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El disciplinado Espí, un universitario con casi dos metros de instinto goleador

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Valencia, 31 jul (EFE).- Carlos Espí, recién cumplidos los 21 y en su tercer año de universitario, afronta con su fichaje por el Real Madrid el gran reto de su carrera tras haber sorprendido al fútbol español en su primera temporada en la máxima categoría, en la que a base de disciplina y un innato instinto goleador en sus casi dos metros de altura marcó once goles que fueron fundamentales en la permanencia del Levante.

Espí, nacido en Tavernes de la Valldigna (Valencia), es un delantero físico, potente, con un poderoso juego aéreo gracias a su 1,94 metros y que en 66 partidos oficiales con el Levante ha marcado 20 goles entre su debut en febrero de 2024 y el final de la pasada temporada.

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Pero detrás de su altura y su olfato goleador hay un delantero disciplinado. Que desde que llegó a la elite ha perfeccionado su vida dentro y fuera del campo. Espí, que en el Levante ha pasado por las manos de los entrenadores Javi Calleja, Felipe Miñambres, Julián Calero y Luís Castro, mejora en cada entrenamiento, en cada partido y en casi cada tarde que aprovecha para hacer una sesión extra de trabajo.

Esa disciplina que tiene para su profesión la mantiene cuando abandona la ciudad deportiva. Porque el valenciano cursa en la Universidad Católica de Valencia el tercer año del Grado de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFD).

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En una reciente entrevista publicada por el centro universitario, Espí admitió que nada más acabar la temporada, mientras sus compañeros ya disfrutaban de las vacaciones en la playa, él tuvo que aplazar unos días su descanso para hacer los exámenes correspondientes durante el mes de junio.

Llegó hace solo cuatro años a la cantera del Levante. Fue en el verano de 2022, cuando tenía 17 años. El ariete había destacado a base de goles en el Alzira, a solo 20 kilómetros de su casa, y el Levante lo firmó. En octubre de 2023 el Levante lo blindó con un contrato de larga duración, que se renovó automáticamente el pasado mes de febrero hasta 2028 y con una cláusula de 25 millones de euros.

Antes de jugar en el Alzira había estado más de una década marcando goles en el equipo de su pueblo, Tavernes. Allí este verano ya organizó un campus de fútbol en el que compartió sus experiencias con los niños y disfrutó como uno más junto al balón de fútbol. Todos intuían que sería su último verano como levantinista.

El Levante sabía que tenía entre manos una joya por vender. De hecho, el portal especializado ‘Transfermarkt’ ya había advertido de su potencial económico cuando el pasado mes de junio, nada más acabar la temporada, lo valoró en 20 millones de euros cuando apenas tres meses antes, en marzo de 2026, su valor de mercado era de apenas 2,5 millones de euros.

Y es que Espí empezó marzo siendo casi un desconocido en el fútbol español. Solo había sido titular en un partido de la temporada 25-26 y llevaba solo un gol hasta que a finales de febrero hizo un doblete, saliendo desde el banquillo, para imponerse por 2-0 ante el Deportivo Alavés.

Esa fue la prueba definitiva para su entrenador, Luís Castro, maravillado con el potencial de Espí. Castro estaba convencido de que serían varios los equipos que pagarían la cláusula de Espí. No iba desencaminado porque antes de que aparaciera el interés del Real Madrid, el Levante tenía prácticamente cerrada su venta al Brighton inglés.

El delantero siguió marcando hasta que en el último partido del campeonato también anotó en Sevilla ante el Real Betis su undécimo gol en apenas medio año en la derrota más dulce del curso, pues el Levante salvó la categoría. Sus compañeros lo mantearon en una imanen que el club utilizó el jueves para anunciar el traspaso al Real Madrid.

La venta, que supone el segundo traspaso más elevado en el Levante tras el realizado por centrocampista colombiano Jefferson Lerma en 2018 al Bournemouth inglés por algo más de 30 millones de euros, es también un balón de oxígeno para las delicadas arcas del equipo valenciano. EFE

pzm sm/fc

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