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Los daños de los terremotos de Granada se concentran sobre elementos "no estructurales"

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Granada, 19 ago (EFE).- El Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Granada, que participa en el dispositivo para atender más de 3.000 solicitudes de intervención recibidas por los servicios de emergencias por los terremotos, ha informado de que los principales daños se concentran en elementos "no estructurales".

A través de un comunicado, este colectivo ha detallado que las inspecciones llevadas a cabo hasta el momento apuntan a que los principales daños se encuentran en tabiquerías, revestimientos, falsos techos, cornisas, petos, tejas y elementos ornamentales.

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Para contrarrestar los efectos de los temblores, desde el pasado 15 de agosto, cuando se produjo el primer gran terremoto de esta serie, arquitectos técnicos, bomberos y técnicos municipales trabajan de forma coordinada sobre el terreno para evaluar los edificios afectados.

El objetivo es descartar posibles daños estructurales y localizar elementos que puedan presentar riesgo de desprendimiento a la vía pública.

El dispositivo se ha desplegado especialmente en las zonas que han concentrado un mayor número de incidencias, entre ellas el barrio del Zaidín y distintas áreas del centro de Granada, además de municipios del área metropolitana como Ogíjares.

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Las primeras actuaciones se centraron en aquellos inmuebles cuyos daños podían comprometer su seguridad o habitabilidad y, una vez atendidas las situaciones más urgentes, los equipos han comenzado un barrido sistemático por las zonas afectadas para identificar daños y comprobar el comportamiento de los edificios.

La presidenta del Colegio Oficial de Arquitectos Técnicos, María Paz García, ha explicado que los bomberos han recibido más de 3.000 solicitudes de intervenciones por incidencias y, desde el colegio, han movilizado en un principio a un grupo de 20 arquitectos técnicos voluntarios, que han llegado a ser hasta 80.

Están trabajando en parejas, acompañados por bomberos, para realizar las inspecciones mediante una aplicación móvil que permite registrar las actuaciones y sus resultados.

Se está haciendo un barrido por las zonas donde se ha producido una mayor incidencia, atendiendo tanto lo que trasladan los servicios de emergencia como aquello que detectan directamente a pie de calle.

Una de las prioridades en esta fase es localizar aquellos elementos que, sin afectar necesariamente a la estructura del edificio, puedan haberse desprendido o haber quedado inestables.

"Ahora mismo la prioridad es aquello que pueda tener riesgo de caída, especialmente cornisas, revestimientos, tejas u otros elementos que puedan suponer un peligro para las personas. También estamos transmitiendo tranquilidad a los vecinos y explicándoles cómo se ha comportado el edificio", ha añadido.

El barrido en el Zaidín, una de las zonas que está concentrando una mayor atención, ha permitido comprobar el comportamiento de edificios antiguos construidos fundamentalmente con sistemas de muros de carga.

En el Albaicín y en la zona centro, por su parte, las primeras inspecciones no han detectado incidencias estructurales de relevancia.

Los edificios de hormigón también están mostrando, de forma general, un buen comportamiento frente a los movimientos registrados, han detallado los arquitectos técnicos.

El doctor ingeniero de la edificación Ignacio Arto, colaborador del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE), considera que esta circunstancia pone de manifiesto la importancia de prestar una atención específica a estos componentes de los edificios, principalmente trozos de fachadas, balcones o cornisas, que caen desde cierta altura y pueden provocar un gran daño a viandantes.

Este experto considera que las estructuras de los edificios construidos actualmente presentan, en términos generales, un nivel de calidad y seguridad elevado, aunque defiende la actualización de la normativa sismorresistente española.

"La normativa actual, que data de 2002, supuso un gran avance, pero es necesario incorporar nuevos conocimientos y acercarla a los criterios del Eurocódigo 8, donde aparecen aspectos de cálculo y constructivos que podrían mejorar todavía más el comportamiento de los edificios que se proyectan y construyen actualmente", ha señalado.

Una vez descartado el daño estructural, los equipos de intervención pasan a una segunda fase destinada a identificar y, cuando sea necesario, retirar o asegurar aquellos elementos que puedan caer a la vía pública. EFE

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