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El guitarrista que tocó hasta sus últimos días: el Sacromonte despide a Pepe Habichuela

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María Alonso

Granada, 5 ago (EFE).- El Sacromonte, cuna de Pepe Habichuela y origen de una de las sagas más influyentes del flamenco, despide este martes con tristeza al guitarrista granadino, fallecido ayer en Madrid, y al que artistas y vecinos recuerdan como un músico "excepcional" que siguió tocando la guitarra hasta sus últimos días.

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Desde el interior de una de las emblemáticas casas-cueva excavadas en la roca frente a la Alhambra, su amigo de la infancia, el cantaor Curro Albaicín, cuenta a EFE que su muerte ha conmocionado al barrio y al mundo del flamenco.

"Hasta última hora ha estado tocando la guitarra. Su fallecimiento es un golpe muy fuerte porque ha sido de los mejores guitarristas que ha habido en España", asegura apoyado en su bastón antes de recordar que era "un tío muy gracioso" y "muy buena persona" a quien le encantaba "reír y hacer reír".

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Albaicín rememora la infancia compartida con el músico, unos años en los que pasaban los días entre las cuevas, tablaos flamencos, visitas de grandes actores de Hollywood y juegos en el río Darro.

"De pequeños todos los niños nos íbamos al río a bañarnos desnudos. Nos tirábamos piedras, robábamos frutas de los árboles porque teníamos mucha hambre, saltábamos, nos quebrábamos los brazos... No teníamos juguetes, pero tuvimos una niñez maravillosa en este barrio tan bonito", recuerda.

Fue también en las cuevas del barrio donde Pepe Habichuela dio sus primeros pasos con la guitarra. Junto a sus hermanos Juan y Luis comenzó a tocar siendo apenas un niño de la mano de su tía Marina la Habichuela, que los introdujo en las zambras del barrio.

Aquel aprendizaje cotidiano, ligado a las actuaciones en las cuevas del Sacromonte, fue el origen de una trayectoria que acabaría convirtiendo a Pepe Habichuela en una de las grandes figuras del flamenco.

Aunque se mudó a Madrid en los años 60 para desarrollar su carrera artística, nunca rompió el vínculo con Granada. "Alucinaba con su tierra. Siempre soñaba con volver a Granada y cada vez que podía se escapaba", afirma Curro, quien recuerda también la huella que ha dejado en el arte de la guitarra flamenca.

"Era todo dulzura. Su toque no era agresivo. Tocaba muy dulce, muy bonito, dejando al cantaor que cantara, dando sus tonos y sus falsetas en su tiempo. Como era buena persona, así lo reflejaba luego en su guitarra", concluye.

A apenas un kilómetro de las cuevas del Sacromonte, la icónica Peña de la Platería del Albaicín también recuerda este martes a Pepe Habichuela. Allí, el cantaor Jaime Heredia 'El Parrón' pone el acento en el legado artístico de Pepe Habichuela, al que define como un guitarrista "distinto" y con gran personalidad.

"Como artista era distinto, todo corazón. No ha sido un músico de partitura, pero tenía la música dentro", afirma a EFE Heredia, que considera que el granadino ha influido al flamenco "en todos los sentidos" y ha dejado una escuela "inolvidable" e "inédita".

Para el cantaor y padre de Marina Heredia, una prueba de su dimensión artística es que acompañó con su guitarra "a todas las figuras" del flamenco.

Entre ellas destaca la estrecha colaboración con Enrique Morente. "Han hecho cosas muy buenas juntos. De las cosas mejores que han hecho han sido estando juntos. Y, claro, Enrique no era tonto", afirma.

Más allá de las peñas, en las calles del Sacromonte los vecinos lamentan la muerte de Pepe Habichuela. Una de ellas, que prefiere no dar su nombre, dice que ha recibido la noticia "con mucho disgusto" porque era una persona muy querida y conocida por todos. "Ha sido un golpe muy grande porque es un fenómeno, un referente", asegura.

La ciudad de Granada podrá despedirse este martes del músico en la capilla ardiente, que estará abierta entre las 19:00 y las 22:00 en el Teatro Isabel la Católica. El guitarrista será enterrado en su Granada natal, aunque no hay confirmación de la hora ni del día del sepelio.

A Heredia no le sorprende que entierren a Pepe Habichuela en la ciudad de la Alhambra. "Pepe se moría por Granada. Era el más granadino del mundo. Toda la vida en Madrid y nunca perdió el aire de Granada", concluye, convencido de que el último adiós solo podía ser en la tierra a la que siempre quería volver. EFE

(foto) (vídeo)

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