y sus padres, mientras otros miembros de la familia cuentan también con sus propias compañías.

Durante su estancia en Piedrabuena, un municipio de algo más de 4.000 vecinos la provincia de Ciudad Real, Esperanza Parada explica que la evolución en su circo en los últimos años ha llegado sobre todo a los medios para transportar y montar el espectáculo, pero no tanto a su esencia artística.

"Las antiguas carretas y desplazamientos han dado paso a caravanas equipadas como viviendas, escenarios sobre remolques y sistemas de montaje más rápidos, pero nosotros hemos querido y apostado por mantener los números tradicionales prácticamente intactos", ha relatado.

Ella misma es la encargada de realizar algunos números que aprendió de su padre cuando tenía ocho años y que, a su vez, habían sido transmitidos por generaciones anteriores.

Otro de los rasgos que la compañía se resiste a abandonar es el carácter popular del espectáculo.

De hecho, asegura que frente a los grandes circos con entradas de precio elevado, mantienen la fórmula tradicional del espectáculo al aire libre y el 'cestillo', de manera que el público aporta la voluntad en el intermedio de la función.

El objetivo, comenta, es que las familias puedan acudir sin afrontar un gasto elevado puesto que "hay familias que no pueden permitirse gastarse 60 o 70 euros en ver un espectáculo".

Este modelo de circo, sin embargo, se enfrenta a un contexto cada vez más complicado, ya que el incremento del precio del gasóleo, los servicios técnicos y las tasas municipales, unido a la disminución del público, está estrechando los márgenes comerciales.

A pesar de las dificultades, la compañía mantiene su apuesta por los pueblos y por el medio rural, donde Esperanza Parada admite que "existe un vínculo especial con los vecinos, muchos de los cuales recuerdan el circo desde su propia infancia".

"Estamos donde nos sentimos queridos", ha afirmado al tiempo que explica por qué la compañía ha dejado de realizar las giras por grandes ciudades, como Madrid o algunas de Andalucía, como hacían en el pasado.

Parada reconoce que las nuevas generaciones tienen hoy una relación diferente con el circo, en un contexto marcado por el entretenimiento digital y una oferta de ocio mucho más amplia, y ante esto reivindica recuperar entre los niños la ilusión de esperar la llegada del circo durante el verano, como ocurría antes.

La compañía afronta el futuro con ilusión, pero con incertidumbre porque no esconde que puede llegar el momento en que el circo deje de ser suficiente para vivir.

Pero sostiene que el vínculo que mantienen con el público aún les hace seguir adelante y pone como ejemplo el hecho de que su padre, ya mayor y en silla de ruedas, continúa acompañando a la familia y los vecinos se acercan a saludarlo, algo que "es imposible de valorar económicamente", ha subrayado. EFE

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