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Marcial Álvarez defiende el teatro como una "ceremonia primitiva" que ofrece "viveza"

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Paloma Palomo

Mérida 18, ago (EFE).- El actor Marcial Álvarez defiende el teatro como "una ceremonia muy primitiva" al que recurrimos cuando "uno se satura" y busca "algo vivo" para escapar de los entornos del individualismo y de la sociedad tecnológica.

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El teatro "aún mantiene esa pureza, espiritualidad y carnalidad 'in situ'" al mismo tiempo que permite "estar acompañados", ha afirmado en una entrevista con EFE.

El actor madrileño, que interpreta a Creonte en ‘El viaje de Edipo’ en el marco del Festival de Teatro Clásico de Mérida, ha asegurado que el ser humano, a pesar de las pantallas digitales y de "este mundo de la sobreinformación", necesita estar codo con codo con la gente.

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"Se trata de vivir la experiencia que ofrece el teatro... el cual pertenece a la esencia de nuestro espíritu", ha añadido el actor, conocido también en televisión por numerosas series, como 'El comisario', 'Hospital Central' y 'Al salir de clase'.

“Creo que el teatro no morirá y que la gente cada vez acudirá más", ha expuesto Álvarez, quien, no obstante, considera necesario enganchar a la gente joven. "Llegará un momento -ha dicho- que se harten de tanto móvil, tanta pantalla y tanta serie".

En este camino ha puesto en valor el denominado 'microteatro', una vía que “funciona muy bien" para acercarse al teatro de las grandes obras, como las clásicas.

A su juicio, el teatro clásico es “renovable”, de ahí que no siempre se vean a los actores y actrices "con las túnicas de siempre". Además, “ya no clamamos o recitamos, sino que decimos las cosas con la mayor realidad posible”.

Antes, según ha insistido en esta cuestión, "había otro concepto de la verdad; ahora no le podemos dar la rimbombancia y la ampulosidad porque nadie se lo cree".

En su opinión, a los textos clásicos se le pueden "dar unas cuantas vueltas". "Cuando veo algo que ilustra algo más de lo mismo, yo soy el primero que me aburro".

"¡Cómo no vas a aburrir a la gente, a un chaval de 16 años que va por primera vez al teatro!, ha exclamado Álvarez, partidario -ha vuelto a insistir- de dar "otra cosa” a la gente joven.

Con ‘El viaje de Edipo’, Álvarez ha podido establecer ciertos paralelismos con la actualidad, pues desde su papel de Creonte, “el malo de la película”, ha podido analizar la dimensión personal de este hombre.

"Creo que es un personaje muy trágico, no como Edipo o Antígona, pero sí como alguien que se ve abocado a ejercer un poder que no le conviene y que se le va de las manos", ha perfilado.

De hecho, Creonte, rey de Tebas, fue alguien con "una gran inseguridad y grandes complejos".

A partir de esta vulnerabilidad, Álvarez conecta a Creonte con la figura de los líderes autoritarios, quienes “tienen un problema consigo mismo que no les deja ejercer el poder al servicio de la ciudadanía", algo que ha tachado de “antidemocrático”.

Ha insistido en que el público necesita también de estos antagonistas para ver "a los malos de la película y relativizar tanto el bien como el mal”.

En la relación dioses y humanos, muy presente en los textos clásicos, Marcial Álvarez ha criticado la manipulación de la fe y la justificación de la violencia.

"Si hay algo vejatorio es echar la culpa de lo que ocurre a las divinidades", ha agregado. Por ello, considera que los seres humanos deberían actuar "de forma empírica".

Actualmente, y así lo ha expuesto, hay mucha más conciencia sobre los derechos humanos, pero "en según qué sitios se siguen haciendo verdaderas barbaridades". EFE

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(Foto) (Vídeo)

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