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A Ángela la avisó una vecina de su alquería cacereña: "Sal... está ardiendo la montaña"

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Eduardo Palomo

Caminomorisco (Cáceres), 19 ago (EFE).- A Ángela la avisó una vecina. "Sal... está ardiendo la montaña", le dijo desde la entrada de su casa en Martilandrán, una alquería de unos cien habitantes en la que no queda nadie tras la orden de desalojo por el incendio de Pinofranqueado, al norte de la provincia de Cáceres.

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Su descanso de media tarde fue interrumpido por los golpes dados con fuerza a la puerta de su casa por su vecina. Se asustó, tal como ha relatado a EFE, pues no sabía el motivo de ese ímpetu para que abriera la puerta.

Cuando abrió, salió y miró hacia las montañas comprobó la dimensión del incendio. Al instante, le entró el miedo. Luego empezaron a llegar vehículos de emergencias, bomberos... todo eso "asusta" y más aún en una alquería pequeña por la que solo se llega por una carretera comarcal.

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En medio de esta franja temporal de miedo y con los ojos puestos en las llamas se acordó que dos hermanos se habían ido a la montaña esa misma mañana. "A estos les coge el fuego", pensó; circunstancia que afortunadamente no ocurrió.

Con la ayuda de un hermano salió de Martilandrán acompañada de su hija con dirección a Caminomorisco, donde las personas de las diez alquerías evacuadas de Las Hurdes han sido realojadas en una residencia de estudiantes.

"Nos han tratado muy bien o mejor", ha afirmado con tono de satisfacción, aunque con una mirada de preocupación, como si quisiera alcanzar con sus ojos su casa de Martilandrán.

En la residencia ha coincidido con Tere, también de avanzada de edad y vecina de su misma alquería, pero con la que no comparte el origen del miedo. Si a Ángela le daba pavor el fuego, a Tere era el humo.

"Lo que más miedo me daba era el humo. Ahoga", se ha reafirmado en su temor. Ella también vio el fuego en la montaña, "que bajaba" por la ladera y "mucho humo". Aunque también fue evacuada, el salir de su casa y emprender el camino hacia Caminomorisco lo malvivió, pero con la idea clara de que era lo más recomendable.

"El humo ya estaba afectando a los vecinos cuando recibimos la indicación de salir", ha explicado. En el fondo, la mejor respuesta a su miedo al humo era dejar la alquería

"Yo, encantada de salir", pues "el ambiente ya era irrespirable".

A ambas les queda otra cosa en común: cuando "digan de volver a casa" harán el mismo recorrido, el que separa su ahora hogar de su alquería de toda la vida.

El incendio mantiene evacuadas diez alquerías de Las Hurdes, mientras los equipos de extinción trabajan para contener su evolución.

La principal preocupación se sitúa ahora en la zona oeste, donde se han producido reactivaciones por pavesas después de que el fuego pareciera controlado.

Un total de 244 profesionales y 24 medios aéreos trabajan en el incendio. EFE

epd/as/acm

(foto) (vídeo)

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