Juan Ortega y Borja Jiménez, rebosantes de entrega, salen a hombros en Cuenca

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Julio César Sánchez

Cuenca, 26 ago (EFE).- Juan Ortega, tras su triunfo del pasado lunes, ocupó hoy brillantemente la baja de Morante en Cuenca, con una actuación triunfal, pinturera y decidida, que le valió para salir a hombros junto a Borja Jiménez, en una tarde gris de Manzanares. que se fue de vacío con dos silencios.

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Desde el inicio de capote se pudo prever que el viento, además de la condición del toro, serían factores determinantes en el desarrollo de la lidia del primero. Como así fueron. El viento no permitió manejar los trastos con soltura a Manzanares. El de Domingo Hernández resultó blando aunque manejable por el derecho y sumamente complejo por el izquierdo, por lo que el alicantino poco pudo hacer.

Y tres cuartos de lo mismo se dio en el desabrido cuarto, frente al que Manzanares probó sin excesivo convencimiento, silenciándose su labor.

El segundo, sin apenas salirse de los vuelos, no permitió estirarse a la verónica a Juan Ortega en el recibo.

Tampoco pudo relajarse el sevillano con la muleta, por el viento y por la condición revoltosa de su antagonista, si bien dejó un bello inicio encadenando pases de las flores y armónicos molinetes, junto a pasajes de mérito por el pitón derecho al aguantar las dudas del de Domingo Hernández. Una buena estocada también empujó para la concesión de una oreja.

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De nuevo la disposición destacó en el quehacer de Ortega en el quinto, con farol de rodillas incluido en el recibo de capote y dos verónicas aisladas de gran porte. El sevillano no se vino abajo como sí hizo su oponente en el último tercio, y puso la sal que le faltó al de Domingo Hernández. Repitiendo patrón, el acertado uso de la espada puntuó para que paseara la oreja que le abría la puerta grande.

En cuanto al otro triunfador de la tarde, cabe decir que tras un solvente recibo a la verónica, el momento álgido de la actuación de Borja Jiménez fue relativamente ajena a él, al brindar faena al empresario Maximino Pérez, presente en un burladero del callejón, desatándose una gran ovación, con gran parte de los tendidos en pie.

No obstante, las ovaciones se sucedieron igualmente a continuación para reconocer el toreo hundido en la arena y ceñido del sevillano, dando los frentes, creando un ambiente de verdad en los cites y la ejecución que hicieron honor al brindis. Lamentablemente el premio quedó en singular tras pinchar.

Y similar intensidad y desarrollo tuvo lo realizado por Borja Jiménez ante el bravo sexto. Entregado de principio a fin, con varios lances de rodillas con el capote (dos largas cambiadas y un farol) y una intensa faena de muleta, enroscándose lentamente las embestidas del de Domingo Hernández, ajustados los embroques, el sevillano levantó de sus asientos al público en varios momentos.

Sin embargo, de nuevo marró con la espada, quedando el reconocimiento en una única oreja que, con total seguridad, habrían sido dos. O quizás dos y rabo.

Se lidiaron seis toros de Domingo Hernández, de correcta presencia. Primero manejable por el derecho y con peligro por el izquierdo. Segundo con genio. Manejable el tercero. Soso el cuarto. Sin brío el quinto. Bravo el sexto.

José María Manzanares (de rioja y azabache): dos pinchazos, estocada y descabello (silencio con aviso); pinchazo y entera desprendida (silencio).

Juan Ortega, que sustituía a Morante de la Puebla (de nazareno y azabache con remates en negro): estocada arriba (oreja); estocada arriba (oreja).

Borja Jiménez (de gris plomo y oro): pinchazo y estocada algo contraria (oreja con petición); pinchazo y media arriba (oreja tras aviso).

Plaza de toros de Cuenca. Cuarta corrida de la Feria de San Julián. Casi lleno en los tendidos. EFE

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