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España cuenta con casi 4.000 burros: Del arado a prevenir fuegos y ayudar en terapias

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Natalia Santamaría Llimona

Madrid, 1 ago (EFE).- En España hay casi 4.000 burros de cinco razas censados; lejos de sus antiguas funciones agrícolas, ahora ayudan a prevenir incendios al actuar como cortafuegos al pastar, los "burros bomberos", y también tiene nuevas labores como participar en terapias con personas enfermas.

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Según los Datos Censales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en España hay cerca de 4.000 burros entre todas las diferentes razas autóctonas.

Sin embargo, el fundador de la Asociación para la Defensa del Borrico (Adebo), Pascual Rovira, ha explicado que puede haber burros "no dados de alta", por lo que el número podría ser mayor, si contamos además, con los que no son de raza pura.

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Rovira ha recordado que el burro ha "perdido su función" en referencia a su ayuda con las labores agrícolas, pero ha insistido en su "histórico" papel como "bombero" al ser el "principal" desbrozador de la naturaleza".

Su reserva en Rute (Córdoba), se dedica a la "protección y homenaje" de la especie; cuenta con 80 burros, que pese a no dedicarse a prevenir incendios, desbrozan la sierra.

"Donde están los burros no hay peligro de incendio", ha enfatizado, tras apuntar, a su vez, la necesidad de limpiar los bosques, "el pulmón de los pueblos".

De cualquier manera, para poder emplear a los burros en la limpieza de montes, estos necesitan "asistencia básica de cuidado", ha insistido.

En Tarragona el proyecto "Trivissa Donkeys Firefighter", cuenta con 62 burros que ayudan en la limpieza de sotobosques en la zona; su fundador, Joan Cesó, empezó en 2021 con tres burros abandonados y, desde entonces, ha ido acogiendo a aquellos cuyos dueños "no pueden mantener" para buscar su "recuperación" y "dignidad" al poder seguir haciendo tareas.

Los burros trabajan en parcelas entre 15 y 25 hectáreas en distintos grupos, que se organizan de forma piramidal, "arriba del todo dirige la hembra alfa, hasta la cuarta línea donde se encuentran los machos castrados", ha explicado Cedó.

Ha lamentado que no están haciendo "nada nuevo" y que los gobiernos "están tardando en apostar" por estas iniciativas.

Por su parte, la asociación "El Burrito Feliz" en Huelva cuenta con 12 burros a los que denomina "bomberos preventivos".

Han detallado que evitar incendios con burros va "mucho más allá de soltarlos para que coman en un sitio", ya que hay que contar con una estrategia y crear "grandes cortafuegos móviles de forma planificada".

Su fundador, Luis Manuel Díaz Bejarano, ha destacado las condiciones de este animal para la función de "bombero", por su carácter "selectivo" al comer, priorizando el pasto seco, frente a otros animales como las cabras u ovejas, que comen "de todo" e incluso pueden "destrozar" entornos más "sensibles".

También hablan de "limitaciones" al tener que depender de sus propios fondos, por falta de ayudas o subvenciones al proyecto.

Más allá de prevención de incendios, este animal puede ser beneficioso para la salud; la asociación onubense cuenta con otros cuatro burros, seleccionados por su "personalidad empática" para participar en diferentes proyectos de terapia.

Tras el éxito de su primer proyecto "Sanitarios y Burritos" durante la pandemia de la covid, en el que los sanitarios llegaban "agotados de sus jornadas", ahora la asociación continúa realizando actividades con personas enfermas.

Se utlizan desde "casos severos" de niños sordociegos, hasta personas mayores que sufren de alzheimer, a quienes interactuar con el burro "les puede ayudar a recordar su infancia", explica el fundador.

El burro sobrevive así en España, con nuevas funciones que dignifican a un animal que ya no es clave en el campo, pero sigue siendo útil para ayudar a los humanos en la preocupante lucha contra el fuego e, incluso, en terapias para mejorar su salud. EFE

(Foto)

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